sábado, 31 de octubre de 2015

Estación


El día se detiene.
La multitud enmudece
y parece que el miedo
pasó de largo.
El otoño se estaciona.
Tenemos que buscar monedas.

Fotografía: alguna Rua de Porto,Portugal.

viernes, 30 de octubre de 2015

jueves, 29 de octubre de 2015

Tráfago


En la guerra lectora existen días triunfantes. Con los libros abiertos, la rigurosa luz de sus palabras distribuyen su espacio de tiempo y fuego. Apenas dibujados los caracteres brincan hasta que el ojo aprende a danzar. Apenas se comprende cómo tanto sonido queda girando como el trompo en medio de la pagina. Se oyen los verbos, los sustantivos semi dormidos, se fugan al índice. Enmascarados, los signos ortográficos se miran sus cuerpos para despeñarse como piedras al caer en los márgenes. En el jardín de los sentidos quedan los pronombres en guerra cuando la lectura avanza. Los pulmones y el seso tienen su sexo. Se excitan con cualquier idea y se queman como billetes viejos ya sin valor. La tinta negra trafica con el contexto y como una víbora los puntos suspensivos crean su arquitectura de silencio. Todo es vano, a la deriva los lectores solitarios se diluyen en la quiebra de los signos. Flotan en la orilla del libro las palabras desechadas. Confluyen las voces y se pierden los lectores entre tanto remolino. 
Una guerra severa, esos días que triunfan y se subrayan las letras en la última página del libro que se cierra.

martes, 27 de octubre de 2015

Pájaro malandro


Como si fuera el canto del Cenzontle el que me anima, me es muy grato informarle a toda la estimable clientela del Antojo que estamos en un sitio muy especial, en una de las ruas más significativas de la Ciudad de Oporto (Porto, para que no se me enojen los puristas de la toponimia) esta es la Rua de los Caldereiros de la cual se tiene datos de su existencia desde el siglo XIII y, como suele pasar, se conocía con otro nombre: Rua da Ferraria de Cima. Subía hasta la puerta del Olival, una de las antiguas entradas de la Muralla Fernandina. Pero eso se los cuento en el Balcão del Abarrote, otro día. Pues resulta, que en esa calle (rua) se encuentra el colectivo (ahora le llaman así) que Alvaro Escalona y Juanjo García tienen. Ellos diseñan e imprimen camisetas, o polos y bolsas. A su tienda le han llamado Pájaro Malandro. El término malandro se puede traducir como vagabundo; a mi me gusta la acepción de errante. Este significado es el amable, porque el oscuro se refiere al vagabundo, tunante, vividor, vil. 

Para no abrumar, en el Pájaro Errante están ocho reproducciones realizadas especialmente para ellos y, que por supuesto, se encuentran a la venta. El tema son los pájaros, ave que tanto dibujo, como ustedes sabrán.

Los invito a que visiten la Rua dos Caldeireiros 88 donde se encuentra el Pájaro Malandro y puedan comprobar la simpatía y buenos diseños de Alvaro y Juanjo, que son, como decimos en México: ¡A todo mecate!

lunes, 26 de octubre de 2015

Astucia


El otro día el niño traía la sábana y los algodones. Un muslo sangrante pedía dedos fuertes en la herida. Agónico, el ojo miraba la sombra mustia de la tarde. 
El niño ahora nos cuenta, que no lo deja el recuerdo subir las escaleras, ni mirarse de perfil, ni bañarse en agua caliente.
Todos sabemos que uno crece con el miedo, tropezando entre la pena.
El niño, sin embargo, me mira con un dejo de inteligencia.

