Como aquel marino que branquias quería tener zarpo una alta mañana en busca de su amada trepado en una barca de madera frágil y guerrera. Anduvo guardando los días ola tras ola hasta que la vio erguirse colosal y altiva en medio del oleaje. Tiró todas la anclas para devorar nudos y aligerar distancia. Ella, como subida en balcón de sal lo miraba venir con la mirada esquiva y para hacerlo sufrir no cantó para sumergirse para siempre enredada en sus cabellos submarinos al fondo del mar o al dibujo de donde ha crecido..
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¿Y qué tal si, antes de ir a la procesión, o al volver de la playa, o
antes o después de tomarte una cerveza en una terraza de Valencia, te pasas
por aq...
Hace 3 días.


