viernes, 31 de octubre de 2014

Graffitero


Lunas de fiebre y asfalto.
Bardas con luz de navaja.
Signos negros al asalto
de un silencio que se ataja.

Almidonada la parca
lo atrapó en su cadencia
sincopada y su muerte
es un rap en FM tocada.

Grafittero fuiste hermano,
de las calles equipaje,
hoy las nubes son tatuaje
de tu reclamo cercano.

Aquí se quedan tus días
y la Catrina sonriente
te dice que en esta barda
no valen graffiterías.

La sepultura reclama
con cadencia acompasada
que el rap ahora se baila
con la cara disfrazada.

jueves, 30 de octubre de 2014

Ofrenda del abarrote


Mis huesitos ya esperaban el día en que el Abarrote se viste de octasílabos para jugar con la muerte porque la vida es canija. Ya tenemos la ofrenda a la vista.  Invitamos a todos los presentes a recordar con versos, lo frágil de la existencia con la ironía de las calaveritas.  Tendremos el pan de muerto acompañado con cempasúchil.
La vela queda encendida al levantar la cortina.
Aquí la primera:

La noche quiere al mundo
lo llora por su costumbre,
se arruga el viento en las almas
y el néctar del nido es nulo.

Decir el nombre atraganta,
las fronteras son de limo,
se deshoja el grito en beso,
polen fatal: silencio. 

Niños en su primavera,
castos pechos de membrillo
ladrillo de fino otoño
todos dormirán callados.

Tierra dura sepultura
hueso descarnado triste,
grave epitafio sin firma
sin luz los abiertos ojos.

Las floridas calaveras
son amores del futuro,
quien las canta las amarra
quien las niega las convoca.

Cantos de dolor en cuna
en la tierra quedaremos,
el amor a la calaca 
nos hará menos perversos.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Dos puertas


Cuando terminó el luto, tres días fueron suficientes, se sintió afortunado. Ahora tenía dos puertas. Las casas eran diminutas, pero eran dos. Por una entraría los lunes, miércoles y viernes y por la otra los martes y jueves. Los fines de semana los pasaría en una pequeña huerta que tenía una tía por parte de la difunta en las afueras de la ciudad. Como también quería heredar esos naranjales acariciaba a la tía los sábados y los domingos. No le importaba que su piel estuviera como lija y su vientre le colgara flácido como esa bata de noche. La tía tenía los ojos rasgados y una mirada perversa. Agria por naturaleza poco a poco se fue endulzando. Su lengua cada vez más fresca comenzó a expeler un aroma frutal que fue bajándole por todo el cuerpo.
Un mes después, la tía de la difunta entraba y salía por las dos puertas como si fuera la dueña. No es por nada pero, sus caderas están tan firmes que es de lo único que se habla por los días que corren.

Fotografía Marginal Vila Nova de Gaia. Portugal.

martes, 28 de octubre de 2014

Gato en fuga


La señora Rui quería mucho a su gato. No exagero si digo que lo quería mas que a su marido. Subido en el respaldo del sillón su gato rellenaba de encanto la sala de estar. Sabía que es un gato y que no tiene posibilidades de ir mas allá. No habla aunque pareciera. No exige aunque demanda. Sabe dar maullidos que se meten hasta debajo de su falda y la hacen sudar frío. Cuántas fotografías se tomo con él: abrazándolo, contándole historias, sobándole el lomo hasta la cola. No entiendo esa reticencia de ponerle un nombre. Experimentó muchos. De militares, santos, exploradores, personajes de cómics, artistas de cine. Ninguno le favorecía, nos contaba con desanimo.
Las esquinas poco a poco quedaron deshabitadas y el penetrante olor buscó otras fronteras 

Todos saben que se fue porque le faltaba la identidad de un nombre.

Tinta china/papel

lunes, 27 de octubre de 2014

Payasada


Yo lo vi todo. No pude hacer nada. Llegó en la tarde con su ropa de trabajo. Se pego al muro mirando hacia nosotros hasta grabar un mueca en los ladrillos.
No lo he vuelto a ver pero cada vez que paso delante del muro no puedo evitar sonreír. No hacen falta detalles. Él era todo un profesional. 

