sábado, 29 de diciembre de 2018

Cuadragésima octava lección



Cruzar el puente a tiempo es signo de que hay una ruta que por fortuna es de ida y vuelta.

Fotografía: Ponte Dom Luis I. Porto, Portugal.

viernes, 28 de diciembre de 2018

Cuadragésima séptima lección


Enclavar es una acción de resguardo, por eso el tiempo entra sin llamar para calmarnos.

Fotografía: alguna puerta en Porto, Portugal.

jueves, 20 de diciembre de 2018

Enchilados


Enchilados salen a escena a ese redondel como escenario. La banda toca en las barandas. El sol cautiva el corazón del día. Ellos, fieros se saben su argumento y lo dicen con bravura. Como a todos nosotros nos aplauden cuando salimos sin inmutarnos al miedo. Nuestra sombra se parece y enchilados embestimos a lo que se mueve. La gloria de pasar con la banderola al viento. Así, estos enchilados del edificio de enfrente, me enseñan, me citan y les aviento el sombrero.
Somos tan iguales, que me encelo.

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Inventario. Cuadragésima séptima lección


En el inventario de las ventanas tapiadas siempre existe una demanda de suspiros que se declaran en el anonimato de un nombre.

Fotografía: por las Ruas de Porto, Portugal

martes, 18 de diciembre de 2018

Preñada visión




Fuera del tiempo envuelta en vapores de tela la veo en el aparador. Y le digo: quédate así, sin cuerpo como el velamen de una nao que presagia territorio. No digas nada. Tu carne es de viento, blanda. No respires. Toma las formas de mis venas, profunda como mi almohada. Vaporosa. Me rindo. Y me interrogo:

¿Acaso sólo yo la veo, ella, tan pública en el centro de la ciudad?

La calle es sedienta, orillas deseosas de rumbo. Me entrecruzo con todos. Me confundo con los mortales, veo cuerpos, bocas inactivas. Inútiles miradas.
Vaporosa, fuera del tiempo. Madurando como perfume, como membrillo que se disuelve dentro de mi boca.

Fotografía: Montra Livreria Lello. Porto, Portugal.

sábado, 15 de diciembre de 2018

lunes, 10 de diciembre de 2018

Cuadragésima quinta lección


Anclar tiene la fiebre de mar y de tierra unidas. Una sustancia que duerme sin tregua por la sangre del que viaja.

Fotografía: Casa de Neruda, Isla Negra. Chile.

jueves, 6 de diciembre de 2018

Animalia


Queridos amigos nada se oye mejor que el paso de los días, la sombra de los dedos guardando al cómplice de las horas. Pasar los meses uno a uno con el gesto de la mano es avaricia digna del lector del año. Les informo que ya está aquí "Animalia" para que el sueño animal nos anime. Ya a la venta el Calendario 2019. Si usted lo quiere sólo basta pedirlo y con gusto se lo enviamos a cualquier parte del mundanal ruido. Su costo casi es simbólico como muchos de ustedes lo saben. Pídalo no se inhiba. Modere su ingesta de carbohidratos refinados para que le dure el Calendario.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Cuadragésima cuarta lección


En el ir y venir de las esquinas se suceden lo efímeras que son las decisiones que se toman.

Fotografía: Antofagasta, Chile.

sábado, 1 de diciembre de 2018

Diciembre


Los tobillos del año se mojan en diciembre y los días, mártires del tiempo, crecen pausados y coloridos a través de los andenes de nuestra memoria. Las hojas de nuestro cuaderno tendrá algunas faltas de ortografía pero la mano lectora le dará significado.

viernes, 30 de noviembre de 2018

El vecino de todos


No tenía aliados, ni narradores. Puso su nombre al servicio de las calles y eso no es tener ciudad, ni casa. La ciudad siempre se construye y él está hecho, no necesita más, tiene buen corazón, una mente simple y la convicción que que con ello sus noches tienen la suficiente negrura; como la tuya, como la mía. En la medida que su vida avanza como una línea oscura en un lienzo blanco, combate sin descanso el motivo del porqué se pica piedra, se perfora y no hay refugio. La pena de no tener lugar común, ni de palabras, lo hace triunfar de los motivos insulsos, estúpidos. El cierra la puerta a la pobreza de las horas y solo, sin ayudantes, ni aprendices, va pintando los muros con cal. No se piense, ni se intuya que él no ama la vida. Él ama la caricia del soplo, del impulso de sol que palpita, dice, delante de los huesos, dentro de ellos, con ellos. Abriga deseos de plantar, de que nazca algo, una flor si se puede, un árbol si es preciso. Cuando era niño y se sentía bonito se pinchó el dedo. La sangre lo desborda desde entonces, mana, la va regando por el camino, el de ida y el de retorno.
No le preguntes, no le estorbes. Se buen vecino, vuélvete a tu casa, límpiate el sudor, toma una taza de café y limpia los asientos con agua corriente.

