jueves, 7 de mayo de 2026

La huella de la C

 


Parece que la letra C dejó huella en su visión. Sin escrúpulos se apoderó de todo su vocabulario. Frágil como era, nunca pudo llegar a la D. 

Sin embargo, su paciencia lo hizo encontrar un calendario digno de sus días. Renació ese niño perturbado por llamarse Carolino Ceballos Campos.

domingo, 3 de mayo de 2026

martes, 21 de abril de 2026

El último ladrido

 


Llegaron el mes de julio. Aseados y con las uñas recortadas con sus amorosos perritos. Todos en el barrio les hacían cariños. 

La primera en quejarse fue María, la siguió Julia y Don Ramón. Ya no soportaban que esas criaturitas peludas se orinaran en las puertas de sus casas. 

Julia quería demandar a los Balmira por perturbar la higiene y Don Ramón, más sensato, pateó al más pequeño al verlo levantar la pata en su zaguán azul. María compró veneno para arrojarlo cuando se acercaran a su casa.

Los Balmira, en represalia juntaron palos y piedras y rompieron los cristales de todas las ventanas. 

Por fortuna ya no hay perritos en la zona. 

sábado, 18 de abril de 2026

Hematoma

 


Fue a donar sangre. Suceda lo que suceda está tranquilo. Su tensión nerviosa disminuyó y el clavo de la esperanza no se ha movido. La aguja sonríe en un fondo blanco que se confunde con los dientes alineados de la enfermera. Una mochila berrea afianzada por los brazos de la niña que desobedece el pellizco de esas uñas rojas recién manicuradas. 

La sala está llena, el sol entra insalubre por las sucias ventanas del fondo. Se sentaron en unas sillas negras. 

Su novia era una sinfonía de desprecio a sus semejantes. Por eso el dona sangre. En su mundo hay frío. Una hereje ciática lo consume.

Considerando que el amor es un diorama. Un estudio famélico de sentimientos. Me da pena mirarlo pasar por mi espejo. Me confundo, y ya no sé si puedo yo también ir a donar sangre.

Sentado en mi silla negra vi entrar a un chamaco en playera sudando copiosamente. Se sentó junto a la niña que con cara de asco le dio la espalda. Me levanté y di algunas vueltas alrededor de la sala número de vueltas. En eso estaba cuando entró un señor con un impermeable y con su paraguas chorreando. Lo colocó en el bote de basura. Mi turno no llega, posiblemente mi sangre ya se coaguló

jueves, 16 de abril de 2026

En la labor

 


Con la paciencia en su mirada busca el azul cerúleo y el blanco de titanio. Los puso en la paleta de izquierda a derecha. Busca el siena tostado y lo pone cerca del bermellón. Agotado el rito, pide un amarillo de cromo. Respira profundo, las imágenes mentales vuelan. Sobre la tabla el pincel recoge al amarillo, lo hace cómplice, lo extiende en el papel. La cocina comienza. Es dócil el olor de la goma arábiga. El soporte devora, absorbe la humedad. Las formas se dibujan solas. Se hidratan. Nada permanece.

El aprendizaje se inicia con la boca abierta en la frente blanca del papel de algodón.

Quiere más papel. ¿Se lo damos?

miércoles, 15 de abril de 2026

sábado, 11 de abril de 2026

El espanto


Con gran paciencia el espanto chupa del pecho de la casa. Es un pecho puchero que alimentaba a todos. La oveja negra tiene la leche negra, eso la sabe el espanto. Escarmentada la familia buscó durante algunos días una dignidad en el escape. 

Fuimos devorados uno a uno. Extrañamente puedo escribir inútilmente estas palabras. Seré devorado como todos. Los espantos nos rodean, tal vez no los reconozcas. Tu cerebro comenzará con frío, una oquedad que se llenará de murmullos. Luego sin decir nada el espanto te envolverá. Serás su alimento.

No hay escapatoria.