Abstraído en el círculo rojo, Valente Armenta pasó los mejores años de su vida, es decir todos, imaginando esa figura misteriosa. Entrecerraba los ojos como si no pasara nada. Sólo esa ventisca de las caderas de Felipa le entraba por la nariz. La olía venir desde el final de la calle. Valente se imaginaba el balance perfecto de los muslos y esa música volandera entre el escote y el perfume apretando las carnes. Por eso no deja de mirar ese punto rojo. Como si no pasara nada.
LOS COMENTARIOS DE SANTI
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El músico Santi Henarejos es un club de lectura en sí mismo. Se ha tomado
la molestia de opinar sobre la mayoría de los cuentos que componen Un
abrazo lo...
Hace 20 horas.