Acrílico sobre tela 40 x 50 cm.

viernes, 24 de octubre de 2014

No sólo las sirenas cantan


Encerrada en su torre nunca alcanzo a escuchar los lamentos de sus múltiplos admiradores. Ella escondía su pecho de miradas. Prefería ver como se retorcían los suspiros contra las rocas. Era tanta su cólera intima que sus finos pies y sus blandos muslos nunca sintieron el vigor de otras manos.
Un día llegaron hasta su oreja sonidos que la envolvieron toda. Asomada a la ventana, desde su torre altiva no llegaba a distinguir esa garganta mortífera. Estiró su esbelto cuello tanto, que el peso de su blonda cabellera la precipitó hasta el indecente suelo.
Sus múltiples imposibles amantes al verla desmembrada se llevaron sus bellas partes como un trofeo de difícil casa.

Tinta china/papel

jueves, 23 de octubre de 2014

Hombre lixo



De pie, en la estación del metro, la cara de la realidad se extiende lacia. Nunca es la misma aunque lo parezca. Brilla con el metal, los reflejos se anulan, la luz pasa por los huecos. Contra el aire se afila, se hace visible. Me detengo y lo descubro. Con su escafandra sin rostro vigila el paso de los apresurados hombres y mujeres que abordan el metro. En su cuerpo depositan colillas de cigarro y papeles, sin saber que son vigilados por un ser metálico. Sin edad, el día salta y se monta un escenario. 

La realidad es un espacio hendido. Quien entra en él, nunca sale ileso.
A veces, al decir la realidad conseguimos realizarla.

Fotografía:Estación del Metro Lapa, Porto Portugal.

*Lixo recipiente en el cual se vierte la basura. *Detritos

miércoles, 22 de octubre de 2014

Confesión Vertical I


Al levantar la cortina del Abarrote se asienta el destino como si subrayáramos la lectura horizontal con el timón vertical de un código poético que llena las tres con las cuatro de la tarde. Me explico, como si esto pudiera ser, me ha llegado el poemario de Cecilia Palma, desde Santiago de Chile. El libro, que es un bello camafeo, fue editado regiamente en la regia ciudad de Monterrey, Nuevo León, México, por Ediciones Caletita en su colección Las vaquitas flacas Nº 10. A cargo de la edición, cuidada amorosamente, estuvo Leticia Herrera.

Este abarrotero tuvo la dicha de leer el libro antes de ser publicado para proponer unos dibujos de portada. El resultado lo tienen a la vista. 
Si no tienen inconveniente en otro Antojo, pondré mis apuntes verbales sobre la lectura del poemario.

Me apena no poder decirles cómo conseguir el libro, si ustedes quieren, si lo desean, este abarrote puede pegar un relincho para que se hagan de uno.

En alta voz transcribo este poema

Sobreviviente

Para no saberme devorada
finjo por las mañanas
una señal
la iniquidad ronda bajo sospecha
tras su presa de media tarde.

Cecilia Palma

martes, 21 de octubre de 2014

lunes, 20 de octubre de 2014

Materia gris


El puente de fierro que une a la muralla y cruza el río Duero, en un día plomizo como si fuera un cetáceo húmedo montado en su celaje, nos deja embarcados en una visión que no avanza de tan plena. 
Nos ofuscan los grises. Vemos tortuosa la marcha de los siglos. Entramos al medievo y salimos bañados en el conjuro del modernismo. Nuestros hombros se estremecen por el peso. Las rutas confluyen a un sólo punto que se fuga y parece juvenil nuestro olvido. No podemos bajar la vista, como si el canto de níquel de las gaviotas anunciaran que el puerto siguen siendo el mismo; su pico curvo anuncia la llegada de los rabelos en los que nunca iremos. 
El torrente de grises es un narcótico mas potente que el sueño. El acero se finge telaraña para tensar al dato histórico. No hay deseo de viaje. Ni olor a sal, ni voces de muchachas que puedan apartar esta grisalla que se niega al color. Un beso de piedra, de granito, parece que nos toca la frente. Largo y suave es el beso de los grises. Nos envanece, porque sabemos que ese beso nunca lo conocerá Afrodita.

Tal vez la quietud, este poblada por gruesas camadas de claros y de oscuros, desde Vila Nova de Gaia, así me lo parece.

