sábado, 18 de abril de 2026

Hematoma

 


Fue a donar sangre. Suceda lo que suceda está tranquilo. Su tensión nerviosa disminuyó y el clavo de la esperanza no se ha movido. La aguja sonríe en un fondo blanco que se confunde con los dientes alineados de la enfermera. Una mochila berrea afianzada por los brazos de la niña que desobedece el pellizco de esas uñas rojas recién manicuradas. 

La sala está llena, el sol entra insalubre por las sucias ventanas del fondo. Se sentaron en unas sillas negras. 

Su novia era una sinfonía de desprecio a sus semejantes. Por eso el dona sangre. En su mundo hay frío. Una hereje ciática lo consume.

Considerando que el amor es un diorama. Un estudio famélico de sentimientos. Me da pena mirarlo pasar por mi espejo. Me confundo, y ya no sé si puedo yo también ir a donar sangre.

Sentado en mi silla negra vi entrar a un chamaco en playera sudando copiosamente. Se sentó junto a la niña que con cara de asco le dio la espalda. Me levanté y di algunas vueltas alrededor de la sala número de vueltas. En eso estaba cuando entró un señor con un impermeable y con su paraguas chorreando. Lo colocó en el bote de basura. Mi turno no llega, posiblemente mi sangre ya se coaguló

jueves, 16 de abril de 2026

En la labor

 


Con la paciencia en su mirada busca el azul cerúleo y el blanco de titanio. Los puso en la paleta de izquierda a derecha. Busca el siena tostado y lo pone cerca del bermellón. Agotado el rito, pide un amarillo de cromo. Respira profundo, las imágenes mentales vuelan. Sobre la tabla el pincel recoge al amarillo, lo hace cómplice, lo extiende en el papel. La cocina comienza. Es dócil el olor de la goma arábiga. El soporte devora, absorbe la humedad. Las formas se dibujan solas. Se hidratan. Nada permanece.

El aprendizaje se inicia con la boca abierta en la frente blanca del papel de algodón.

Quiere más papel. ¿Se lo damos?

miércoles, 15 de abril de 2026

sábado, 11 de abril de 2026

El espanto


Con gran paciencia el espanto chupa del pecho de la casa. Es un pecho puchero que alimentaba a todos. La oveja negra tiene la leche negra, eso la sabe el espanto. Escarmentada la familia buscó durante algunos días una dignidad en el escape. 

Fuimos devorados uno a uno. Extrañamente puedo escribir inútilmente estas palabras. Seré devorado como todos. Los espantos nos rodean, tal vez no los reconozcas. Tu cerebro comenzará con frío, una oquedad que se llenará de murmullos. Luego sin decir nada el espanto te envolverá. Serás su alimento.

No hay escapatoria.

martes, 7 de abril de 2026

Colegio perdido

 


A la entrada del túnel espera. En sus párpados se mira la hilera del insomnio. Hay un frío en sus manos y pies. Es de noche. La paciencia lo envuelve. Mira cómo le invade el recuerdo de Cristina, sus cuadernos y sus calcetas blancas. Sus libros en la mano. 

El túnel es el tiempo de Cristina. La cicatriz: la espera.