Juegan en la ciudad, en sus calles, en sus parques y en sus edificios, no saben que poco a poco les crecerán los miedos en cada una de sus uñas y todo la futilidad les dará vuelta en una órbita elíptica. Alguien les dice que hay un punto de fuga en el horizonte. Ellos lo buscan, revisan libros y fórmulas, pero descubren que la belleza no tiene sus lados iguales, por eso rayan paredes para tener algún sentido. Para pasar ese trence adulto que orienta el tiempo.
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¿Y qué tal si, antes de ir a la procesión, o al volver de la playa, o
antes o después de tomarte una cerveza en una terraza de Valencia, te pasas
por aq...
Hace 3 días.


