Más allá del oído. En medio del foro dos chelos y un piano. Cerca de mi cuerpo crece el nosotros, el sonido que se talla y se percute. El tono es mayor, en un Do sin amarillos trinos, ni azules insípidos de blancas. Sólo las semicorcheas llegaban intensas como si tuvieran olor y pudiera escucharse, como si fueran de papaya o de plátano. En vano disimulamos no estar confusos, en el programa era un Johannes Brahms conocido, taciturno. No podíamos ignorar el cambio. Vibramos complacidos. Algo se expandía entre nosotros. Nos desvanecía. Convenimos dejarnos llevar. Los músicos, adúlteros, se veían sinceros, conmovidos. Llenos de teatro, de escena, vivimos en conciencia la hazaña de la improvisación. Al fin de cuentas, el alma en un teatro se conmueve de azar.
PASA POR AQUÍ Y CONVERSAMOS
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¿Y qué tal si, antes de ir a la procesión, o al volver de la playa, o
antes o después de tomarte una cerveza en una terraza de Valencia, te pasas
por aq...
Hace 3 días.