*Fotografía: vista de la Muralha Fernandina y el Ponte Dom Luis I desde Vila Nova de Gaia, frente a Oporto.

jueves, 16 de octubre de 2014

Las oscuras


Fecunda es su doble noche. Las hermanas de octubre se untan las turbaciones en los muslos y a cada movimiento el misterio del desnudo se vuelve virgen. Contra el sol ellas caminan las ciudades y su venganza escurre por las notas rojas de los periódicos. Les gustan las angostas calles para que el tú se confunda con el roce de la respiración del otro. 
Tienen un humor negro y su beso nunca dura lo suficiente para recordarlo. Su agua pesada escurre lenta entre sus pechos para asfixiar los diminutivos que pronuncian en frases los adolescentes. Hunden las iras en su vientre y devuelven en mosto dulce la culpa del que amó.
Hay que advertir que tienen una manía de extraña castidad, por las noches de la primera semana de octubre, desechan uno a uno los pensamientos al apego de carne viva. Entonces, desde el fondo de sus ojos un aire tibio se expande como neblina por los puertos.
Son subterráneos sus encantos, como la entraña, como la caída al vicio. Te advierto que esta fuente noctámbula no es para todos. Por eso, si llegas a oler a sexo, no te inquietes, que ellas como semillas nocturnas deambulan buscando feraces sueños.  

Callemos, para dormitar con suerte.

Tinta sobre madera

miércoles, 15 de octubre de 2014

El Chavita


Vacilante, se proyecta a contra luz la silueta de El Chavita. Su sombrero panamá atiza el barullo. Camina con soltura, con esa elegancia sobrenatural que tienen los que llegaron de fuera y se han comido todas las miradas que provocaron a su llegada.

- ¿Cómo te corre, Chavita”?
- Me corre.
- ¿Te tomas una cerveza con nosotros?
- No gracias. Traigo asunto.

El Chavita se sentó en la mesa de siempre, junto a la ventana.  A esa hora de la tarde pasan pocos camiones y se puede escuchar las barbaridades que desde la barra por unos cuantos pesos, un cuentero de mediana edad engatusa a dos jóvenes que lo miran como al profesor perdido:

 “Así fue, esa niña se convirtió en sirena por no guardar el viernes santo”

El tin tin inconfundible de su bastón salió a escena. Una voz de afinado de tenor preguntó por El Chavita.

- ¿La de siempre, mi Chavita?
- ¿Te sabes otra, mi ciego?… Anda, da igual. No te quedes ahí. Canta.

“Si yo encontrara un alma como la mía,
cuantas cosas secretas le contaría,
un alma que al mirarme sin decir nada
me lo dijese todo con su mirada”

- Hoy no me pagues, algo te pasa mi Chavita. No veo pero como si mirara. Algo te pasa.
- No es nada, mi ciego. Siéntate, te invito a comer. A ver si se me pasa la vida un rato.


*Si gustan saber cómo podría ser la voz del ciego 

martes, 14 de octubre de 2014

Bocacalle


Entre grafitis, una anciana caminaba su viudez entre las piedras, cargando su minúsculo universo. Las huellas de su vida están grabadas intensas, hondas, como esa plegaria apegada al silencio, a la no respuesta. Sus ojos contemplaron todo, al menos eso pensamos al verla desde lejos. Tuvo sus amores, deseamos. Letra por letra el amor debió grabar su piel, aunque el manto negro lo cubre y lo congela. Como milagroso espectro cruza sus días. No sabemos su nombre, ni su historia. Mezclamos experiencias para intuir lo que un día seremos y no olvidar que todo pesa porque pasa.
Por si acaso, caminamos en sentido contrario para alejar la imagen y subir otra tediosa calle por donde se pierda la edad en otras casas.
Dejamos testimonio de que andamos y eso es una ventaja, ya que ahorramos esos sueños recurrentes para fingir que el guión está por escribirse.

¿Te dije alguna vez, que el desconcierto es un efluvio de uñas largas y la cordura una calle que desciende todo el tiempo?