domingo, 25 de octubre de 2015

Tocar


Hay entradas que no tienen talud. La salida es tensa. La entrada tiene tendencia a respirar los contornos del regreso. Entre tanto, los años hacen añicos los cristales y se pierden las llaves. 
La ventaja de tener varias puertas  nos afina nuestros rasgos interiores. La puerta empuja, juega con voces de mando y uno quiere entrar pero se duda. La misma duda de cuando se sale. La edad de una puerta se nota por su permanencia. Por eso hay que anotar todas las puertas que no abrimos para cuando regresemos intentar echar uñas o puños. 
Las puertas necesitan de un buen lector, de sueños recurrentes y fino oído para darse cuenta del más leve ruido. Alguien debe de escribir el guión, decir quien entra y quien sale. Antes de entrar deje salir nos educan, pero que pasa si nadie quiere entrar y nadie quiere salir y todos compartimos esa necesidad de sólo sostener la mirada. No tiene sentido argumentar el discurso, así como no se discute la digestión, algún día entenderemos que no se puede entrar siempre. La puerta también es una proyección. La última y nos vamos, decimos, y damos vuelta a la esquina para encontrarnos otra puerta que pensamos recordarla después. Tomamos una fotografía para sentirnos planeta y no rompernos en esa eterna duda por entrar o por salir. El cuerpo se pone rígido y entre guiones apuntamos el número y la calle. Nuestra sombra, siempre fiel, nos sigue calle arriba o calle abajo, hasta encontrar otra puerta que nos diga que podemos entrar cuando toquemos.

Fotografía: Alguna puerta en Porto, Portugal.

viernes, 23 de octubre de 2015

Crecimiento


Se gastó la piel en juramentos. Hoy, locamente se deja llevar por las frases simples, desnudas y coquetas como su sombrero.
Así se limpia el cielo y el zarpazo. Me digo.

jueves, 22 de octubre de 2015

miércoles, 21 de octubre de 2015

Sin retorno


Apacible  y dulce  la soledad de la casa. El hermano restañe el saludo y de lejos,  la madre deglute la ira de ya no estar en el primer verde.  Ya no hay noticias de la niñez.  No hay bulla. Todo duerme sin el amargo limón  del reproche.  Papá se levanta y rueda como cuando lo vimos bajar su sepultura. 

Si hay algo amargo será por ese crujiente sabor de la huida.

viernes, 16 de octubre de 2015

Provecto

Llegó un muchachito con su pantalón planchado. Provecto, su célebre tío le dio un sopapo en la nuca. Sin mediar discusión demostrativa.
Así de fácil, uno puede ser tan inútil cuando camina y mira y se remienda.

jueves, 15 de octubre de 2015

Proyecto único


Labró tanto su destino que se lo acabó.

Fotografía:Jardim de Arca D´Água, Escultura de Charters de Almeida . Porto, Portugal 

martes, 13 de octubre de 2015

Danilo


Daba las gracias todo el día. Animal o cosa eran saludados con una genuflexión y un sonido amable de palabras.
¡Buenos días señora bonita! ¡Buenos días, coche! ¡Buenos días charcos y llanos! ¡Buenos días mi casa y la de todos! 
Era buen hombre, un tonto para sus compañeros de trabajo y un ángel para las señoras hartas de fregar el día con la escoba, el plumero o en la oficina tolerar a su jefe. 
De bruna sangre, logró sobrevivir a sus muertos. De ojos claros a fuerza de parpadear, Danilo, era una fogata de amor. Tenía una razón siempre para aligerar el peso de los días. Un guía. Un hábil para encontrar el rumbo. 
Un día, Danilo, se subió al lomo del alcohol. Le entró el desánimo por el pecho y lo enturbió de norte a sur. Es como si se apagara el sol, decían. Como si de repente algo se le rompiera por dentro y se empachara de dar las gracias. Por nada. Ese ritual de apaciguar el grito por el canto.
Danilo se vio caer, rodar por las calles  y entre vómitos asegurar que la desdicha es tan frágil como el sereno. A veces, refrenda: la dignidad es un la ra lá que desafina.

