viernes, 30 de octubre de 2026

La caída del bigote

 

En el año en curso al ladear la cabeza a causa del sueño atrasado desde su viaje a los aires asiáticos, le le cayo el bigote. Era tan cuidadoso con su pelo en cara que ya no quiere dormir recostado. Lleva dos mese en pié, adormece claro, pero sin profundizar. Las malas lenguas que abundan por estos lado de lampiños, le atizan su dignidad cuando afirman que ese bigotito es postizo. Que un pegamento lo ha descubierto. 

Su novia salió en su defensa y ha publicado fotografías de cuando lo conoció y ya apuntaba un desarrollado bigote.

La confusión y el desaliento  se han apoderado de la vida cotidiana. Antes de cerrar este reporte mínimo ya hay un fecha para realizar un referéndum.

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domingo, 11 de octubre de 2026

Sin persona el personaje

 

Sí, dibujo personas que no existen. No son reales. Son imaginarios. Tragicómicos trazos de futuros rostros que serán carne por necesidad de soledad. El engaño no está en lo humano. Sufro porque me acusan de no tener los pies en la tierra. Las personas que lo dicen no me motivan. 

Me satisface imaginar gestualidades que nunca serán carne.

El egoísmo en este caso es una conquista. Brotar del silencio tiene el grito como sepultura.

Afilar la punta del lápiz sin que se rompa al cargar el trazo es una conquista que ustedes no celebran. No importa, la ceremonia es íntima como cuando vibra el re menor.

viernes, 9 de octubre de 2026

Bárbara vanidad

 

Escuché su voz. No era mi pensamiento pronunciando mi nombre. Lo sentí muy cercano, con claridad. Pregunté dónde se había metido. En fenicia, me dijo. Lo sentí voluptuoso, con una mirada extraviada, casi culta. Se parecía a un Aquiles presumido con su enjambre de pelo como follaje.

Soy impulsivo y le dije adiós. 

Me arrepiento. 

Soy un bárbaro sin caballo y sin amigo.

miércoles, 7 de octubre de 2026

Repaso azul

 


Una procesión de luces llegó con el azul bajo el brazo. El frío como dura roca y esa herida que llegó como una duda lo dominan. Nada es más amargo que su despertar. Su Edipo, triunfó de incógnito. El mar de tan lento dejó su azul.

Su rencor marino dejó al Capitán Arrieta con la aguja ensartada en su lengua. Su epitafio flota por la ola del remordimiento.

Sus víctimas ya no lo recuerdan.