martes, 30 de enero de 2018

Lección segunda


Todo primer plano es elegante si los segundos planos mantienen la tensión entre ellos. Es por eso que nos provoca tanta aflicción ver una ventana enmohecida y un vidrio roto que nos deja atisbar en el último plano la severidad de un muro.
El mapa mental entonces se queda con la material realidad del óxido. La textura se impone como imagen para hacer nido en nuestra recta conciencia. Como si estuviera rota y sucia nuestra camisa.

lunes, 29 de enero de 2018

Lección primera


Algunas piedras parece que fueron coloreadas a mano. Una acuarela perdurable en estilo natural. Del claro al oscuro, respetando la textura del soporte.

Fotografía: Catedral de Braga, Portugal.

domingo, 28 de enero de 2018

Ángel Gallardo


Nunca conoció el cielo pero suspiraba por él. Marcado por el nombre de Ángel, un mañana salió en barco y se dejó olvidado el destino en su agenda de viaje sobre la mesa de noche. Si por el camino verde se va a la ermita, por el camino azul se debe ir al cielo, espetaba Angelito a todo aquel que le daba entrada al ver su semblante tan frágil y encogido. Sobre la baranda del barco, embravecido el mar, musitaba dulces cantos espirituales para calmar las olas, con ese corazón tan triste al ver oscuro el cielo. En todo ese tiempo no pudo vestir su capa de plumas cocida con esmero. ¿Hasta cuándo se abrirá el cielo?. 
El Capitan del barco, conmovido, le preguntó si sabía volar. Impotente, a Angelito, se le encogió el ceño y le escurrieron gotas de sudor por la frente. 
Su cuerpo no atina ver la eternidad próxima. Se le quema el futuro y su gallarda figura llora el ser que lo habita. Hoy que sus ojos brillan como un condenado, tal vez la suerte de un buen viento lo lleve a ese territorio que no sea de tierra, ni redondo. Recuperar esa alegría excelsa, esa metafísica emoción, tan dulce, de querer aspirar a las alturas; estaba tan cerca, si no hubiera olvidado su agenda en la mesa de noche.
Esperamos todos que no pierda las ganas de vivir.

viernes, 26 de enero de 2018

Urdimbre


Una de las estructuras más sólidas se logra cuando entrelazamos formas de la misma naturaleza o afines. El ritmo que se logra es tan suave como la llave de Sol en el pentagrama. Una verdadera cremallera, como la sensualidad.

Fotografía: detalle constructivo del Ponte de Arrábida, Porto Portugal.

jueves, 25 de enero de 2018

Edificio en construcción


Quería más mundo, por eso desde su ratonera tocaba el piano. Tonos y semitonos eran el sustento cotidiano. Los condóminos, acostumbrados a los programas de éxitos del momento, montaban un espectáculo de reclamos que si no fuese porque él era dueño del edificio no sé si pudiera seguir su peculiar teoría de vivir la vida. Porque era teoría, no era una pose hostil hacia lo sociable, era una verdadera postura de pensamiento. En nuestros días eso que podría llamarse principios, ha derivado a una extenso mausoleo que se visita por errores de wikipedia. Sus principios comenzaban con el entrenamiento de la mano, la destreza y la posible pureza de movimientos que empalmaba con la experiencia de la convivencia. El segundo principio tiene que ver con el oído, todo sonido dice, es un catálogo que reproducimos desde que comenzamos a balbucir sonidos, nuestra personalidad, nos dice, deriva de la tonalidad de esos primeros encuentros sonoros. El tercer principio es la expresión, una expresión es la exposición de los dos principios anteriores en el espacio y tiempo en que se expresan. Por eso hay tanta disonancia en el mundo actual. Concluye.
No cabe duda que es un Manual Técnico, yo sé que todo manual va directo al fracaso, no se lo he dicho porque la escritura es la única manera de darle cuerpo a la expresión de una vida. Nociones que hemos olvidado. 
He intentado organizar un ciclo de conferencias para que los inquilinos del edificio comprendan que los sonidos pueden modificar la representación de su mundo. El primer problema se presentó en cómo nombrar al conferencista, optamos por: “El dueño del edificio: apuntes de sonoridad” Fue un título lo más abstracto que pudimos, ya que él no quería quedar en un anecdotario que pudiese ser malinterpretado como un uso de poder soterrado. 
No llegó nadie. Él, desde lo más recóndito de su ratonera está decidido a retomar sus apuntes ahora enfocado a gesticular acordes indescifrables. El edificio se va quedando vacío. La sonoridad es tal, que el vecindario comienza a inquietarse. 
Estamos rodeados y lo apuro a dar un acorde definitivo.

