domingo, 28 de febrero de 2021

Paraíso Blando


El paraíso es blando le dijo mamá. No voy a negar que nos chocó, hacer turismo trascendental le dio dolor de dientes. Con mala salud regresó a casa de madre. Tosía a todas horas, siempre fue un pulmón suicida, un profeta del vicio. El rojo de colonia en su pañuelo y ese cansado ojo mirando de frente.

Sabía lo que le convenía y nunca miró películas cursis. Tiró los dados buscando botín para conseguir la corona del abandono. Mamá decía que era veneno, pero para mí era un ídolo de plata, una ventana faltante de la casa. Un camino posible, otro hogar lejano, un refugio. Simplemente un paraíso. Mamá le dijo que era blando y yo ya no sé como suspirar sin que me escuchen. En mi cuarto, me tapo las orejas y amo esa grieta en la pared como si fuera el recurso de salida. Espero que se agrande, oculto la ira y quiero la dicha a mi costado. Me urge esa urgencia de salir sin bufanda, sin camisa, ablandarme y estar en ese paraíso, aunque sea un no sé qué que se desliza por el hombro. 

¿Que será de mi ídolo de plata? 


miércoles, 24 de febrero de 2021

Reina de Corazones


Le sobran soledades de corazón abierto. Tenía cupidos para toda acción. Para los Barrabás y para la Lucrecia. Para el desalmado y para la aventurera. La que tiene el vals en los holanes o el que tiene la corona de espinas como fistol, tienen en su puerta el agridulce beso soñado. Conviene decir que esta Reina todo corazón, estudiante avanzada del naipe de Alicia, jugaba ese juego celestino sin importar la hinchazón de los tobillos. Era una heroína de los suburbios y ningún perfume de pasión enturbió su buen oficio. El libro del Buen Amor es su vademécum y nunca negó su impericia en las reconciliaciones. Algunas cenizas se esparcen en los fuegos nuevos. Lúbrica, la Reina de Corazones es trending topic entre la muchachada sin barrotes en el cuerpo. No la busques en las madrugadas ella sabe de las pulsaciones y de repente se te aparece . Es entonces que no tendrás mañana y una calentura te cercenará la alegría. No huyas a Netflix ni te amotines en el chat. Cuando llegue tu hora la Reina de Corazones dejará una estela de jazmín y paracetamol.

jueves, 18 de febrero de 2021

Por los bares del sur


Todos llegaron del sur buscando motivación en la crudeza de los cielos. Artos de brindar bajo los cielos azules emprendieron el paso. Subieron al avión con mochila, un par de mudas y una Tablet. Pasaron la aduana sin problemas, algunas lágrimas de plástico rodaron por la escalera. Con sangre fría tomaron el autobús. Hicieron cuentas. Decidieron tomar un cuarto de hotel con tres camas. Una de las ventanas daba a la avenida. Salieron a comer una sopa de tripas y dos copas de vino tinto. Se miraron y no supieron que decirse, tan estrecho era su plan que se dijeron que no. Se rompieron los monólogos y aprendieron que la aventura cambia de conversación cuando llega a su destino. Como el aire rancio resucitaron al pagar la cuenta. Sacaron su pasaporte. Hay quien dice que cada uno se fue por su lado. La verdad, los han visto desafinar por bares del sur. Esos que se encuentran en las afueras de la ciudad cerca de los tiraderos tecnológicos. Siguen desafiando su tatuaje de viaje con ese recogimiento de los fracasos continuados.


miércoles, 17 de febrero de 2021

Por los caminos

 



Que no son para el florero. Son para el duelo, me dijo una señora que quiso que la besara. Que bueno que no entiendes el ingles me dijo Aburto, no eran besos lo que quería, un turismo que no es el tuyo. 
Es crudo aceptar andar por la calle desprevenido, buscándose la vida. Por estos lares me siento suicida o muy decente o muy tarugo. Soy conductor desde los catorce, me he tragado los kilómetros como si fueran garrafas de cerveza y me sigo desatrancando en las curvas. Hay quien dice que la debí besar. Soy de poco porvenir en el arrojo. No he mordido el anzuelo, no importa la carnada. A mí me gustan los caminos, por mis venas no corre sangre de recién casado.
No me voy amargar porque no lo entiendas cuando me veas. Las flores también sirven para el duelo, corazón.

martes, 16 de febrero de 2021

Casi Usted


 

- Usted perdone. ¿Es alfarera?

