El niño se enojó con mamá porque no lo ha dejado comer tierra. Se puso su camisa nueva, esa que mamá compró para verse niño elegante. Se paró frente al árbol y poco a poco se fue llenando de hormigas. Le subieron en espiral hasta que se les veía pasearse por su cara como en un paseo de domingo. Esperaba que mamá se asomara para verlo, pero fue desolador, ávida del mañana nunca se asomó por la ventana.
RESEÑA DE UN ABRAZO
-
No soy escritor al que le lluevan las reseñas. Por eso, me hace ilusión
cuando alguien se toma la molestia de leerse alguno de mis lib...
Hace 5 días.


