Algunas columnas después de la fiesta quedan solas y erguidas como si nada hubiese pasado.
Fotografía: Torre dos Clérigos
Algunas columnas después de la fiesta quedan solas y erguidas como si nada hubiese pasado.
Fotografía: Torre dos Clérigos
Algunas pilastras sostienen sin gracia en su escueta fealdad utilitaria.
Fotografía: Hochschule für Musik und Theater München.
Algunas columnas son mordidas por el tiempo y no pierden la compostura.
Fotografía: Hacienda Temozón, Mérida, Yucatán.
Algunas columnas bien alimentadas escuchan las conversaciones ajenas a su estructura mental.
Fotografía: Estocolmo, Suecia.
Algunas columnas se regodean de tanta gloria acumulada.
Fotografía: Capela Nova, Vila Real, Portugal.
Fotografía: Hacienda de Temozón. Mérida Yucatán.
Algunos capiteles de barrocas columnas sostienen innumerables gestos.
Fotografía: Sé Catedral. Braga, Portugal.
Algunas columnas todavía guardan el silencio pacífico de la clausura.
Fotografía: Mosteiro de Jesus, Aveiro. Portugal.
Algunas columnas conmemoran la victoria bajo el mismo cielo tolerante.
Fotografía: Rotunda da Boavista, Porto, Portugal.
Algunas columnas se alinearon para el paseo y las cuitas amorosas del devaneo.
Fotografía: Parque Infante D. Pedro. Aveiro, Portugal.
Fotografía: Espinheiro, Portugal.
Algunas columnas se acomodan según las circunstancias. Nunca por estilo.
Fotografía: Oporto Portugal.