lunes, 2 de noviembre de 2026
domingo, 1 de noviembre de 2026
sábado, 31 de octubre de 2026
viernes, 30 de octubre de 2026
La caída del bigote
En el año en curso al ladear la cabeza a causa del sueño atrasado desde su viaje a los aires asiáticos, le le cayo el bigote. Era tan cuidadoso con su pelo en cara que ya no quiere dormir recostado. Lleva dos mese en pié, adormece claro, pero sin profundizar. Las malas lenguas que abundan por estos lado de lampiños, le atizan su dignidad cuando afirman que ese bigotito es postizo. Que un pegamento lo ha descubierto.
Su novia salió en su defensa y ha publicado fotografías de cuando lo conoció y ya apuntaba un desarrollado bigote.
La confusión y el desaliento se han apoderado de la vida cotidiana. Antes de cerrar este reporte mínimo ya hay un fecha para realizar un referéndum.
Participa. Comparte. Pulgares arriba.
jueves, 29 de octubre de 2026
miércoles, 28 de octubre de 2026
martes, 27 de octubre de 2026
martes, 20 de octubre de 2026
lunes, 19 de octubre de 2026
domingo, 18 de octubre de 2026
sábado, 17 de octubre de 2026
viernes, 16 de octubre de 2026
jueves, 15 de octubre de 2026
miércoles, 14 de octubre de 2026
martes, 13 de octubre de 2026
lunes, 12 de octubre de 2026
domingo, 11 de octubre de 2026
Sin persona el personaje
Sí, dibujo personas que no existen. No son reales. Son imaginarios. Tragicómicos trazos de futuros rostros que serán carne por necesidad de soledad. El engaño no está en lo humano. Sufro porque me acusan de no tener los pies en la tierra. Las personas que lo dicen no me motivan.
Me satisface imaginar gestualidades que nunca serán carne.
El egoísmo en este caso es una conquista. Brotar del silencio tiene el grito como sepultura.
Afilar la punta del lápiz sin que se rompa al cargar el trazo es una conquista que ustedes no celebran. No importa, la ceremonia es íntima como cuando vibra el re menor.
sábado, 10 de octubre de 2026
viernes, 9 de octubre de 2026
Bárbara vanidad
Escuché su voz. No era mi pensamiento pronunciando mi nombre. Lo sentí muy cercano, con claridad. Pregunté dónde se había metido. En fenicia, me dijo. Lo sentí voluptuoso, con una mirada extraviada, casi culta. Se parecía a un Aquiles presumido con su enjambre de pelo como follaje.
Soy impulsivo y le dije adiós.
Me arrepiento.
Soy un bárbaro sin caballo y sin amigo.
















