Pasando el río, dijeron, se encuentra la frontera. Duele cuando se recuerda. Resistieron. Se les veía manotear. Boquear. Bracear. Los altavoces, como trompetas de Jericó, desquiciaban. No importaban las plegarias, ni las suplicas, ni el miedo, ni el cansancio, sólo ese punto fofo del otro lado del río. Cuando cruzaron, ni una palabra entre ellos. Cada quien buscó sus pasos.
DEDICATÒRIA: ALLENDE LO BREVE
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Moltíssimes gràcies a Alberto Benito per enviar-nos dedicat el seu primer
llibre de microrelats per La Microbiblioteca, esperem que en un futur
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Hace 1 día.


