martes, 17 de julio de 2018

Un Chirico en casa


Hubo un Chirico que paseaba su figura irreal por la plaza pública. Era de madera, vestido de terciopelo, sin rostro, sin pasado. Era como esos maniquíes que de repente aparecían citando a Sopenhauer, se recostaban en el vano de la puerta para dormitar ese sueño intranquilo de la sexualidad.
Era frecuente verlo los días de mercado, cuando el sol multiplicaba las sombras, parecía disfrutar de esa lógica, podía quedarse horas viendo como se alargaban y disminuían proyectadas en el adoquín.
Se acerca el invierno y me preocupan los días nublados por venir. Él, tan inerte a la realidad, tal vez quiera pasar una temporada dentro de casa.  

lunes, 16 de julio de 2018

Lección Vigésima


La única manera de airear la noche es poner las sábanas fuera de casa sin vergüenza y sin esperar comprensión.

Fotografía: Rua de São Bento da Vitória, Porto, Portugal

domingo, 15 de julio de 2018

Al frente


El mar se llevó las lágrimas de todas las barca y toda la vida se deja tirada para que sea sustento de un triste planeta. La cuerda, apretada, empuja al horizonte como si fueran piernas desnudas. 
El guarda costa espera. No pude evitar los naufragios. 

viernes, 13 de julio de 2018

El Señor Circunstancias


El Señor Circunstancias lo sabía hacía algún tiempo. La libertad de decisión sólo ocurre en el lapso de dos centésimas de segundo. Todo es inconsciente e involuntario, por eso delante de su tasa de café de todos los días repasaba lo aprendido para que sus neuronas tuvieran el entrenamiento y tomaran la decisión mas correcta o justa. De ahí la importancia de leer a Plutarco junto con la tauromaquia de José Delgado Guerra (Pepe-Hillo) sobre todo para decidir con gallardía y valor. Fue tanta su preocupación mental que poco a poco se convirtió en una especie de cerebelo andante. Su cuerpo calloso, siempre en buena forma, encontró en la brisa fresca matutina la mejor manera de airear las ideas que serían procesadas. 
Tiene un único problema, su melancolía mal dispuesta en su cielo de platino, encuentra al tedio y le gana una pereza tan intensa que ninguna sinopsis encuentra el camino de regreso. Es entonces que El Señor Circunstancia, se acuerda de sí mismo para alargar sin conseguirlo, esas dos centésimas terminantes.

jueves, 12 de julio de 2018

Ciudad dada


Las ciudades tienen sus huesos a flor de calle. El murmullo del corazón y de la madrugada dejan la humedad como consuelo. Pertenecemos a lo que miramos, sin rebelión, dejando al alba reconstruir el alboroto cotidiano de la luz del día. 
Los pechos de las ciudades tienen, por azar, el corazón blindado. Es por eso que el tiempo sólo lastima su apariencia.

Fotografía: Escadas do Codeçal, Porto, Portugal.

miércoles, 11 de julio de 2018

martes, 10 de julio de 2018

Angelito


Es un pillo, jala trenzas y tiene la boca floja. Arremete con las normas. Los vecinos del barrio cuentan que se malogró cuando salió a pregonar. Vendedor audaz; vendía huevos con todo y claras, ropa, ungüentos, lentes para bizcos, pomadas para venas hinchadas. Su madre, muy ducha para las mentiras bien hiladas, le dejó una retahíla de proverbios que Angelito soltaba para cada situación.

“Obras son amores y no buenas razones”, le dijo una vez al presidente Municipal cuándo le vendía un extracto de miel de abeja reina. Desde entonces visitó la carcel del municipio treinta veces. Eso le dio un fuerza moral que se convirtió en un pozo de verdades y como conocía la historia y milagros de todos, pues, la gente le empezó a temer.

“Menea la cola el pan no por el sino por el pan” les gritaba a los enamorados. 

“La memoria es como el mal amigo; cuando más falta te hace, te falla”. Les gritaba cada fin de semana a todos en la plaza pública.

Angelito es un pillo. La voz de la conciencia, por eso le temen.

