jueves, 24 de junio de 2021

Sugerencias de Martita

 

Sugiero que corran las monedas por las calles de los recuerdos. “La vida, me decía Anselmo, es un viento sin sueño. Si buscas al hombre de tus fantasías, tienes que jugar a las desazones”. “Conviene matar a los poetas de frente”, decía mi madre, cuando no aguantó la serenata en el cementerio a causa de la gula. Ella soñó con los pies.

Sugiero que la boca que da besos se quede entre nosotros. Quitar a los dioses la corona de espinas y llenar de flores a los cuerdos. Que desaparezcan los cuadernos cuadriculados. Pasar de largo por los diseños de barcos, veleros y carabelas. 

Sugiero hacer un cursillo de patineta para bajar veloces por los empinados barrios. Hacen falta calzoncillos rojos para caminar con prisa. 

Por último, sugiero jugar por las ganas sin tener que ganar o perder. Tocar la mandolina y tomar un baño de temazcal bajo la lluvia deslenguada.

¡Ay! Martita, como te quiero.


miércoles, 23 de junio de 2021

Primos juegos



Del ladrillo húmedo salían vapores reticentes como si frenaran el paso. Al principio caminó a tientas. Respiró los insectos que revoloteaban. Como un dialogo trunco avanzó hacia la puerta. Tentaleó la cerradura. Sintió la punta de un cuchillo en la espalda. No te muevas escuchó, reconoció la voz de su primo. De bruces en el piso no veía el rostro, pero su voz tipluda era inconfundible. Vine por tu alma, me dijo. Entendí que la cena se enfriaría. Puso su rodilla en mi espalda. Te acuerdas de aquella tarde que te burlaste de mi pelo. Hoy te cortaré el cabello y la garganta. Serás mi cena.
Al fin primos sus rasgos similares no tienen fondo. Se reconocen. Se hacen llorar en sus juegos. No crecen. Cualquier día se matan bajo la excitación familiar. Sin misterio.

martes, 22 de junio de 2021

La tentación

                 
Despertó con la tentación en su cuerpo y un agridulce aliento le corrió a la medida de sus miserias. El pecado de la familia era ser ojeroso, un tentempié sin alborada con la piel blanda y blandengue. A su sangre fría se le añadía los dedos torpes y ese aliento amotinado en el resfriado. Vivía en los alrededores de la Biblioteca Garrett, del café Miguel de Molina y los “rissóis” de camarón. Quería a toda costa hacer migas con la crema de la intelectualidad. No se dio cuenta que las personas normales estaban en los burdeles y que los muchachos jugaban con sus teléfonos G5. La intelectualidad en los cafés era de otro tiempo. Ya no hay propinas que alcancen a llenar el vacío. Los treinta segundos de fama le atropellaban la razón, por eso cuando despertó el cuerpo tuvo la tentación de la fiebre del oro. Corrió a la estación para comprar un billete de tren con rumbo a Badajoz. Desafiaba los cielos de Portugal. Su corazón de viaje en busca del oro de la huida. Al fin Erasmus, tendría tres meses para fingir estudiar para el pasado mañana. No sabía que en todo exilio se pierde el apetito.

Al regresar a su casa de los alrededores de la Biblioteca Garrett, duerme todo el tiempo esperando que su cuerpo no tenga tentaciones agridulces que lo disloquen.

 


lunes, 21 de junio de 2021

El piso de Laura


La solitaria calle que le queda la lleva en su memoria. Las golondrinas y el musgo de las piedras tienen una letanía en su mirada. Su juventud primera, porque tiene varias, fue de dicha verdadera, sólida pero quimérica. La emoción se le sube a la cabeza como si estuviera en el quinto piso de su edificio, donde en homenaje a sus hermanas, cada piso tiene un nombre distinto.

Seguramente todo sigue igual, yo lo dejé de ver en el quinto grado de la escuela, no recuerdo su edad, pero desde ese tiempo, mayor que yo, tenía esa manía de edificio de departamentos.

En la guía no aparece la palabra de su calle, sólo el nombre de sus pisos. El piso dos, llamado Laura lo he visto deshabitado ayer que pasé y alcé la vista. Si alguien sabe el apellido de Laura, díganme que ya no aguanto la incertidumbre


miércoles, 16 de junio de 2021

Monstruo de azar

Un bípedo dramático con la baba en el hocico. Contráctil en su escamosa piel es una vertiente de sílfide y rémora de la crisálida. Un chucho de la noche que desde el antiguo Egipto succiona las arenas de los cerebros de los hombres. A las mujeres les chupa su infierno para que sus labios animen la vida de los siglos. Puede transformarse, despótico, en miles de conchitas marinas con vulvas rojas y caparazones verdes. Estuvo también en el paraíso, ese que tienen todos como edén. Lo corrieron, a lo bestia, como a los otros, sin contemplaciones. Resucitó entre los monstruos, se hizo lactante, diletante, deslumbrante.