jueves, 29 de noviembre de 2018

Por fin

Ella tenía enamorada la boca de su cuerpo, su saliva, su altanería. Su memoria de día y de noche tiene el gesto de la voz milagrosa del mundo. Ella es dueña de su cuerpo. Su pie pisa la historia lastimosa que le enseñaron. Tiene el pecho con el delirio vigente. Su lectura del mundo tiene el gesto enamorado y libre. Ella decide habitar su cuerpo. Vive en la calle 64 departamento 3. Su sombra altera al vecindario, algo que confunde, que no entienden, abre la brecha, la herida. Ella se sabe dueña. Decide.
Por fin decide.

martes, 27 de noviembre de 2018

Lección cuadragésima tercera


El que es grillo donde quiera canta. Grillar es común entre los pueblos como en las personas. 

Fotografía: Federação Académica do Porto, Portugal.

lunes, 26 de noviembre de 2018

El café de Lee


En la calle Amado Nervo casi con la esquina de Dr. Balbuena se huele el café que prepara Lee. Aprendió, como ocurre casi siempre, por accidente a preparar café cuando trabajó de aprendiz en el Hotel Regis. Tal fue su talento cafetero que los clientes lo animaron a tener su propia cafetería. Así que cuando el local de abajo de su casa se desocupó, pronto instaló el anuncio con letras rojas y grandes en la puerta de entrada: El café de Lee.
Los clientes bebían y bebían como inmantados por algo más que la cafeína. El vecindario se  animó gracias al café de Lee. Servido en una copa de vidrio el café con leche era el éxito de su vida y no es un modo de decir, era realmente célebre entre todos los cafés que rondaban envidiosos de ese aroma inconfundible.
Al fin de cuentas no hay que avergonzarse si cambia el gusto, es inevitable. El mundo muda y ahora los jugos de verdura congregan multitudes.
El café de Lee envejece. Rancio el olor, decrépitas las mesas, uno espera que cualquier día sólo quedará la silueta negra del aroma inmóvil en los ojos pequeños de Lee.

domingo, 25 de noviembre de 2018

Lección cuadragésima segunda


La infancia se broncea cuando menos se espera. Saber lo que se deja, hace de nuestra tarea futura una lengua pasada sin regreso.

Fotografía: Cerro de Santa Lucía, Fontis Castillo Hidalgo, Santiago de Chile.

jueves, 22 de noviembre de 2018

Hilario y la voz


Hilario no hila bien las palabras. No atina a decir que es del huevo, amador empedernido. Clara y yema para él es su catecismo. Tiene problemas con el menú. No hila las palabras. No encuentra cómo decir yema o clara de manera comprensible. Sucumbe, come puntual en el restaurante del trabajo de dos a tres, él quiere huevo, pero sólo le dan sopa de verduras y costillas de cerdo con papas fritas.
Deprimido, un día tuvo una idea genial, en toda la yema, grabó su voz en el teléfono que la empresa le dio de última generación. Demoró semanas en pronunciar con claridad. Al llegar al restaurante, subía el volumen y se escuchaba sin duda alguna: dos huevos fritos, con la yema y la clara bien cocida, por favor.
No cabe duda que es clara la inteligencia.

martes, 20 de noviembre de 2018

Convivencia

Antes que fuera mi casa, esta casa tuvo una gran familia. Se siente fría, vacía, vaga. En el oído escucho crecer su hueco. De otros fue la palabra que habitaba estas paredes, la mía se adormece por los rincones en penumbra. En realidad hay un silencio transparente. Como un amor remoto, un gozo, que ahora sin sed, aparece al abrir los armarios. Es curioso, tiene muchos armarios, a veces dos en cada habitación y son cuatro. Me gusta el fuego extinto de esta casa. Esta sonoridad humana, oscura. Ese coro de otros impregnado me hace tener una vivencia de un antiguo paraíso. Habitar es también rehacer la inteligencia en cuerpo muerto.

martes, 13 de noviembre de 2018

Sexagésima cuarta columna


Algunas columnas son tan hospitalarias que no importa tergiversar los conceptos. 

