El niño se enojó con mamá porque no lo ha dejado comer tierra. Se puso su camisa nueva, esa que mamá compró para verse niño elegante. Se paró frente al árbol y poco a poco se fue llenando de hormigas. Le subieron en espiral hasta que se les veía pasearse por su cara como en un paseo de domingo. Esperaba que mamá se asomara para verlo, pero fue desolador, ávida del mañana nunca se asomó por la ventana.
425. Escritores argentinos VI
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Enrique Anderson ImbertEl gnomo Enrique Anderson Imbert —Alégrate. Tu
deseo ha sido otorgado. Escribirás los mejores cuentos del mundo. Eso sí:
nadie ...
Hace 1 semana.


