sábado, 19 de agosto de 2017

Vigía


Estrechar el lazo en la distancia es oficio del farol. Donde los siempres y los jamases tiene sentido porque la luz queda encendida como si fuera la única compañía. 

Fotografía: Castillo de Monsaraz, Portugal,

viernes, 18 de agosto de 2017

El osos


Ya no quiere miel, ni hacer piruetas, ni subir al árbol, ni siquiera morder bellotas. Quiere comer sopa en la casa de ricitos. Ha soñado con ella en el bosque, en el turbulento río cuando atrapa salmones vivaces. Todo es inanimado sin esa faz; sin esa ardorosa mirada que lo bordea y afila sus garras sin quererlo. Es él que nos dice que se pierde; se ríe de su gloria y quiere ser piel desollada y narrado en otro cuento, no importa que se distorsione su historia. 
Él se muere por un beso de ricitos, la de oros en los cabellos e infinitas bocas. Los sueños de un oso nos obliga a condolernos cuando lo vemos aturdido en un plato rodeado de papas y besado por los jugos de naranja  y cacahuate.

jueves, 17 de agosto de 2017

El deseoso


Sólo pidió dos deseos: quedarse en la regadera bajo el torrente del agua tibia y la pedagogía activa de la copulación entre lo que se derrama y lo que se bebe.
Sus deseos, por supuesto, no se han cumplido. Al menos hasta hoy.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Luz diagonal


La transparencia pasa sin manchar el día hasta dejar al desnudo los ángulos. En el vuelo de la luz, la pureza parece física, como la del fruto que se muerde.
Te atrapo al vuelo mintiéndome al sentir el espacio carnal de los abrazos. La luz diagonal, me digo, no se atrapa, porque hiere como una afilada daga.

martes, 15 de agosto de 2017

El Señor Caja


El Señor Caja, amaneció torcido dentro de su casa. Tiene el pescuezo delgado. Él es como la baraja, según la mano se comporta. Él, quiere ser paloma. Lineas y colores quiere tener y un cielo y un mar entero quiere tener, como aquellos collados de muchos nombres donde llegan los azules del caribe. Él, se hace y deshace como un origami de papel. Se ha comido la palabra para poder tener el cuerpo de goma. Si le hablas te escucha y te dice cosas letales, por ejemplo, que vas ha tener una cabra por hijo y a una marmota por vecino. Ya ves, no tiene tiento para decir. Él, tiene los huesos como el del pez y mucha eternidad en los ojos y eso, le da derecho ha hablar así.
En su casa se hace añicos el aire y un farolito alumbra la entrada, pero sólo te ilumina la cintura. El señor Caja conmueve, la luna es su cómplice cuando gira como abanico y por las ventanas de sus casa entra esa luz fresca como de banderolas agitadas. Se sabe las tablas de multiplicar y sumar mentales cantidades y como has visto, en su casa no existen las cerraduras. Cuando lo visites no lo contradigas y míralo desde sus múltiples perfiles y remonta esas ideas tan cortas de mirar el mundo con un sólo ojo. 

lunes, 14 de agosto de 2017

Columna quincuagésima segunda


Algunas columnas suben hasta un capitel decorado con hojas de acanto para estimular el apetito de los dioses o laxarlos si es preciso.

Fotografía: columna de La iglesia Nossa Senhora da Consolação, Guimarães, Portugal. 

domingo, 13 de agosto de 2017

El etéreo domingo


El domingo, como un fruta madura llena la canasta de silencios dulces. Un erotismo flexible se instala en la mesa del comedor. Salgo a comer.

viernes, 11 de agosto de 2017

Inquilinos


Se miraron con el cuerpo y las palabras manotean los días en compañía.  Se van juntando poco a poco como la primera rama blanca que se dieron un viernes. Sus miradas no se deformaron por la altura. Ellos sabe que pronto les subirán el alquiler pero están seguros que la sombra que proyectan no se acaba.

jueves, 10 de agosto de 2017

Los Quevedo


Los Quevedo dejaron su patria tibia donde nacieron y se fueron a anudar su silencio en ese hueco donde se incorpora el frío de las frases que nunca se comprendieron en su momento. Lucharon con el ángel del sueño y salieron triunfantes y se estrecharon todavía más y siguen todavía.
Vienes a mí, le decía el señor Quevedo, con tal levedad que es un milagro oír tu voz en tus pupilas. 
La señora Quevedo, decía que tenía tan honda calma, que sentía la reencarnación viva de las cosas, cuando una palabra definía ese minúsculo universo dentro de casa.
Una larga y polvorosa ruta vivien juntos. El bigote bullidor y el festín de holanes lograron hallar una sonrisa, esa sutil manera de ayudar a la brisa.
Nada hay que contar que no sea el potente celaje de los que viven juntos. Hasta el vuelo del insecto respeta la fruta partida y los líquidos derramados de tantos días para los tránsitos futuros.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Los camineros


Los caminos son inescrutables, por eso el descanso en la travesía acepta la curva del planeta y no por eso los compañeros de viaje pueden refrescarse al igual que nosotros. No todos los hostales tienen viandas para ellos.

