Hubo un pirata que vivía feliz entre el viento, la arena y la luna. La envidia que despertaba no tenía tregua y las habladurías encallaban en el arrecife que pacientemente construyó al rededor de su casa. Hasta que un día, una gota fresca de sudor lo inundó de recuerdos. Extendió la lengua hasta tocar la imagen del cuerpo que encontró por sotavento, un 26 de abril de 1924, año de la publicación del Proceso, de Kafka.
LA REINA DIDO INICIA UNA NUEVA AVENTURA
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«Me siento satisfecha al comprobar cómo los habitantes de Cartago, e
incluso muchos extranjeros, compartimos una memoria común y podemos
mutuamente en...
Hace 1 día.


