domingo, 17 de mayo de 2026
viernes, 15 de mayo de 2026
Primera postura
La noche extrae de su cuerpo sus solemnes hábitos matutinos. Su cuello se alarga. Su panza se oculta entre las hojas de su cuaderno. Cuaderno de doble raya donde apunta lo que estas leyendo.
¿Comprendes la mascarada?
No hay registro académico.
jueves, 14 de mayo de 2026
miércoles, 13 de mayo de 2026
martes, 12 de mayo de 2026
lunes, 11 de mayo de 2026
El intérprete
Cuando se asomó por la ventana la ciudad era un cúmulo de signos. Intentó descifrarlos. Sabía de la arbitrariedad del signo como origen, así que buscó en el mapa de las escrituras si encontraba alguna coincidencia.
Al no conseguirlo cerró la ventana. Al día siguiente y al otro, los signos aparecían sin dejar ver el movimiento de la calle. Fue por su cámara fotográfica. Envió la fotografía al Departamento de Semiología del Ministerio de Cultura. Esperó una respuesta que nunca llegó.
Buscó a Kandinsky, leyó “La forma es la expresión externa del contenido interno”
Desde entonces, no interpreta.
domingo, 10 de mayo de 2026
sábado, 9 de mayo de 2026
viernes, 8 de mayo de 2026
jueves, 7 de mayo de 2026
La huella de la C
Parece que la letra C dejó huella en su visión. Sin escrúpulos se apoderó de todo su vocabulario. Frágil como era, nunca pudo llegar a la D.
Sin embargo, su paciencia lo hizo encontrar un calendario digno de sus días. Renació ese niño perturbado por llamarse Carolino Ceballos Campos.
miércoles, 6 de mayo de 2026
lunes, 4 de mayo de 2026
domingo, 3 de mayo de 2026
viernes, 1 de mayo de 2026
viernes, 24 de abril de 2026
jueves, 23 de abril de 2026
miércoles, 22 de abril de 2026
martes, 21 de abril de 2026
El último ladrido
Llegaron el mes de julio. Aseados y con las uñas recortadas con sus amorosos perritos. Todos en el barrio les hacían cariños.
La primera en quejarse fue María, la siguió Julia y Don Ramón. Ya no soportaban que esas criaturitas peludas se orinaran en las puertas de sus casas.
Julia quería demandar a los Balmira por perturbar la higiene y Don Ramón, más sensato, pateó al más pequeño al verlo levantar la pata en su zaguán azul. María compró veneno para arrojarlo cuando se acercaran a su casa.
Los Balmira, en represalia juntaron palos y piedras y rompieron los cristales de todas las ventanas.
Por fortuna ya no hay perritos en la zona.











