Sí, dibujo personas que no existen. No son reales. Son imaginarios. Tragicómicos trazos de futuros rostros que serán carne por necesidad de soledad. El engaño no está en lo humano. Sufro porque me acusan de no tener los pies en la tierra. Las personas que lo dicen no me motivan.
Me satisface imaginar gestualidades que nunca serán carne.
El egoísmo en este caso es una conquista. Brotar del silencio tiene el grito como sepultura.
Afilar la punta del lápiz sin que se rompa al cargar el trazo es una conquista que ustedes no celebran. No importa, la ceremonia es íntima como cuando vibra el re menor.



