miércoles, 24 de enero de 2018

Errar de día


Penetrar en la lenta mano del olvido es como retocar de bulto el espacio entre ellos. Vagar por las calles, lo supe siempre, es dar alimento a esta visión de peregrino. A ese calamar que habita en el cerebro; a ese guardián que nos espera en la ventana. 
Los herrajes, si tienen herrumbre, se conservan mejor en la mirada.

Fotografía: Rua de Atafona, Porto, Portugal.

martes, 23 de enero de 2018

A la carta


Transido por la pena, tuvo la desgracia de escribir cartas que nunca llegaron a buen destino. Utilizó todos los trucos verbales conocidos. Es realmente digno de encomio, eligió un bonete de fieltro, unas calzas amplias y un altanero porte florentino. Creía que a sus 18 años poseía los secretos de tocar los corazones. Muy caro lo pago. No sobraban piropos, requiebros, pero le faltaba verdad. Lo imperceptible carece de contornos, lo había leído, y embelesado no le dio importancia al sentido ordinario de las palabras. Puso su escritorio en la plaza pública, y no le faltó quien buscase sus servicios para escribir esas líneas que tocasen el corazón de la amada o del amado.
Su abuela le advertía, escribir cartas de amor pagadas es mal negocio, al final sólo tendrás desdichas, mejor escribe discursos para los políticos, ahí podrás mentir a voluntad y nunca habrá arrepentimiento.
Cuando miro de nuevo pasar a Aristóteles Méndez, desgarbado, se aprecia la cara del desengaño, el mal dolor y el distintivo de algún partido político en campaña pegado en su camisa de satín. 

lunes, 22 de enero de 2018

Punto de apoyo


La visión también tiene la función de una palanca simple. Sólo basta un punto para organizar el espacio. El estilo es ulterior.

Fotografía: mirando al Ponte de Arrábida, Porto, Portugal.

domingo, 21 de enero de 2018

Colmillo soberano


Ese modo de andar castigador. Esa mirada de predador insaciable. Le temían. Le adoraban. Una y otra vez buscaban una ternura extinta. Le falta comprensión, decían. Oportunidades, opinaban. 
Lento animal, la espuma atractiva del dominio, hablaba. El predador se alimenta. Acecha la debilidad de la presa; el deslumbramiento; su devoción a sufrir. Esa voz se escucha por la ciudad, defiende su ley. Paso firme para la carne trémula. 
Es evidente, él lo sabe, la impunidad lo ampara.

sábado, 20 de enero de 2018

El colapso


Hubo una vez un Sr. Edificio que quiso hacerse unas mejoras a su cuerpo y se aumento dos pisos sin considerar que su estructura sedería. Desplomado, luchaba contra su imagen venida a menos. Encorvado, descansa sobre sus hombros la esperanza de erigirse nuevamente. Ha consultado diagramas y solícitos ingenieros y hasta jardineros, que puedan darle algún remedio, algún contrafuerte que le impida llegar al suelo. Desmoronado, no soporta el bullicio de la calle 34 esquina con la 8, que entra sin pudor por las ventanas. Lo que más le importa no es la perdida de altura sino la extraviada intimidad. No hay día que no encuentre rostros nuevos pegados a la ventana. No podemos afirmar que el amor al prójimo le anima. Como siga su decaída, afirman los urbanistas, habrá que convertirlo en parque recreativo para que los niños tengan un lugar seguro a ras de piso. Por ventura, no se piensa en la definitiva demolición.

viernes, 19 de enero de 2018

Un chasco


Algunas casas tiene la pretensión de los aretes. Uno camina quitado de la pena y de repente una casa enseñan sus orejas colmadas de filigrana. Deja la sensación de que es habitada por alguna princesa del oriente que como la de Darío: “…persigue por el cielo de oriente, la libélula vaga de una vaga ilusión”. 
La sentencia que dice: vemos lo que queremos ver, nunca ha sido tan cierta.