- Soy lenguaraz.

- Casi lo mismo.

- Guardo mi soledad en mi pocillo.

- Un ripio a tiempo y tan vulgar.

- Solitaria y a mucha honra. Viajo sin despedida.

- ¿Usted es familiar del desalmado Ortega?

- No soy tan lista. Me quedé en la primaria. Sin pasión y sin pecado. Soy una chica sin alcoba.

- Bueno, no dar el alma no es asunto menor. Encontrar la salida no es cosa de merecer sino de constancia.

- Voy a escribir mis memorias.

- Usted es pasada de moda. No tienen tacones lejanos.

- Bueno, acepto. Soy casi usted.

lunes, 15 de febrero de 2021

Pesar de ella

 

Un tataranieto fulgor llegó por la izquierda de la calle. Hasta las lágrimas dieron paso al sol. Los niños miraban con su boca el diorama y la fórmula de los almuerzos dejaba el plato vacío. Yo la miraba pasar con ese mirar cansado y ateo, tan hondo era mi mirar que ella se quedaba vaporosa, sin cuerpo, como estremecida por la neutra distancia del ayuno. Yo creía que al mirar no se sufre. Ella con su trenza humana me dejaba como a las siete de la mañana con los párpados hinchados y con ese pensamiento carpintero buscando las partes para colarlas. Me cae la queja metafísica y la deuda eterna me enferma boca arriba. Mi cordura se fija al vientre y ella pasa, largamente como una llamarada arropándose sudorosa en su cadera. En mi mesita de cama se besan las cartas, las lámparas encendidas como para mantener el cuello, como para sanar la noche. Ni siquiera buscar suspiros mentalmente recompone. Hay mugre en la camisa y un poco de hombre ha quedado en los zapatos. Sudar de vergüenza para recordar la niñez. Ella pasa, no recuerdo su nombre, tal vez nunca lo tuvo. Ella será, tendrá que ser para que valgan los caminos. Es un esfuerzo. Enorme. Honradamente les digo: a veces me cansa esta visceral contaduría.

domingo, 14 de febrero de 2021

Juguemos


Juguemos al amor sin precio hasta que las monedas de uso corriente llenen la alcancía. Cuando lleguemos al último cielo no faltará la ropa interior colgada al alba. Los besos conocidos se derramarán de noche y de día. Improvisemos una quimera, pongamos la cadera y pantorrilla para que los cuentos de hadas comiencen con esta madrugada. Las ojeras no se las llevará el viento y el desayuno tendrá el futuro entre el pan con mantequilla. Con el lápiz de labios color carmín retocaremos el desamor que pasó la frontera. Se amotinarán las horas de despedida que no supieron nadar a la hora del té. 
Las escaleras de caracol son ideales para jugar al amor, los saben todos los enamorados que conocen a Chabuca y que nunca deshojaron margaritas. La noche dormirá en camisón y no sabrá hacer turismo. Juguemos al amor y empeñemos el reloj de pulsera que no dolerá la flor de un solo día.

jueves, 11 de febrero de 2021

El hombre de los sueños

 