Fotografía. Por las ruas do Porto, Portugal.

sábado, 11 de octubre de 2014

Imagine Postales


Una huella solitaria puede ser una postal. Un silencio que viaja. Un palpitar de saludos o de adioses. Es por eso y valorando las hojas desprendidas: Vantag Galería pone a su disposición una cuadernillo de 10 postales a todo color. Este abarrote participa del proyecto y los convida a que en sus próximos saludos o despedidas envíen una postal de la serie Imagine art (e). Pueden ir al sitio de la Galería o si ustedes gustan de esta brisa, este charro puede dar los informes que ustedes requieran.

Una postal es también un lazo fino que antecede al abrazo.

viernes, 10 de octubre de 2014

Palabras en flor


- Me siento tan frágil y vulnerable.
- Será por que vienes de azul.
- ¿A ti te sienta bien el rosa?
- Mis pétalos arden.
- Despecho tienes, sin duda.
- Ya me veo morir.
- Dulce es tu voz, que yo te sigo.
- Ser temporal me vuelve loca.
- No hay un más allá de tu perfume.
- Finjo engaño.
- Somos bellas sin afeites, nacidas del suelo.
- Me gana el sueño.
- Arrancadas seremos. 
- Ya veo la mano.

Tinta/papel

jueves, 9 de octubre de 2014

Desahogo


Todos merecemos una pequeña porción de placer. No creo tener detractores en ello, aunque nunca se sabe. Motivados por la urgencia, pero qué placer no lo es, buscamos sin hallar. Pensamos en un futuro donde la holgura nos deje libres  y al mismo tiempo, inseguros de encontrar un buen recinto donde al menos no tengamos que ser mirados con burla. La aflicción es un tajo que nos hincha el instinto, nos devora la incapacidad de raciocinio. Un hormigueo nos recorre, se nubla la orientación y caemos en del precipicio del ahora. Quisiéramos vivir en un llano y dejar a un lado la civilidad de la urbe. Nuestras venas se inflaman y creemos estar a punto del desmayo. Cuando no podemos dar un paso mas sucede el milagro cotidiano, literalmente las aguas retoman su nivel y un aire de victoria nos recorre espumoso.

Es un hacer para no morir, me decía el tío Marcos, de manera íntima, como revelándome una experiencia compartida desde tiempos inmemoriales. 
En buena verdad, el vacío compartido es otra forma de paraíso.

Fotografía muy cerca del Castelo de São Jorge en Lisboa, Portugal.

miércoles, 8 de octubre de 2014

No es poca cosa



Cuando la cosa se convierte en prioridad, es una cosa de llamar la atención. Hay cosas que tienen la capacidad de definirse así mismas pero, hay otras, que para cosificarlas tiene uno que ir a buscar al trebejo de las cosas muertas o en desuso. Lo más frecuente es encontrarse con infinidad de cosas que nunca imaginamos que pudieran existir.
Fue cosa fina encontrar en el sótano unas figuritas un poco jarras, un poco flor. Se encontraban en un rincón que por la oscuridad reinante, era cosa difícil percibir. Fue digo, una revelación. Ensimismado, sigo atraído en ese abismo que provoca la existencia de las cosas halladas. Porque una cosa, es usar las cosas y otra muy distinta ser usado por las cosas. Yo vivo inclinado, metido en esa cosa que llaman enajenación. Las figurillas las tengo enfrente de mi. Las puse en el lugar que ocupaban los platos, en un fondo azul. 

Mi satisfacción es enorme. No hay nada como ser atraído y poseído todo el tiempo. Escrutar y despertar la consciencia le digo a todos: es cosa buena.

Mixta/papel

sábado, 4 de octubre de 2014

De puerta en puerta


Hay un reposo en el encierro. No vacila el suspenso y se desasen las dudas del hallazgo. No hay bienvenidas y el reflejo del sol baña las astillas. Asoma una amarga sensación de tiempo terminado. Una vieja tristeza retoma el camino. Bajas la calle y de tus hombros una tediosa sonrisa se pierde al voltear la esquina. Si las calles tuvieran memoria, tal vez no dejarían pasar de tanto barullo y nos dirían ¿has olvidado?.
No hay ciudad ni calle en el mundo que no evoque esa misma realidad de olvido.
Tener dos puertas para los extraños huéspedes, es lo que me dice el guía.

Ignoro la respuesta y voy a buscar mi vino y a la ternura mística de esa demencia que se esfuma.

Fotografía alguna Rua de Porto, Portugal.

viernes, 3 de octubre de 2014