lunes, 12 de octubre de 2015

Cubetada


Si cae la cubeta, 
es un decir, 
se mojaran las cienes 
de los hombres ancianos 
y el viejo cuaderno de los niños 
no tendrá donde iluminar sus férulas.
Las sumas y las restas 
se mojaran de la cintura para abajo. 
Si se derrama, digo, el agua, 
dejará el tintero vacío y los guerreros 
y sus hijos bajaran 
la voz y perderán el rumbo. 
Si se cae la cubeta, 
y esto lo digo,
porque se acerca el día de muertos,
la materia conocida perderá el aliento
y el antebrazo no podrá tolerar 
los lápices chatos, sin punta. 
La maestra del kindergarten,
no dejará que la cubeta se derrame,
dirá, cuando enseñe el alfabeto, 
cerremos la llave para que no se llene nada. 
La Unión Europea y la Liga de las Américas, 
cortarán las cabezas cóncavas
y no habrá rumor de agua
por ninguna parte. 
Si la cubeta se derrama,
cómo va quedar el llanto: ¿seco? 
El reino vegetal y el animal
también, en su rigor, 
no saben qué decir 
porque no saben deletrear. 
Si están asustados, 
procuren su cubeta.
para que no tengamos pavor de derramarla. 
Madres del planeta, 
no aparten a sus hijos de la llave 
que si se cae la cubeta se abrirá el proceso 
y la pata del mundo se amarrará a la pena.
No digan que no lo saben, 
si la cubeta se derrama, repito, 
la trenza esa de la vida, 
perderá la voz por el estiaje. 

domingo, 11 de octubre de 2015

Rojo lunar


Llegaron por la parte norte del hemisferio realizando un arco de circunferencia que no rebasaba el cuarto de milla. Pacientes esperaron su reflejo. Sabían que la ley Universal del Devenir tiene que ser aceptada sin discrepar. Ella moría, pero era una muerte falsa, estacional.  Las aguas, el torrente sanguíneo es su imperio. La oscuridad era como el peaje obligatoria para alcanzar la luz. Receptiva y melancólica. Dominaba sus vidas.
Años atrás quisieron convertirse en adoradores del sol, con resultados nefastos. Poco a poco se fueron secando y sus pieles antes humectadas, comenzaron a tomar un tono amarillento. A los pocos días, prácticamente comenzaron a despellejarse. De inmediato se reunieron en consejo. Yuguro Ra, el jefe del consejo, sugirió dormir por cuarenta noches y así en un sueño inducido, volver a los dominios húmedos de su benefactora. Una infusión de adormidera mezclada con anís y polvos de caracol, sirvió para que el clan pudiera dormir todo ese tiempo. Tuvieron tres sueños. En el primero unas gotas verdes sanaron sus pieles doloridas. En el segundo sueño gotas azules tomaban la forma del cangrejo y con sus tenazas los jalaba al subsuelo a beber  agua helada y viscosa. El tercer sueño, gotas rojas en forma de canes daban dentelladas imaginarias en el cuello de los durmientes. El más joven despertó dando alaridos reales alertando a los demás y provocando la ira de Yuguro Ra, sabedor que desde ese momento su mundo estaría envuelto en el color de la sangre. Por eso cuando la oscuridad es total, salen de sus refugios y realizan un arco de circunferencia no mayor a un cuarto de milla para con rojas suplicas, pedirle a la luna que les permita reflejarse en ella.

Publicado en el número de octubre en la Revista Digital miNatura

sábado, 10 de octubre de 2015

Rosadito



Se trasmina, como niño recién nacido, ese olor frenético de llanto. Se disuelven sus dientes de azúcar. Se comprende porqué sus ventosas nunca se encuentran con humedades suficientes. Grupos de insectos pasan indiferentes como el amor visible. Cercando las piedras vacías y bajo un cielo vivo de rumores siente el asombro definitivo de lo equivocado que estaba al nacer en un dominio de ranas y de grillos. Como barco encallado, busca carenar su vida y esperar un viento fino para dirigirse a la playa. No está lejana. Escucha en su curva frente la lagrima de sal de las arenas. Corre con sus miembros dando vueltas. En silencio conquista los metros que le faltan. Por su orificio boca se calienta el aire y se llena  de dominio.  Lleva a cuestas su cuerpo redondo fingiendo que no duele oír el nado de los peces. A veces el camino no quiere llegar para que el esfuerzo se queme con su sombra. 
En las noches oscuras, cuando se asoman los cocuyos, puedes ver todavía la pura redondez de Rosadito esforzándose por la yerba como si estuviera nadando.

jueves, 8 de octubre de 2015

Estación perdida


La primavera 
tiene arrugas. 
El invierno 
tiene tu espalda
al levantar el día. 
Mi sitio: 
tu caracol dormido.
Hubo un nombre
y un olor.
Una piel pegajosa
se perdió en el rostro.