Cuando comenzó a orinar sangre, sus creyentes, que son pocos y suburbanos, se preocuparon. Le prescribieron láudano. No se equivocaron. Hoy es amoroso, escrupuloso. Inconscientemente sigue persiguiendo a los centauros o a las maestras de historia. Tiene los colmillos más hermosos que se han visto en los bestiarios. Vive en un lugar perfecto, húmedo en verano y seco en invierno. Cuesta trabajo encontrarlo, por eso vale la pena. No lo encontrarás en lecturas infantiles; en algunos devocionarios hay referencias, y si tienes infusión de azahar es probable que se te aparezca y te arrebate la vida.
El monstruo de azar es voraz, un reflujo de duende y nahual, letal, por eso si has llegado hasta aquí, cuida de tu vientre que se preñará de miedo hasta que releas al azar este texto.
Monstrificate.

martes, 15 de junio de 2021

Calle a medio día

 

Se columpian al salir del sol y trazan con lápiz la nueva escalera. Al sol se divierten en el anonimato de sus pocos años con el vaivén de sus sombras y el borrón de los callejones sin salida se nota al alzar la vista.Al salir el sol, los suburbios se llenan de sonidos juglares y en los salones de estudio se queman las naves. Eran niños con sábanas de seda, que no tragan monedas en los recodos y han erradicado las coronas de espinas. Espinas que son monedas del pasado. Ellos quieren aconsejar a las tentaciones de los padres, aduanas con letreros que digan punto de encuentro.

Jugar y bailar con las pupilas sin esforzarse por una meta de juguete. Tener cosquillas en la mente para dar serenatas a las puertas de los conventos.

¿Ya no se acuerdan de saltar la cuerda? ¿Ni Jugar a las canicas? ¿Ni se lavan las manitas? ¿Ni pimpón es un muñeco?

El primero en olvidar lo hizo en si bemol. Y se agriaron los limoneros por que el relato se quedó anclado en su Babel.

¡Al abordaje! Los niños se columpian al salir el sol. La escalera desafía los cielos conocidos. El tatuaje gana los juicios sumarios. Porque en este barrio la morralla se columpia en el infante sol de medio día.


domingo, 13 de junio de 2021

La Márgara


Lejos de las tentaciones, el hombre de sus sueños pasó, sin ella darse cuenta con paso urgido. Ella se metía a la ducha para no mirarse el cuerpo. Para serenarse con agua tibia y frotarse con crema la piel dominada. “Ojeras de corazón” le llamaban en la oficina. Noches de decepciones, llenando formularios, estadísticas y números que amartelan. La Márgara se amotina, se arrebata y de reojo se mira en el túnel, ese que se queda desde la adolescencia y por años se piensa que del otro lado se encuentra el sentido del desahogo. Abomina el verbo fracasar y no acredita en la dieta de la luna. Algunas reinas no tienen orquesta y no piden perdón por decir la verdad y poner al santo de cabeza. Conocí a La Márgara en abril y me contó su vida. La de noches que pasé por su puerta. Menudo destino la indiferencia.

No estoy para consejos


sábado, 12 de junio de 2021

Corpus


Su salida de la academia fue como el aceite de ricino, limpió su corpus y con brillantina en el pelo siguió el caminito de la independencia. Los nacionales querían raparlo y desarmarlo a toda hora, por fortuna, él siguió los papeles del hirsuto y violento yo. Le hablaron de Astracán el día de Portugal, él se sentó en el bar de la intelectualidad y habló del Popocatépetl, de los “bolinhos” de bacalao y de los tacos al pastor. Tal fue su éxito que le salió gratis el caldo de gallina y los caracoles. Al día siguiente ya quería decir palabras en francés y ponerle chantilly al azul marino.

Se compró un anillo que dijera: “me voy a las Cibeles”, recuperó su poemario del declamador sin maestro y con una sonrisa post liberal anda pasito a pasito con una copa de vino tinto Aventajen calentando las madrugadas de los oídos muertos de frío. A la luz del día se roba corazones a lo Steve McQueen con ese Blazer amarillo sol poniente.

