miércoles, 23 de junio de 2021

Primos juegos



Del ladrillo húmedo salían vapores reticentes como si frenaran el paso. Al principio caminó a tientas. Respiró los insectos que revoloteaban. Como un dialogo trunco avanzó hacia la puerta. Tentaleó la cerradura. Sintió la punta de un cuchillo en la espalda. No te muevas escuchó, reconoció la voz de su primo. De bruces en el piso no veía el rostro, pero su voz tipluda era inconfundible. Vine por tu alma, me dijo. Entendí que la cena se enfriaría. Puso su rodilla en mi espalda. Te acuerdas de aquella tarde que te burlaste de mi pelo. Hoy te cortaré el cabello y la garganta. Serás mi cena.
Al fin primos sus rasgos similares no tienen fondo. Se reconocen. Se hacen llorar en sus juegos. No crecen. Cualquier día se matan bajo la excitación familiar. Sin misterio.

martes, 22 de junio de 2021

La tentación

                 
Despertó con la tentación en su cuerpo y un agridulce aliento le corrió a la medida de sus miserias. El pecado de la familia era ser ojeroso, un tentempié sin alborada con la piel blanda y blandengue. A su sangre fría se le añadía los dedos torpes y ese aliento amotinado en el resfriado. Vivía en los alrededores de la Biblioteca Garrett, del café Miguel de Molina y los “rissóis” de camarón. Quería a toda costa hacer migas con la crema de la intelectualidad. No se dio cuenta que las personas normales estaban en los burdeles y que los muchachos jugaban con sus teléfonos G5. La intelectualidad en los cafés era de otro tiempo. Ya no hay propinas que alcancen a llenar el vacío. Los treinta segundos de fama le atropellaban la razón, por eso cuando despertó el cuerpo tuvo la tentación de la fiebre del oro. Corrió a la estación para comprar un billete de tren con rumbo a Badajoz. Desafiaba los cielos de Portugal. Su corazón de viaje en busca del oro de la huida. Al fin Erasmus, tendría tres meses para fingir estudiar para el pasado mañana. No sabía que en todo exilio se pierde el apetito.

Al regresar a su casa de los alrededores de la Biblioteca Garrett, duerme todo el tiempo esperando que su cuerpo no tenga tentaciones agridulces que lo disloquen.

 


lunes, 21 de junio de 2021

El piso de Laura


La solitaria calle que le queda la lleva en su memoria. Las golondrinas y el musgo de las piedras tienen una letanía en su mirada. Su juventud primera, porque tiene varias, fue de dicha verdadera, sólida pero quimérica. La emoción se le sube a la cabeza como si estuviera en el quinto piso de su edificio, donde en homenaje a sus hermanas, cada piso tiene un nombre distinto.

Seguramente todo sigue igual, yo lo dejé de ver en el quinto grado de la escuela, no recuerdo su edad, pero desde ese tiempo, mayor que yo, tenía esa manía de edificio de departamentos.

En la guía no aparece la palabra de su calle, sólo el nombre de sus pisos. El piso dos, llamado Laura lo he visto deshabitado ayer que pasé y alcé la vista. Si alguien sabe el apellido de Laura, díganme que ya no aguanto la incertidumbre


miércoles, 16 de junio de 2021

Monstruo de azar

Un bípedo dramático con la baba en el hocico. Contráctil en su escamosa piel es una vertiente de sílfide y rémora de la crisálida. Un chucho de la noche que desde el antiguo Egipto succiona las arenas de los cerebros de los hombres. A las mujeres les chupa su infierno para que sus labios animen la vida de los siglos. Puede transformarse, despótico, en miles de conchitas marinas con vulvas rojas y caparazones verdes. Estuvo también en el paraíso, ese que tienen todos como edén. Lo corrieron, a lo bestia, como a los otros, sin contemplaciones. Resucitó entre los monstruos, se hizo lactante, diletante, deslumbrante.

Cuando comenzó a orinar sangre, sus creyentes, que son pocos y suburbanos, se preocuparon. Le prescribieron láudano. No se equivocaron. Hoy es amoroso, escrupuloso. Inconscientemente sigue persiguiendo a los centauros o a las maestras de historia. Tiene los colmillos más hermosos que se han visto en los bestiarios. Vive en un lugar perfecto, húmedo en verano y seco en invierno. Cuesta trabajo encontrarlo, por eso vale la pena. No lo encontrarás en lecturas infantiles; en algunos devocionarios hay referencias, y si tienes infusión de azahar es probable que se te aparezca y te arrebate la vida.
El monstruo de azar es voraz, un reflujo de duende y nahual, letal, por eso si has llegado hasta aquí, cuida de tu vientre que se preñará de miedo hasta que releas al azar este texto.
Monstrificate.