El hombre de los sueños vivía sin dramas dando vuelta alrededor de la mesa. Con su pistolita de agua mojaba esas horas juguetonas de las seis de la tarde cuando las muchachas salían de la oficina con la prisa en la pestaña. El hombre de los sueños hablaba un buen español de humo, tiznado y melifluo, como algunas verdades. Nos contaba su vida, la ilusión que provocaba al oscurecer. En el café de la esquina, su lengua embaucadora,  entraba por la puerta de servicio. Todos nos enredábamos en esa voz ardiente. Contaba sus sueños, sus devaneos de corazón, sus mentiras. Una mentira bien contada se parece a los sueños, afirmaba. Por eso ustedes vienen como náufragos a escuchar estas historias que no tienen salida, al menos para ustedes, no importa. Escuchen. Una noche que se parecía a mi instinto fui el amante sin respeto de esa muchacha marrón. Ella, lo sabía, me ganó la partida cuando se subió la falda y me enseñó la fotografía con su vestido de boda. Yo le dije al oído una canción de cuna. Me dio las gracias y se llevo los besos a la otra calle. No voy a negar que me faltó estilo. Hay que reconocer que lo prohibido no es para confundirse. Mil veces nos encontramos, hasta que la fotografía quedó irreconocible. A veces, la recuerdo como si fuera un porvenir. No puedo bajar el telón de acero y mi modo de andar sabe de lo que digo. Mojar la locura es una motivación para el que no pide ayuda. Sentenciaba.

Nos gustaba estar con él, nos fiábamos de sus historias, de sus arremetidas a las faltas de respeto. Apuramos el café y el morbo como buenos estudiantes en celo durante tres años hasta que caímos de sueño.

viernes, 5 de febrero de 2021

Por el azul de la tinta

 


Un día después, le bajaron la luna y los mares del sur. Sin embargo, esas promesas estaban en papel escritas con tinta azul que ya no vale nada. Esa decepción cercenó los próximos amaneceres. Una Julieta más entre nosotros, pensamos. 

No hay salida cuando no se sabe nadar en la tina. Cada noche es el mismo nombre, anónimo y vacío. El ronquido de Romeo ya no levanta sábanas ni sus cristales están de moda. La cerveza fría y el vino caliente mecieron la cuna de los enamorados. Hoy el lloro es fácil. Las tías sacuden los ramos, baten palmas. No funciona, nada sirve. La ruleta de los besos chulos está averiada. La navaja de afeitar sin filo. El difícil arte del amor anda sin locura, el reloj empeñado y la ropa interior sin lavar.

Antes se moría por ella, ahora se muere por un gato. 

¡Ay de mí! dicen las rancheras. Quería un micro de lujo y veo que es mejor ir a jugar billar, por si algún día tengo nietos. 

 


jueves, 4 de febrero de 2021

Mauricio Palos

 

Acostumbrado a segur el dictado del señor de enfrente se le olvidaron sus pasos propios por metro, por segundo. La familia se agrupaba, sudorosa, disponía las tasas en la mesa y la realidad no sanaba. El paladar, de hora en hora se parecía al tórax dando campanadas. Daba pena verlo, uno le daba la espalda, le tiraba el sombrero para mojar el dedo índice en el café caliente. Al ver que no se resolvía. Mauricio Palos, se fue con Albina al sol de la mañana. Uno sabe, por experiencia, que la víscera sangrienta no se compone en los sucesivos años. Que los rostros no se rasgan cuando se cambian de terreno. La persona sigue firme como soldado que obedece el dictado, la orden. Daban ganas de decirle, ayudarle en los hombros o en el pecho, comprarle una camisa nueva, un pantalón, un trago de mezcal, pero Mauricio Palos, es necio, terco como una mordaza. Él quiere ser fresco, un golpe de luz nueva con Albina. 
Que tengas suerte, le decimos. No te cortes la barba y cuando te quedes sin ruta, no regreses, así tendremos ganas de seguirte. Tu sangre será fría, por eso ahora nos calienta tu partida

lunes, 1 de febrero de 2021

Febrero El Ángel perdido

 


El Ángel perdido 

Hola y adiós le dijo al sol cuando huyó por esas calles abandonadas repletas de callejones  poblados por botellas quebradas. Tanto quería vagar que del cajón angelical sacó sus alas mas sucias y se puso escarcha en el pelo. Tenían razón, su maldad daba risa. Un derroche innecesario para un mundo naturalmente cruel.