Es la ventaja de viajar ligero de equipaje y como Fernando Pessoa decir:

Que mais quer quem descansa 
- Sossego, só sossego - 
Da dor e da esperança 


Fotografía: pela Rua Álvares Cabral, Porto Portugal.

lunes, 7 de agosto de 2017

Yo creo en lo que hago


¡Abracadabra! en el largo de Santo Domingo, el mago indiferente al aburrimiento, sacó de su bolsillo una cuerda blanca, los atónitos espectadores pensaron que por fin había decidido suicidarse, único truco esperado después de una semana de ver la misma rutina con un éxito discutible. La señora que comía plácidamente sus macarrones, con la mirada hecho un conjuro: que un rayo fulmine al mago y me deje mi macarrón comer; el señor de corbata roja pensó: que se le enrede el poco pelo que tiene y le crezca una verruga en la nariz; la señora de pendientes de oro pensó: que le crezca una cola de gato. Por fortuna los efectos de los conjuros se enredaron en la lengua y el efecto no duró ni a la llegada del postre.

¡Abracadabra! dijo el mago seguro de su actuación, murmurando entre dientes como si fueran pases mágicos: que todos los presentes se les atore el pepino y se les derrame el café y les duela el estómago cuando menos un cuarto hora.

Fotografía: Largo de Santo Domingo, Porto, Portugal.

domingo, 6 de agosto de 2017

Gallo sin rumbo


Los domingos mi gallo pierde el rumbo, anda por los corredores con áspera mirada. Fulambulesco y colérico en su voz se siente una estridencia como la de mi abuela perdida. Se sube a las macetas, sobre todo la que tiene la ruda, como intuyendo un mal aire. El piso de mosaico es testigo de sus picoteos estériles buscando gusanos de esquina a esquina. Su ojo mira y desmiga las horas, da pena verlo. ¿Qué fue de ese gallo pitagórico tan ufano? Apostrofa en su canto a quien se le le ponga enfrente. Es como un salvaje plumero que todo rompe y perjudica. Tuve que buscar a mi tío, el gallero, para pedirle consejo y él, con sabio tiento, me dijo:
  
- Busca un poco de sol en la cresta que atempere su mollera.

sábado, 5 de agosto de 2017

Cavilar murallas


Algunas estatuas todavía se preguntan si las murallas se levantan por razones políticas o morales.
No queda más remedio que recurrir a Valéry, cuando dice que el hombre es un animal preso fuera de su jaula.

Fotografía: Estátua de Arnaldo Gama, junto das Muralhas Fernandinas. Escultor: Rogério de Azevedo. Porto, Portugal.

viernes, 4 de agosto de 2017

Por la noche azul


Se les llegó la noche azul. La luna había salido naranja como ladrando de día, cargando en su redondez los suspiros de todos los amantes de la noche. No se veía nada, sólo los pasos hundiéndose. A tientas se animaban. 

-Ya llegaremos, decían. 

Eran dos, sudados, decidieron seguir sus pasos. Huían, se robaron unos pocos centavos del bolso de su madre. Ella, los quería castigar con azotes. Los vecinos oían los gritos desesperados que se confundían con el ladrido de los perros. Por eso huían. Pero nada les valía. Sentían esa mirada en la espalda, esa mano gruesa rompiéndoles  los labios, y ese hilo de sangre que muy pronto las hormigas se agolpaban frenéticas en círculos bebiéndola, insaciables. ¿Dónde quedó su pecho amoroso? Nadie los defendió. Por eso salieron. Tocaron muchas aldabas y toda la gente, borrosa, nunca los consolaron, sus caras se vaciaban cuando los veían. La noche era clara, de un azul nítido, pero no se veía nada. Como si una nube invisible les adormeciera los ojos. Era delgado el aire, respiraban con trabajo, como queriendo sollozar, pero no había lágrimas, sólo esa resequedad del que huye. Sólo tenían esa noche para poner distancia. Ellos escucharon los rumores, por eso tomaron el dinero. Delirantes, seguían en línea recta como si adelante se encontrara el sosiego. Por fortuna, la noche se callaba, como respetando la huída, envolviéndolos en un arrullo silencioso. 

-¿Falta poco? 
- No lo sé.

El esfuerzo frío, les exprimía. Querían parar, dejarse dormir. Pero tenían que huir. El miedo se camina. Íntimamente sabían que nadie iría en su búsqueda. Pero reconocían que la voz de su madre no sabía de distancias. Y como si ese pensamiento les entrase por los músculos ellos seguían, como si la noche apenas empezara y el azul fuera ese reguero del día por venir.

jueves, 3 de agosto de 2017

Se solicita enamorado


Fue tanta la miel que al final se quedó vestida y alborotada mirando en el balcón. Grandes rebajas. Se aceptan propuestas.

Fotografía: Rua das Flores, Porto, Portugal.

martes, 1 de agosto de 2017

Agosto


Los deseos pequeños en la ciudad enloquecen cuando a la una de la madrugada suenan los tambores del alba. Con los ojos en alto entremos en agosto con ese esbozo de fugitiva sonrisa.

Una alegría exultante, un gemido y la helada certidumbre de estar atentos y desafiantes.