martes, 15 de junio de 2021

Calle a medio día

 

Se columpian al salir del sol y trazan con lápiz la nueva escalera. Al sol se divierten en el anonimato de sus pocos años con el vaivén de sus sombras y el borrón de los callejones sin salida se nota al alzar la vista.Al salir el sol, los suburbios se llenan de sonidos juglares y en los salones de estudio se queman las naves. Eran niños con sábanas de seda, que no tragan monedas en los recodos y han erradicado las coronas de espinas. Espinas que son monedas del pasado. Ellos quieren aconsejar a las tentaciones de los padres, aduanas con letreros que digan punto de encuentro.

Jugar y bailar con las pupilas sin esforzarse por una meta de juguete. Tener cosquillas en la mente para dar serenatas a las puertas de los conventos.

¿Ya no se acuerdan de saltar la cuerda? ¿Ni Jugar a las canicas? ¿Ni se lavan las manitas? ¿Ni pimpón es un muñeco?

El primero en olvidar lo hizo en si bemol. Y se agriaron los limoneros por que el relato se quedó anclado en su Babel.

¡Al abordaje! Los niños se columpian al salir el sol. La escalera desafía los cielos conocidos. El tatuaje gana los juicios sumarios. Porque en este barrio la morralla se columpia en el infante sol de medio día.


domingo, 13 de junio de 2021

La Márgara


Lejos de las tentaciones, el hombre de sus sueños pasó, sin ella darse cuenta con paso urgido. Ella se metía a la ducha para no mirarse el cuerpo. Para serenarse con agua tibia y frotarse con crema la piel dominada. “Ojeras de corazón” le llamaban en la oficina. Noches de decepciones, llenando formularios, estadísticas y números que amartelan. La Márgara se amotina, se arrebata y de reojo se mira en el túnel, ese que se queda desde la adolescencia y por años se piensa que del otro lado se encuentra el sentido del desahogo. Abomina el verbo fracasar y no acredita en la dieta de la luna. Algunas reinas no tienen orquesta y no piden perdón por decir la verdad y poner al santo de cabeza. Conocí a La Márgara en abril y me contó su vida. La de noches que pasé por su puerta. Menudo destino la indiferencia.

No estoy para consejos


sábado, 12 de junio de 2021

Corpus


Su salida de la academia fue como el aceite de ricino, limpió su corpus y con brillantina en el pelo siguió el caminito de la independencia. Los nacionales querían raparlo y desarmarlo a toda hora, por fortuna, él siguió los papeles del hirsuto y violento yo. Le hablaron de Astracán el día de Portugal, él se sentó en el bar de la intelectualidad y habló del Popocatépetl, de los “bolinhos” de bacalao y de los tacos al pastor. Tal fue su éxito que le salió gratis el caldo de gallina y los caracoles. Al día siguiente ya quería decir palabras en francés y ponerle chantilly al azul marino.

Se compró un anillo que dijera: “me voy a las Cibeles”, recuperó su poemario del declamador sin maestro y con una sonrisa post liberal anda pasito a pasito con una copa de vino tinto Aventajen calentando las madrugadas de los oídos muertos de frío. A la luz del día se roba corazones a lo Steve McQueen con ese Blazer amarillo sol poniente.

El día de San Juan lo vi por la calzada de la Constitución, ni un saludo, ni un adiós, es lo malo de los artistas, son masoquistas del futuro en su laberinto de desengaños.


viernes, 11 de junio de 2021

Pajarita


Nunca pidió datos personales. Abría la ventana y dejaba entrar los aires y las chaquetillas oliendo a sudor seco. Tuvo el arrojo de las calles vacías y las mejillas pintadas, minifalda azul y pasaporte vencido. Su cuello era de pájaro que picaba las cerezas de algunos corazones abatidos. Sus medias negras eran de madrugada neoyorquina y su modo de andar al filo de la liviandad.
No es asunto mío, pero se buscaba la vida en el hotel de las calles de Mercadores. Su madre le enseño el camino y ella, buena alumna, hizo carrera. Al amanecer, las penas las retocaba con el bilé encarnado y sus uñas postizas las dejaba enterradas en la noche.
Con las propinas me pagó los estudios. Hoy a los cuarenta me gustaría decir: te extraño mi pajarita, si me hubieras dicho a tiempo que eras mamá, no te vendo por lo civil con ese fulano pervertido de Tijuana.

