lunes, 13 de febrero de 2012

El rostro




Ese rostro amado,
lisonja y embuste,
una fina línea lo separa.

Su remota virginidad
es tangible pan
y augurio sedante de su talle.

Parece desalmado de eros,
y un latido liquido
embalsama su garganta.

Con la punta del lápiz lo retoco,
y ese rostro amado
vuelve a ser lisonja,
ante el embuste de mi mano.

Sergio Astorga
Acuarela papel 20 x 30 cm.