La realidad del café se aposentaba ese lunes a sus anchas. Su aroma tostado y esa acidez propia del café de altura lo hacían perder la cabeza. La rotación de su mirada, la sed de sus labios y esa interrogante cotidiana se abría paso. Nada de azúcar y sólo dos cucharaditas monosilábicas le daban la seguridad de sentirse planeta, como un sueño litigante.
BALONCESTO POÉTICO
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No todo consiste en encestar,
sino en asistir para agrandar la canasta.
Muévete,
que no te piten tres segundos
en la nostalgia.
Cógete
a la mano...
Hace 1 día.