“Al buen entendedor pocas palabras”

Saque sus conclusiones, queridos.

lunes, 9 de julio de 2018

Una vez


Una vez fueron de cocodrilo. Otra de caguama. Con una tenia pasos seguros, con los otros navegaba. Estos cambios de estado agradaban a sus pies, ellos no se ven, pero son vitales para su oficio. Estar en la pista seis horas diarias, créanme, son suficientes para sufrir la peores callosidades, por eso, comprobar la horma, el tacón, la punta; requieren de las mejores artes adquiridas en años de ejercicio y dolorosas experiencias. Hinchazones, esguinces, ampollas, hasta hongos provocados por la infección de la piel, dan testimonio. Años fructíferos del uno dos tres, dos a la derecha tres al centro, giro y desplante. Flamante, recorría sin cansancio esas coreografías inspiradas en las mejores revistas de Broadway. Hoy, a sus  ochenta años, con una mirada amorosa hace un guiño a sus impecables pies y se consuela al saber que una vez la felicidad tuvo la horma de sus zapatos. No está por demás ser zapatero.

domingo, 8 de julio de 2018

Sexagésima columna


Algunas columnas, como las personas, necesitan de un farol para no perderse al subir la noche.

Fotografía: iglesia en Guimarães, Portugal.

viernes, 6 de julio de 2018

Nota histórica sobre la verdad de las sirenas en el Caribe


Todo mundo sabe que son manatíes. Odiseo vivía en otros mares. Lo nuestro es el Caribe, por eso las historias de la gente de mar de estos lugares tiene otra acidez, otra credibilidad. Ellos, los manatíes, no cantan: bailan. Con la cadencia de la ola mueven sus caderas y como las algas se enredan en su cuerpo parecen sirenas que cautivan y llaman al deseo. Algunos marineros, dan testimonio de que sucumbieron a esos encantos. Encantos, no cantos. Las sirenas son inventos de navegantes de otros mares que creían ver lo que conocían. Aquí en el caribe los marineros naufragan por la zumba de las caderas, el meneo, el martirio de estar solo en la mar ardiente. Que no les cuenten, lo nuestro es el anca grande, carnosa, morena. Que después digan que parecen gallinas con penacho, eso ya es asunto de la libido.  

jueves, 5 de julio de 2018

Zapatero a la medida



Desesperado, el Príncipe, fascinado por el hermoso pie de su amada, buscaba zapatero competente. Como en su reino no había seriedad en el oficio. Mandó embajadores a otras tierras a ofrecer una cuantiosa recompensa al virtuoso zapatero que consiguiera agrandar las zapatillas de su difunta esposa. Tres años viudo, encontró al segundo amor de su vida. Los pies perfectos: inmaculados, redondeados, suaves, eróticamente bien dotados; el único inconveniente era que calzaba del número veinticuatro. Su difunta esposa, la de los pies perfectos, calzaba del veinte y uno. Las zapatillas, regalo del hechicero de su padrino, tenían el sortilegio azul de la fidelidad, en un reino como el suyo en que sus enemigos no dudarían en cortejar a su amada, no podía darse el lujo de acabar con el hechizo. Así que esas zapatillas azules tenían que servirle a su nueva esposa. 
Al quinto mes de búsqueda encontraron a un zapatero muy catado llamado “Pepe el curtidor”.  De inmediato se puso manos a la obra.
Al cuarto día, del brazo del zapatero, su futura esposa, daba pequeños pasos en el salón, preocupada de que tan buen partido, fastidiado, pusiera pies en polvorosa. El Príncipe, no cabía de alegría al ver las zapatillas azules por fin en los pies de su amada.
El zapatero, antes de recibir su recompensa en oro, advirtió al Príncipe que durante algunas semanas, la futura Princesa no podría quitarse las zapatillas hasta que se amoldaran sus pies a la nueva forma. Demacrada, la futura Princesa, sonrió al zapatero y éste, al despedirse, notó que en su mochila se asomaban diez hermosos deditos que inmediatamente cubrió con su pañuelo.

miércoles, 4 de julio de 2018

Lección decimonovena


Algunas puertas tienen como piel el papel de anuncios no pedidos. Algunas personas se asemejan sin querer.

Fotografía: alguna puerta en Oporto, Portugal

domingo, 1 de julio de 2018

Julio


Todas las mañanas están ahítas de amor a sus sueños. Ante ellos este julio tomará el desayuno con el sabor que crece de la tierra hasta hacer de nuestra trama un enjambre de vida. Trabajar para estar de pié ya es un logro que no esta bien que lamentemos. Julio nos requiere emocionados en la gran boca del habla.

sábado, 30 de junio de 2018

El tío Lorenzo


Al tío Lorenzo le gusta comer pizza. Le gusta horneada de jamón con piña, partida en cuatro. Cada pedazo le sabe a gloria. Sucumbe a su gusto y su mordida es limpia, absoluta. Es puntual, nueve de la noche. Sentado en la mesa del fondo. Vino tinto y esa mirada que espera disfrutar las habilidades de Matías, que llegado de Verona, abrió la pizzería que le cambió la vida al tío Lorenzo.
Yo lo acompaño muchas noches. No hace falta charlar. Sólo esa inquieta sensación del disfrute. 
No me acostumbro a comer en silencio. Se deposita en el aire la mirada del tío Lorenzo y consumo el limitado abecedario del sabor de la pizza. Por fortuna siempre pido aceitunas y eso, amigos, me reconforta.