Fotografía: alguna casa por la Rua Brito Capelo, Matosinhos, Porto, Portugal.

jueves, 18 de enero de 2018

Inversión


¿Quién gritará su nombre?
Hoy es domingo y a Isolda le preocupa que su cuerpo no hace más noche. Mira la televisión como si estuviera en una celda. Después llora y se construye una vida entre los comerciales. Nunca se sabe si de repente ella se reconoce. Del aburrimiento al fastidio, con un poco de suerte encuentra cómo aprender a estar con ella. Dice que sí, pero también un no y un luego, luego. Se interroga su infancia y se da por vencida en su propia geografía. Llega a un lugar equivocado porque entre palabra y palabra se pierde, sus recuerdos migraron por la inclinación a divagar. El miedo al vacío, encerrada en sus porcelanas, la hace buscar una linterna. Isolda espera a decir lo que no sabe, lo que prefiere cuando dice no saber. Dentro de ella, la orfandad, ignora lo que supo, pero su imagen crece y está pronta a encontrar lo que ignora que quiere. Así, nerviosa, atenta a lo que se mueve dentro de ella, canta una tonada fresca. Si alguien gritara su nombre, tal vez, ella, pudiere invertir sus dudas y apagar la televisión.

miércoles, 17 de enero de 2018

Picor en pico


- ¿Que cantos mi pichón?
- Nada de importancia.
- ¿Ya no vaticinas?
- Nadie quiere saber.
- Dices cosas contrarias. Dales por su lado.
- No puedo. Estoy perdido. 
- Oye los tambores de las estaciones.
- La tierra crepita y ya no me gusta comer insectos.
- Eres un pichón. Tienes el pico lleno de polen.
- Antes de que te disperse el duelo, canta conmigo: Pica pica picor picante ahora quiero repicar con el pico cerrado.
- Eso es un disparate.
- Pero funciona. De un pico a otro te digo, que picotear cantando es mejor  que llenarse el buche de desencantado. Aprende del ruiseñor, el vuela en la muralla, sobre la piedra levanta el vuelo.
- Yo soy gallo.
- ¿Y no cantas?
- Todo el tiempo.
- ¿Entonces?
- Del otro lado ya no hay nadie. 
- En esta ciudad puedes encontrar algún fragmento de espejo roto. Vamos, canta conmigo: Pica pica picor picante que no hay como estar en la ciudad con el pico completamente cerrado.
- Pica pica…
- Pégale al ritmo.
- Pica pica picor picante que no hay como estar en la ciudad con el pico completamente cerrado.

lunes, 15 de enero de 2018

Tupé


Todo buen copete, deja la sensación de altura disfrazando la solidez de su cuerpo.
El cielo raso ayuda para estos fines. ¡Claro! la ocasión la pintan calva.

Fotografía: Centro Português de Fotografia, Edificio de la antigua Cárcel y Tribunal de Apelación“Cadeia da Relação”,  Largo Amor de Perdição s/n

domingo, 14 de enero de 2018

Unas lineas


Su virtud consiste en expresar sus límites. Comedido, no hay encrucijadas ni en su memoria ni en su acción. Su lengua es frágil, aveces inaudible. Espacio y tiempo en él tienen un rigor de plaza antigua. Jadea poco  y mastica una ramita de albahaca para el desconsuelo. Como un nervio enroscado detrás de la puerta tiene la consciencia de la finitud. Elástico como el silencio, su juventud fue un viaje dirigido por el dominio de sí mismo y se hizo amenaza de los que tienen abotagado el rostro. Se construyó como el aceite de oliva, oleaginoso y fino como los poetas populares. Como el hilo, cose, une, remienda, esos fatales domingos del hastío. En su elegante estampa hay comedia en su parlamento, ironías sencillas y acidez, como la del tamarindo hecho pulpa. Si alguna vez hubo paraíso debió de ser como él, nada de hueso, sólo fragancia y fineza. Hoy quiero celebrar, reunir en este acto simple, el recuerdo de Ramiro, llamado el “Fino”, que como pájaro breve, como ráfaga, paso por este mundo. 

sábado, 13 de enero de 2018

Cartografía de gris intenso


Ocurre que el gris se come los colores para que el contraste y los volúmenes tengan el sabor del café. Esto es: sólo sobrevive la intensidad corpórea de su aroma. La arquitectura en la ciudad gris tiene el mismo efecto escenográfico. 

