Grávido de sí. Promiscuo con los aires taciturnos. Ha quedad en tierra en un montículo de cinabrio Se incendió cuando su llama interior hizo hoguera. Su grial fueron las luces de bengala. En la noche magnética lo sentirás cuando hables, el presentimiento del ángel que llamó por ti.
No hablas, por pena. Por condicionado reflejo.


