lunes, 10 de diciembre de 2018

Cuadragésima quinta lección


Anclar tiene la fiebre de mar y de tierra unidas. Una sustancia que duerme sin tregua por la sangre del que viaja.

Fotografía: Casa de Neruda, Isla Negra. Chile.

jueves, 6 de diciembre de 2018

Animalia


Queridos amigos nada se oye mejor que el paso de los días, la sombra de los dedos guardando al cómplice de las horas. Pasar los meses uno a uno con el gesto de la mano es avaricia digna del lector del año. Les informo que ya está aquí "Animalia" para que el sueño animal nos anime. Ya a la venta el Calendario 2019. Si usted lo quiere sólo basta pedirlo y con gusto se lo enviamos a cualquier parte del mundanal ruido. Su costo casi es simbólico como muchos de ustedes lo saben. Pídalo no se inhiba. Modere su ingesta de carbohidratos refinados para que le dure el Calendario.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Cuadragésima cuarta lección


En el ir y venir de las esquinas se suceden lo efímeras que son las decisiones que se toman.

Fotografía: Antofagasta, Chile.

sábado, 1 de diciembre de 2018

Diciembre


Los tobillos del año se mojan en diciembre y los días, mártires del tiempo, crecen pausados y coloridos a través de los andenes de nuestra memoria. Las hojas de nuestro cuaderno tendrá algunas faltas de ortografía pero la mano lectora le dará significado.

viernes, 30 de noviembre de 2018

El vecino de todos


No tenía aliados, ni narradores. Puso su nombre al servicio de las calles y eso no es tener ciudad, ni casa. La ciudad siempre se construye y él está hecho, no necesita más, tiene buen corazón, una mente simple y la convicción que que con ello sus noches tienen la suficiente negrura; como la tuya, como la mía. En la medida que su vida avanza como una línea oscura en un lienzo blanco, combate sin descanso el motivo del porqué se pica piedra, se perfora y no hay refugio. La pena de no tener lugar común, ni de palabras, lo hace triunfar de los motivos insulsos, estúpidos. El cierra la puerta a la pobreza de las horas y solo, sin ayudantes, ni aprendices, va pintando los muros con cal. No se piense, ni se intuya que él no ama la vida. Él ama la caricia del soplo, del impulso de sol que palpita, dice, delante de los huesos, dentro de ellos, con ellos. Abriga deseos de plantar, de que nazca algo, una flor si se puede, un árbol si es preciso. Cuando era niño y se sentía bonito se pinchó el dedo. La sangre lo desborda desde entonces, mana, la va regando por el camino, el de ida y el de retorno.
No le preguntes, no le estorbes. Se buen vecino, vuélvete a tu casa, límpiate el sudor, toma una taza de café y limpia los asientos con agua corriente.

jueves, 29 de noviembre de 2018

Por fin

Ella tenía enamorada la boca de su cuerpo, su saliva, su altanería. Su memoria de día y de noche tiene el gesto de la voz milagrosa del mundo. Ella es dueña de su cuerpo. Su pie pisa la historia lastimosa que le enseñaron. Tiene el pecho con el delirio vigente. Su lectura del mundo tiene el gesto enamorado y libre. Ella decide habitar su cuerpo. Vive en la calle 64 departamento 3. Su sombra altera al vecindario, algo que confunde, que no entienden, abre la brecha, la herida. Ella se sabe dueña. Decide.
Por fin decide.

martes, 27 de noviembre de 2018

Lección cuadragésima tercera


El que es grillo donde quiera canta. Grillar es común entre los pueblos como en las personas. 

