domingo, 8 de marzo de 2026

Renzo Redondo

 


 

Renzo Redondo siguió la línea de sus padres: ir siempre por la sombrita. Delicado de epidermis salía de casa por la Avenida del Consuelo, doblaba a la izquierda enlazando con la calle de la Sombra, hasta llegar al consultorio del Dr. Demetrio. Después de la espera de una hora salía con un listado de pomadas y píldoras que terminaba con casi todo su salario.  Entraba en la farmacia de la calle Pensacola. Esperaba que la sombra llegase para salir corriendo. Después de cinco cuadras, llegaba a casa escaldado y sudoroso. Respiraba profundo y comenzaba a sobar todo su cuerpo con la pomada de color verde. Árnica y alcanfor llenaban la alcoba. Perfumado entraba en un sueño vigoroso.

Al levantarse veía como delgada piel se engomaba en las sábanas. Gustoso de cambiar de piel, fue al armario y saco su disfraz de labrador. Ladró forzudo y moviendo a la cola comió de las croquetas dejadas el día anterior.

viernes, 27 de febrero de 2026

Hematoma

 


Fue a donar sangre. Suceda lo que suceda está tranquilo. Su tensión nerviosa disminuyó y el clavo de Esperanza no se ha movido.

Su novia era una sinfonía de desprecio a sus semejantes. Por eso el dona sangre. En su mundo hay frío. Una hereje ciática lo consume.

Considerando que el amor es un diorama. Un estudio famélico de sentimientos. Me da pena mirarlo pasar por mi espejo. Me confundo, y ya no sé si puedo yo también ir a donar sangre.

lunes, 23 de febrero de 2026

La mancha

 


Una ligera sombra se presentó el jueves por la mañana. 

Pensé que sería una mancha de amor. Si uno se fija, es el perfil de un rostro femenino. En en abril es común estas apariciones en casa. Ahora la mancha, el rostro, está finamente delineado.

Cuando el pintor pintó la pared de blanco, me advirtió que ese color provoca apariciones. Yo no le creí.

Llegó el domingo, no me separo de ella. Arrastré un sillón, el más cómodo y, llevo esos días casi sin comer, embebido en esa mancha.

No quiero apartarme, no sé como nombrarla. Ya reconozco el semblante de Blanquita, mi prima quinceañera.

Mi casa se siente deshabitada.

Si me duermo tal vez no la vuelva a mirar a Blanquita

Ayer regresé al trabajo. No lo resisto. 

Voy a renunciar.

sábado, 21 de febrero de 2026

No hay retornioen mar abierto

 


Se fue de la playa. Se fue como pudo. Hizo la vela de su barco. Con el pecho entreabierto. Buscó su atornillada sangre en su cartón de identidad. Se quiso cambiar la piel. Se llenó de sal. No se cruzó con nadie. En pleno centro del océano ya no pudo regresar. Humillado en el vaivén de las olas fue prisión hasta sus últimos días.

¡Hay capitán Pesqueira!, tu codicia acabó con la firme arena de tu horizonte.

jueves, 19 de febrero de 2026

Cristales

 


Se perdió en el pasillo. Como islas de ensueño, emergió al centro del océano. El cristal se hizo pedazos. Encuéntrame, suplica.

martes, 17 de febrero de 2026

Coronel de grandes botas


El coronel Acevedo capitán de grandes botas y sombra intimidante. Es como una hidra negra, gastada. Pisoteaba la tierra como un viento negro. Yo recuerdo la maléfica mirada de sus pupilas. Era un señor crecido por el miedo de los otros. Ningún mensajero recuerda sus batallas ganadas. Sobre la niebla reluce a penas su gorro frigio como ultimo sentimiento de una engañosa liberación.

Su sable se disputaba la sangre de los espías. El silencio crece como verdad. Ningún sobreviviente lo lamenta. Gustan de su mueca de cadáver en la trinchera de la historia.