viernes, 29 de junio de 2018

El Señor Puntilla


El Señor Puntilla tomaba nota. Lápiz afilado, goma blanda, papel blanco grueso y una pulcra disposición del sacapuntas, regla y diccionario. En sus archivos podía encontrarse desde la receta médica contra la gota del bisabuelo, hasta el último ladrillo comprado para componer la barda de la casa. Su esposa, Irene, según sus notas, la conoció en mil novecientos treinta y dos, se pasaba las tarde tejiendo bufandas y manteles con una facilidad que asombraba. Los dos aislados en sus mundos, podían vivir tranquilos, sin disputas ni reproches inútiles. 
Lo recuerdo con claridad, sentado sentado en su silla, encorvado, tomando notas de todo. Me intrigaba cómo podía enterarse del mundo exterior y tomar nota de él. Sorprendente la forma en que coincidían los dos mundos. En su libro de notas estaba la vida entera, minuciosamente apuntada, corregía y repetía en voz baja lo que escribía, como en trance de vidente.
Cada uno tejía, seguían su propio hilo. Empecinados en pasar el tiempo de la mejor manera. 
Irene y el Señor Puntilla están apasionados, el silencio los mira y los respeta. 
Soy testigo metódico, como el olor de la árnica en mi tobillo. 

jueves, 28 de junio de 2018

De prisa



Sigue corriendo le gritaron. La liebre había quedado atrás; la tortuga también. Casi sin aliento se debatió entre Zenón de Elea y Heráclito. Dejó confuso a Lafontaine y no tuvo la gloria de Marathon. Pero, corrió y corrió por su vida. En paralelo, en zigzag como todo el que tiene prisa de llegar a una meta siempre hipotética.

miércoles, 27 de junio de 2018

La culpa es de Ariadna


El minotauro llegó con dolor de barriga y de los belfos le salía una espuma fétida y viscosa.
De su estómago sacaron hilos que daban para urdir cualquier laberinto que se precie de serlo.
Con dieta blanda, se recupera en una ganadería de reses bravas. Un pienso equilibrado lo mantiene atento a cualquier reclamo mitológico.

martes, 26 de junio de 2018

Pregón


El hombre de hojalata no sabe poner las manos en otras manos. Tiene el corazón en una de ellas. Anda manejando distancias sin saber llegar al fin.
Palpita con ese chirrido metálico que se deja escuchar calle a calle y que los vecinos confunden con un día de normal bullicio. 
Si miras al hombre de hojalata cruzar por tu camino no pongas el punto final a su pregón, que ese tintin es de suplica, como el de todo corazón andante.

viernes, 22 de junio de 2018

Instantánea de verano


Todos subieron al coche para ir en busca del verano. De la arena, del sol candente; de las papás fritas con chile tumbados en las toallas de rombos y de lineas rectas con colores de alarido. Con las discrepancias solidificadas por la costumbre, el trayecto fue acompañado por una llovizna pertinaz.
Al llegar a la costa, se arremolinaron en los asientos del coche. Conformes con su destino permanecieron en silencio. Comenzaron a circular las papas y los refrescos y a morder las tortas de salchicha con huevo. Después de tres horas de espera y las intempestivas salidas a tirar las aguas. Decidieron tomar por asalto la playa antes de que ese oculto sol diera por terminada su aparición. Extendieron las toallas sobre la arena mojada. Se oyeron respirar, rezongar pero nadie se movió. Comenzaron a imaginar cómo sería un buen día. Yo creo que por eso hasta que dejó de llover recogieron sus toallas húmedas y volvieron al coche sin mirarse, cada uno con su imagen del buen día en sus cabezas. Cuando llegaron a casa vieron sobre la mesa la cámara fotográfica olvidada. Se alegraron de que cada uno tuviera un recuerdo intransferible.

martes, 19 de junio de 2018

Aviso angelical


Desde el último cielo el número de ángeles aumentó debido a la deshidratación de sus celestiales cuerpos. El calor ambiente y la indiferencia humana han hecho estragos. Por eso, el blanco y negro domina el paisaje.
Si usted tiene calculadora de nueve dígitos sabrá del peligro de un hacinamiento global. El humor negro hará época en alta voz. Raspen las nubes sino me creen. Las inscripciones permanentes en el firmamento lo dicen, independientemente de nuestro oficio de tinieblas. Es natural que entre cientos de presagios nos den ganas de no hacer caso.
Están avisados lo avezados del Norte y del Sur. Hagamos continente.