viernes, 12 de enero de 2018

Fin de curso


El tamaño de esta historia es grande, por eso sólo apunto el día que las encontré en al esquina de Álvarez de Pineda y Ortega Martins. Olía a sardina asada, porque desde principios del siglo XIX las personas se concentraban en la periferia a comer sardinas que metían en un pan y bebían cerveza con abundancia. Ellas, sin malgastar tiempo comenzaron a danzar y a quitarse la ropa, yo las vi desde el principio, se veía a las claras que eran estudiantes de teatro. Congregaron, en pocos minutos, a un centenar de ávidos ojos. No era un gasto inútil de memoria relacionarlas con tres ninfas gozosas de mostrarse. La sorpresa duró muy poco y empezaron los insultos. Hombres de rostros inflamados por la ira y la cebada veía a las jóvenes bailarinas como si fueran sus hijas en desobediencia. Las pocas señoras asistentes,  un sentimiento maternal les creció y comenzaron a protegerlas tapándolas con sus ropas. 
Ellas, las bailarinas, en altiva indiferencia, buscaban entre la multitud, a sus compañeros teatrales que con cámaras de video tomaban registro del espectáculo.  
Cuando llegó la policía, expertas en la huida, se refugiaron en una tienda de ropa. Pasaron junto a mí. Reconocí los rostros de Carmen y Natalia, a la otra no la conocía.
Con la promesa de no denunciarlas, ahora bailan para mi. Me deshice del sofá y de la mesa. Un grato escenario está dispuesto para que desenvuelvan esos movimientos suaves y gráciles que tanto me gustan. Ellas lo han tomado con sabiduría y lo hacen con gusto y como si fuera un laboratorio donde ensayan nuevas coreografía y como no hay vestuario, el gasto es mínimo.
Algo, sin embargo, me preocupa: el año escolar está por terminar. Creo que me convertiré en empresario urbano.

jueves, 11 de enero de 2018

miércoles, 10 de enero de 2018

Laberinto Gutiérez


Todos saben que no hay anverso y reverso, por eso el Sr. Laberinto Gutiérrez, tiene en su rostro la sorpresa de la fiera y en su nombre, el arquetipo sonoro se enreda en el trino de sí mismo. No tiene teorías, tiene sólo la capacidad de enredar los artificios de entender las tertulias que explican la rima y ese ultraísmo voraz de los inexpertos. Hijo de Marcos Augusto Barragán, hombre depresivo y de vanguardia y de Leopoldina Abreu Morales, de un Buenos Aires fervoroso. Sin embargo, no hubo Gardel en casa, porque migraron de país y de costumbres. Llegaron en el barco Mirador, al puerto de Leixõnes, en Portugal. El Sr Laberinto, pasó su infancia tratando de quitarse el tono argentino, sin lograrlo. Pensó ser poeta metafísico, con poco éxito. Intentó ser pescador y corredor de bolsa: el blanco y el negro fue su resultado. 
Ayer lo he visto en un cafetín de la Rua de Brito Capelo, bebía un café cheio. Él, me miró. Supe que una consciencia universal latía en su mirada. Me bastó un instante para saberlo. Era como el azogue del espejo. Era como estar de frente a la totalidad. No pude hablar, sentía como era llevado por el laberinto. Los nombres son la misma cosa, su arquetipo. Borges estaba en lo cierto.
Lo que me deja con un estupor melancólico, es el porqué los otros lo miran sin inquietarse, con una indiferencia ordinaria. Los encuentros,  tienen que ver con los caudales de imágenes de cada uno. Me pregunto.

martes, 9 de enero de 2018

Impura gota


Que dulce es el recuerdo cuando llueve.
Resucita brillante en el asfalto.
Se van borrando ya las calles.
Seguiré bebiendo de esa gota 
ya tan nuestra.

Año tras año, 
por estas fechas,
la lluvia salpica los talones.

Reconozco la frescura, 
el largo reflejo 
que se evapora cuando sale el sol.
Y esa cursi manera de mirar al mundo
parece dejar la gota impura.

Antes de declinar, amigos,
abramos el paraguas. 

domingo, 7 de enero de 2018

lunes, 1 de enero de 2018

Año 2018


Como el arpa y la mariposa cuando se tocan, vibran de vida reproduciendo el prodigio sin hacerse del rogar. Quien ha probado el baile sabe que los días son frágiles como el arpa y la mariposa que con su desnuda sombra hace entrañable la saliva que se atreve a danzar. Entra el año 2018 con labios duraos. Suavicémoslos.