Fotografía: Federação Académica do Porto, Portugal.

lunes, 26 de noviembre de 2018

El café de Lee


En la calle Amado Nervo casi con la esquina de Dr. Balbuena se huele el café que prepara Lee. Aprendió, como ocurre casi siempre, por accidente a preparar café cuando trabajó de aprendiz en el Hotel Regis. Tal fue su talento cafetero que los clientes lo animaron a tener su propia cafetería. Así que cuando el local de abajo de su casa se desocupó, pronto instaló el anuncio con letras rojas y grandes en la puerta de entrada: El café de Lee.
Los clientes bebían y bebían como enmantados por algo más que la cafeína. El vecindario se  animó gracias al café de Lee. Servido en una copa de vidrio el café con leche era el éxito de su vida y no es un modo de decir, era realmente célebre entre todos los cafés que rondaban envidiosos de ese aroma inconfundible.
Al fin de cuentas no hay que avergonzarse si cambia el gusto, es inevitable. El mundo muda y ahora los jugos de verdura congregan multitudes.
El café de Lee envejece. Rancio el olor, decrépitas las mesas, uno espera que cualquier día sólo quedará la silueta negra del aroma inmóvil en los ojos pequeños de Lee.

domingo, 25 de noviembre de 2018

Lección cuadragésima segunda


La infancia se broncea cuando menos se espera. Saber lo que se deja, hace de nuestra tarea futura una lengua pasada sin regreso.

Fotografía: Cerro de Santa Lucía, Fontis Castillo Hidalgo, Santiago de Chile.

jueves, 22 de noviembre de 2018

Hilario y la voz


Hilario no hila bien las palabras. No atina a decir que es del huevo, amador empedernido. Clara y yema para él es su catecismo. Tiene problemas con el menú. No hila las palabras. No encuentra cómo decir yema o clara de manera comprensible. Sucumbe, come puntual en el restaurante del trabajo de dos a tres, él quiere huevo, pero sólo le dan sopa de verduras y costillas de cerdo con papas fritas.
Deprimido, un día tuvo una idea genial, en toda la yema, grabó su voz en el teléfono que la empresa le dio de última generación. Demoró semanas en pronunciar con claridad. Al llegar al restaurante, subía el volumen y se escuchaba sin duda alguna: dos huevos fritos, con la yema y la clara bien cocida, por favor.
No cabe duda que es clara la inteligencia.

martes, 20 de noviembre de 2018

Convivencia

Antes que fuera mi casa, esta casa tuvo una gran familia. Se siente fría, vacía, vaga. En el oído escucho crecer su hueco. De otros fue la palabra que habitaba estas paredes, la mía se adormece por los rincones en penumbra. En realidad hay un silencio transparente. Como un amor remoto, un gozo, que ahora sin sed, aparece al abrir los armarios. Es curioso, tiene muchos armarios, a veces dos en cada habitación y son cuatro. Me gusta el fuego extinto de esta casa. Esta sonoridad humana, oscura. Ese coro de otros impregnado me hace tener una vivencia de un antiguo paraíso. Habitar es también rehacer la inteligencia en cuerpo muerto.

martes, 13 de noviembre de 2018

Sexagésima cuarta columna


Algunas columnas son tan hospitalarias que no importa tergiversar los conceptos. 

Fotografía: La casa del Pueblo Hostal San Pedro de Atacama, Chile.

lunes, 12 de noviembre de 2018

Escena Mayor


La puesta en escena prende fuego de oro y plata en los lomos del primer actor. Injerto de bravura pisa la arena dura y de rodillas el rayo de grana deja gloria tras su bufido de percal en su frente lidiadora. Somos clarines en bandadas convirtiendo en banderola el valor de limón y canela. Sanguinarios como todos nuestros días, la mora lidia con la sombra el sudor de la gracia. El primer acto gladiador nos recuerda la crudeza del nacido sin oro y plata, sólo el llanto en carrusel. Eso nos cautiva. Ese ruedo de luna girando con la alegoría del que se quita el sombrero en el segundo acto. La espada apaga los faroles y los jinetes ya no suben al monte. El aplauso corona el último acto como si la verbena de voces entrara de puntillas por la puerta partiendo plaza, traspasado.