El día de San Juan lo vi por la calzada de la Constitución, ni un saludo, ni un adiós, es lo malo de los artistas, son masoquistas del futuro en su laberinto de desengaños.


viernes, 11 de junio de 2021

Pajarita


Nunca pidió datos personales. Abría la ventana y dejaba entrar los aires y las chaquetillas oliendo a sudor seco. Tuvo el arrojo de las calles vacías y las mejillas pintadas, minifalda azul y pasaporte vencido. Su cuello era de pájaro que picaba las cerezas de algunos corazones abatidos. Sus medias negras eran de madrugada neoyorquina y su modo de andar al filo de la liviandad.
No es asunto mío, pero se buscaba la vida en el hotel de las calles de Mercadores. Su madre le enseño el camino y ella, buena alumna, hizo carrera. Al amanecer, las penas las retocaba con el bilé encarnado y sus uñas postizas las dejaba enterradas en la noche.
Con las propinas me pagó los estudios. Hoy a los cuarenta me gustaría decir: te extraño mi pajarita, si me hubieras dicho a tiempo que eras mamá, no te vendo por lo civil con ese fulano pervertido de Tijuana.

miércoles, 2 de junio de 2021

La cura eterna

Una mecedora le pone cuerpo a lo que nos pasa. La esperanza como siempre en la lista de espera. Un poco de betún por el camino y un clima sin prisa para que brille la estrella en nuestra banqueta. El turbio pasar de las horas desde 1989 y esos pedazos de limón rondando el cuello del curandero. Las frescas manos envueltas en la merienda encontraron el sabor nutritivo del crecimiento. El conflicto es una aguja en nuestras cabezas por eso los nervios nos patinan en la desesperación del oído medio. Justino viajó en el tren de las ocho, cruzó los siete puentes hasta llegar a la estación. Sus papeles en orden y su sangre hirviente. Con ademán quebrado tomó café negro en la estación. Ya no fumaba, mordió con la mirada a la vecina rubia que se deleitaba con un cigarro largo y blanco. Seguro de encontrar a quien curar se puso su túnica, sus limones y caminó hacia el mercado. En el piso extendió un mantel rojo y comenzó a patalear y chillar, sacó un pez muerto de su bolsillo y pronto tuvo a su alrededor curiosos de mil penalidades.

Fuimos testigos como sus manos mejoraban a señoras devoradas por la hinchazón del vientre; enajenados hombres babeantes con la luz perdida; niños que vomitaban a toda hora. El amor de siempre cubrió a Justino, lo llenaron de besos y así lo llevaron en andas derramando su sangre hasta la cañada. 

No faltarán dolencias y curanderos por venir. Nos repetimos todos al entrar en nuestras casas.


martes, 1 de junio de 2021

Junio

El Ángel civilizado 

Tiene ganas de llorar el Ángel civilizado, desplumado, mugriento, siempre con pucheros. Carga sus maletas por si encuentra una ciudad que lo detenga. Lo que él quiere como todo Ángel cobarde es juntar para mañana un calor, aunque sea en la celda de la piedad, porque matarse no es morir.


lunes, 31 de mayo de 2021

Tu o yo


La otra parte de nosotros se meció en aquella fotografía que éramos. Un templo que se dejó avasallar por el rumor de rezos sin vocación. Las vestiduras son transcripciones de alguna oscuridad profunda que no compartimos en nuestro abismo. Cómo esperar organizar el desconcierto de tanta luz cegadora. Las imágenes nos exploran y sostienen la galería que caminamos. A partir de ahora serán las horas la mediación del crepúsculo y la puerta que se abrirá entre nosotros.

El olor del jardín sabe a tus pies descalzos, tal vez, el aleteo de las imágenes afinará por nosotros la canción que callamos.

¿De quién son estas palabras? 

¿Tuyas o mías?


domingo, 30 de mayo de 2021

Estribillo

La realidad le hacía reír por provocadora hasta que llegó su vecino, productor de cine. Lo convenció de ser galán. Su llegada al dentista fue la primera parada. Con dentadura nueva y una sonrisa idiota salió en la portada de la revista de moda. No le cayó nada bien su transformación ni las inyecciones de penicilina.
Quiso ser Fernando "el hermoso" con el estribillo del espejito mentiroso.
Quiso hablar francés, pero le faltó billetera.
Ahora se dedica a bailar samba con un peluquín monumental.
Lo que sea de cada uno, su sonrisa sigue provocadora.
Conviene aceptarlo.