Fotografía: La casa del Pueblo Hostal San Pedro de Atacama, Chile.

lunes, 12 de noviembre de 2018

Escena Mayor


La puesta en escena prende fuego de oro y plata en los lomos del primer actor. Injerto de bravura pisa la arena dura y de rodillas el rayo de grana deja gloria tras su bufido de percal en su frente lidiadora. Somos clarines en bandadas convirtiendo en banderola el valor de limón y canela. Sanguinarios como todos nuestros días, la mora lidia con la sombra el sudor de la gracia. El primer acto gladiador nos recuerda la crudeza del nacido sin oro y plata, sólo el llanto en carrusel. Eso nos cautiva. Ese ruedo de luna girando con la alegoría del que se quita el sombrero en el segundo acto. La espada apaga los faroles y los jinetes ya no suben al monte. El aplauso corona el último acto como si la verbena de voces entrara de puntillas por la puerta partiendo plaza, traspasado.

sábado, 10 de noviembre de 2018

Espasmo


Perdió la bruja una noche encarnada. Desvelado, sentía que las tinieblas eran de ceniza. La nariz chata, una boca atormentada, una gula ingrávida y un cuerpo a la deriva. Es inútil decirle que las buenas horas están fuera de del barrio. Es inútil abrir la puerta. Al oprimir la pluma parece que las letras desiguales ya no son de mi mano solamente. Se diría que las luces están encendidas en el profundo negro de la prosa formando indefinibles parejas de mortales. Se diría que la ficción mínima es un eco encarnado de un brújula montada en el oído.
Se diría. Siempre se diría.

lunes, 5 de noviembre de 2018

“Animalia de los Antojos” Calendario 2019


Noviembre me gustó para el futuro porque todo calendario prepara la multiplicación de la dulzura vital, por eso, este charro se complace en presentar su Calendario 2019 “Animalia de los Antojos” para que no perdamos nuestra esencia original. 
Como ya es hábito, espero que bondadoso, este Calendario “Animalia de los Antojos” se pone a la venta al precio ya de todos conocido y será enviado sin costo alguno a todo el mundo habitado por humano vía correo.
Si están interesados es sólo enviar un correo y de inmediato será mandado a la comodidad de su hogar, oficina, quinta, edificio, fabrica, hacienda, latifundio, monopolio, es sólo decir quiero y listo. 
Espero con afán su respuesta. 
Pase buenos meses pasando las hojas de “Animalia de los Antojos” Calendario 2019.
Así sea.

domingo, 4 de noviembre de 2018

Sexagésima tercera columna


La columna básica comenzó a erigirse humanamente.

Fotografía:Chelmamüll,  estatuas Mapuches. Museo Chileno de Arte Precolombino. Santiago, Chile.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Noviembre


Sobre la curva tensa del hueso del año, que es noviembre, iremos juntos tocando los labios de todos los que duermen con el alma suelta. Yo recuerdo la altura, la barbara altura de las horas, por eso los invito a beber de las tardes el magnesio de los corazones. Sentémonos a la mesa y nos veremos con los demás desayunando con la misma cuchara de madera o de peltre, el sudor del día y sus motivos.

lunes, 29 de octubre de 2018

Sexagésima segunda columna



Algunas columnas sostienen la idea del mar y de sus dioses.

Fotografía: Fuente de Neptuno, Cero de Santa Lucía, Santiago de Chile.

sábado, 27 de octubre de 2018

Yayo Bustamante,“El relajado”


Se fue relajando como un cerezo. Se abandonó a los testículos del azar y un sin fin de palabras se le vinieron al muro de su memoria. Su memoria siempre estuvo a su espalda, se curvó y la hizo ancha. Todo lo que le gusta se pasea silencioso delante de su ojos y todas las manos que apretó intenta olvidarlas para no tener apego. Por las noches, se despide del día, se enfunda en esa pijama de franela, se esconde como detrás del zaguán y juega a las escondidas, algún día dice, ni él mismo se dará cuenta cuándo ya no se encuentre. No es un pesimista, no, tampoco un ingenuo, sabe lo que todo hombre sabe: llevar al niño solitario pegado al apéndice y el diámetro oscuro de la sangre cuando se quiere convivir, arando, con los otros. El se siente relajado, honesto como todo un hombrecito. Sin rencores no dichos en la piel y ese olivo verde en el bolsillo del pantalón. Tácitamente, su pena es inconclusa porque a buen paso se haya bien en el relajo.

viernes, 26 de octubre de 2018

Lección Cuadragésima primera


La permanencia voluntaria es inobjetable en tanto la volatilidad de los estilos así lo quieran. 

