Girar sobre su propio eje buscando el centro de masa de las cosas es la acción más recomendable en tiempos de ruptura. Los ángeles de guardar y los pajarracos urbanos lo afirman.
Abrazo total.
Girar sobre su propio eje buscando el centro de masa de las cosas es la acción más recomendable en tiempos de ruptura. Los ángeles de guardar y los pajarracos urbanos lo afirman.
Abrazo total.
Hay una avispa que vuela entre la olla y el fogón. Nunca pierde el tipo. En su vuelo arde la comparación entre el humo y la materia. Después, lejos, en el mañana, deja su aguijón sobre la mesa.
Será la luz de los destinos que se congregan en el pan de octubre. Todo lo vivido se reduce a un no sé y todas las horas se beben en el desayuno amado. Hay emoción en octubre.
Abracemos
Septiembre se desclava y el rugido del león regresa para obsequiar nuevas melenas. Asumamos nuestro papel, no importa que sude nuestra persona. Es hora de remendar.
El terror antiguo viene de los mares, del poniente, dicen los cristales. Julio llega desde el fondo del tiempo, con la luz dispersa, con la sal de multitudes.
Crucemos la calle como si fuera un océano invariable.
Todo se despierta y se renueva el fondo.
Por el mundo, sobre la tierra, en el lomo del tiempo, en el caballo que ama la siembra. La hierba se mastica como si hubiera futuro. El errante apoya su cabeza en el viaje.
¿En qué lugar de marzo no dolerá el recuerdo?. La ira suda y sacude el alma de los pañuelos.
Marzo tiene el cráneo grande, celebre y el pan fresco.
Andemos.
Del agua las maldiciones y pasiones en el sobresalto de la Sirena. Brío y brillo en la mar de plata. La presencia humana se cohíbe y retrocede con la boca abierta.
La hembra sirena en su locura, asesta el golpe del conjuro.
El miedo es largo.
¡Huyamos!
El sabor de la etimología tiene atributos de la magia del signo. Ya es de nadie, ni de la tradición, los personajes que dieron sentido al mundo. Todas las cosas perseveran en lo que quieren ser. Los Engendros se presentan como si enero fuera un tema cabalístico.