II
Ceniza de hueso vivo.
Tu rostro es de tierra.
Como tus manos.

III
Ritual de tu nombre.
Las palabras se esconden.
Buscan el calor de tu oído.

IV
Venéreo es tu silencio.
El duelo se hincha.

V
Cuando llegues
la luz 
derrotada.

VI
Mi curiosidad.
Huérfana.
Confieso.

VII
Me desnudo
en cada esquina.
Sobre el horizonte
no veo el incendio.

VIII
Alimento de espera.
Hundo la cabeza.
Soy hongo.

IX
Tu nombre sucumbe de noche.
Fragmentos.
Lejos.
Muy lejos te miras.

X
El grito es opaco.
Seco.
Como marca en la pared.

XI
De memoria.
Entre dientes. 
me bebo tu aliento.

XII
Queda el aire
tu carne viva:
rastro de manos.

XII
El consuelo secreto
tiene forma de llovizna
como tu lengua.

XIII
Tus pasos se pronuncian.
Perdidos.
Como estos versos.


martes, 6 de octubre de 2015

Acto cívico


Para ahogar la oscuridad diré: Los nombres de las calles son sólo uno; el mismo que nombra la memoria perseguida. La ceremonia de caminar, de pisarte, de rodearte y saber que no te hago daño, me alegra. Ignoro si te cansa este pasar una y otra vez por tu suelo. A veces hueles a orín, tan humana eres que no puedes evitar la convivencia. Mesones o Donceles, Rua Oscura o Taurina tienen el mismo tiempo, vibran al unísono en mi oído.
He aquí que me atrevo a decir: todas las ciudades caminadas son la misma casa.

Fotografía:Rua dos Mercadores, Porto, Portugal.

domingo, 4 de octubre de 2015

Coautoría


No hay ciudad que no busque su espejo para reflejarse. Sus cómplices la fotografiamos. 

Fotografía: Frente a la estación del FUNICULAR DOS GUINDAIS. Porto, Porto.

sábado, 3 de octubre de 2015

Disfraz



Cuando sale de casa  son las diez de la mañana. En realidad son las doce. Se despide de sus gatos. Al fin adulto aldeano, estornuda y escupe al piso al cerrar la puerta. Piensa en papá y la fiesta de cumpleaños que nunca festejó. Todos siguen muertos. Mamá los quiso resucitar llenando los cuadernos de fotografías pero ni ella pudo librar ese sueño intranquilo de tan eterno. Nadie responde, por eso su adolorida vida y a su mañana se le hace tarde. En su momento el reloj marcaba bien las horas. Todos duermen para siempre por eso nunca quiso cambiar la hora. Camina al lomo de sus pensamientos hasta la tienda donde vende ropa para carnavales y para fiestas infantiles. Él, calla como animal fatigado, cabecea, dormita y sabe que pronto podrá volver a reunirse con sus gatos. Su mentón es ancho y su mirada tiene ese cuerpo entero de frente amplia. Sus semanas se visten con el mismo pantalón y recuerda a sus hermanos. Entonces le gusta la vida y comienza a rellanar en el cuaderno de cuentas los nombres que tuvieron. Por eso sus gatos se llaman: Sebastián, Luis y Marcos. Por no llorar se toma tres tarros de té con galletitas de limón. Repite los nombres y su ansia le baja a la barriga. Por fortuna el negocio va bien, muy bien.  A  la gente le gustan los disfraces. Sí, les gustan mucho.

jueves, 1 de octubre de 2015

Octubre


De nuevo llegas, Octubre. En tu casa la luna nunca duerme, por eso queremos vivir en tu casa y cepillar tus cabellos con el jabón de sábila. 
El ángel bueno y malo respiran y cumplen su trabajo. 
Con el dedo en los labios te invito a dormitar como si 
fuéramos grillos inquebrantables.
¿Aceptas?