Fotografía: Plaza Colón, Antofagasta Chile.lecc

miércoles, 24 de octubre de 2018

El agitador


Se comió el grito, sus palabras y, la granada madura que pendía del árbol en el jardín trasero de la casa de su abuela. Sus amigos le mandaban miradas que le taladraban la nuca. Él, como se había tragado su grito, callaba. Su hermanita le daba jarabes para la tos, pobre, no conseguía introducir la cuchara en esa boca abierta. Asustaba ese semblante de cosa muerta de la calle de Humboldt, donde vivía. La opiniones se suscitaban encontradas, el asombro y la retahíla de consejos pululaban. Y digo pululaban, porque parecía una parvada que espesaba el aire hasta hacerlo sofocante. Irreconciliable su pasado con este presente mudo, le incentivo a exacerbar su sensibilidad a los olores. A señas pidió flores. Llegaron a esa famosa calle de Humboldt 34, infinidad de macetas de barro, de plástico, de cerámica, con flores de la más variada personalidad olorosa. Como no atinaban a evitar el mareo, la buena de la tía Martina, trajo un gran libro de flores que con floral paciencia, ponía enfrente de sus ojos para entender, de acuerdo a la dilatación de sus pupilas, la flor de sus deseos. ¡Jazmines!, exclamó. ¡Quiere Jazmines!.
Un mes le duró el amor a los jazmines. Comenzó como a marchitarse, desconsolados los visitantes, salían apretando las manos descompuestos por la duda. Es tan difícil entender los cambios de humor, suspiraban. Alguien, para animar, trajo un tocadiscos. De inmediato vieron renacer ese rostro tan admirado. La tía Martina, enfadada, comenzó, inútilmente, a gritar que él era un gran agitador y nosotros unos consumados tontos.

martes, 23 de octubre de 2018

Lección cuadragésima


La cordillera crece con su espinazo desafiando al obelisco civilizado. Insepulto.

Fotografía: Av Libertador Bernardo O'Higgins 9, Santiago, Región Metropolitana, Chile.

sábado, 20 de octubre de 2018

Lección trigésima novena


El desierto es tan pleno que no hay lugar para el vacío.

Fotografía: Cordillera de la Sal. San Pedro de Atacama, Chile.

jueves, 18 de octubre de 2018

Lección trigésima octava


Algunas familias se dan la mano como si fueran de fierro.

Fotografía: “La Familia” esculturas en fierro de Carlos Troncoso. Paseo Prat. Antofagasta, Chile.

martes, 16 de octubre de 2018

El Sr. Minuto


Ya es hora de decir que el Sr. Minuto es puntual hora tras hora, día con día desde el inicio oscuro de sus tiempos. Duerme entre el placer y el agotamiento en perpetua mudanza. Busca pan y vino y un poco de amor a su tiempo, que no atrapa. Con vivos y con muertos convive al unísono. Su brazo rodea la aurora como si al rodear el espacio pudiera poseer un poco de tiempo ajeno. Como el río, se pierde a deshoras. Un día se juntará con todas las horas y hablará del suelo que ha pisado. No pierde tiempo en bagatelas. Por eso el día lo alimenta con esas golondrinas imaginarias, para no morder la cáscara de silencio que tantos días han golpeado su temporal cuerpo minuto a minuto.

domingo, 14 de octubre de 2018

Octubre


No se ha roto el mes de Octubre, partido por la mitad, el norte nunca estuvo tan cerca con sur. El vientre del océano con el pecho azul es la república de los manantiales. Octubre todavía crecerá, y golpeará con su pezuña el orgullo de los días que se tambalean todo el año.
En esta orilla de Oporto, retomo el alga verde del calendario.

viernes, 12 de octubre de 2018

jueves, 11 de octubre de 2018

martes, 9 de octubre de 2018

Lección trigésima sexta



Cuando la llama llama el continente sur nos declama su discurso que inflama desde la montaña.

Fotografía: Machuca, Chile.


sábado, 6 de octubre de 2018

Lección trigésima quinta



Cuando la tierra exhala su vapor se deja ver entre la roca. Telúrica y magnética.  

Fotografía: Gaeyser del Tato. San Pedro Atacama, Chile.

viernes, 5 de octubre de 2018

Lección trigésima cuarta



Hasta en el desierto más vasto siempre hay una mano que nos asiste, aunque sea visualmente.

Fotografía: Mano en el desierto, Antofagasta, Chile.