miércoles, 2 de junio de 2021

La cura eterna

Una mecedora le pone cuerpo a lo que nos pasa. La esperanza como siempre en la lista de espera. Un poco de betún por el camino y un clima sin prisa para que brille la estrella en nuestra banqueta. El turbio pasar de las horas desde 1989 y esos pedazos de limón rondando el cuello del curandero. Las frescas manos envueltas en la merienda encontraron el sabor nutritivo del crecimiento. El conflicto es una aguja en nuestras cabezas por eso los nervios nos patinan en la desesperación del oído medio. Justino viajó en el tren de las ocho, cruzó los siete puentes hasta llegar a la estación. Sus papeles en orden y su sangre hirviente. Con ademán quebrado tomó café negro en la estación. Ya no fumaba, mordió con la mirada a la vecina rubia que se deleitaba con un cigarro largo y blanco. Seguro de encontrar a quien curar se puso su túnica, sus limones y caminó hacia el mercado. En el piso extendió un mantel rojo y comenzó a patalear y chillar, sacó un pez muerto de su bolsillo y pronto tuvo a su alrededor curiosos de mil penalidades.

Fuimos testigos como sus manos mejoraban a señoras devoradas por la hinchazón del vientre; enajenados hombres babeantes con la luz perdida; niños que vomitaban a toda hora. El amor de siempre cubrió a Justino, lo llenaron de besos y así lo llevaron en andas derramando su sangre hasta la cañada. 

No faltarán dolencias y curanderos por venir. Nos repetimos todos al entrar en nuestras casas.


martes, 1 de junio de 2021

Junio

El Ángel civilizado 

Tiene ganas de llorar el Ángel civilizado, desplumado, mugriento, siempre con pucheros. Carga sus maletas por si encuentra una ciudad que lo detenga. Lo que él quiere como todo Ángel cobarde es juntar para mañana un calor, aunque sea en la celda de la piedad, porque matarse no es morir.


lunes, 31 de mayo de 2021

Tu o yo


La otra parte de nosotros se meció en aquella fotografía que éramos. Un templo que se dejó avasallar por el rumor de rezos sin vocación. Las vestiduras son transcripciones de alguna oscuridad profunda que no compartimos en nuestro abismo. Cómo esperar organizar el desconcierto de tanta luz cegadora. Las imágenes nos exploran y sostienen la galería que caminamos. A partir de ahora serán las horas la mediación del crepúsculo y la puerta que se abrirá entre nosotros.

El olor del jardín sabe a tus pies descalzos, tal vez, el aleteo de las imágenes afinará por nosotros la canción que callamos.

¿De quién son estas palabras? 

¿Tuyas o mías?


domingo, 30 de mayo de 2021

Estribillo

La realidad le hacía reír por provocadora hasta que llegó su vecino, productor de cine. Lo convenció de ser galán. Su llegada al dentista fue la primera parada. Con dentadura nueva y una sonrisa idiota salió en la portada de la revista de moda. No le cayó nada bien su transformación ni las inyecciones de penicilina.
Quiso ser Fernando "el hermoso" con el estribillo del espejito mentiroso.
Quiso hablar francés, pero le faltó billetera.
Ahora se dedica a bailar samba con un peluquín monumental.
Lo que sea de cada uno, su sonrisa sigue provocadora.
Conviene aceptarlo.

viernes, 28 de mayo de 2021

Juntura

Entre las encrucijadas de los días su memoria estaba cargada de provenir, ese vacío súbito, que hecha volar, resquebrajando, el testuz del paisaje. Es un prodigio leer los caracteres de los volcanes. Un arquitecto de ojos vivos nos habita y se escalona en los espacios que tiene de memoria. Es un andar girando con los cielos y el errar en los reflejos y darle nombre a los sonidos que se derriten entre el fluir de la ficción. El sol muele, hace polvo el rojo del camino. Las formas piensan su quietud. Esta resuelto el paso, nadie sabe dónde comenzó y dónde terminará ese tiempo que tendido y seco es aplastado por el sol. La caligrafía que se deja, le falta el aire y termina borrada, solitaria, con una navaja clavada en su chichi de retórica.  

A la deriva, se disuelve en el agua quemada la desbandada de lo horizonte.

En cada noche, inmóviles, volvemos a empezar.

jueves, 27 de mayo de 2021

Variaciones sobre Chuang Tzu


Ensoñación

Cuando la mariposa regresó del sueño, nunca estuvo segura si el hombre que vio era la misma larva con el nombre Chuang Tzu.


Certitud

Cuando Chuang Tzu se soñó mariposa para dejar de ser hombre, la mariposa siempre se soñó mariposa.

miércoles, 26 de mayo de 2021

La evasión de la S y la X


Señores, ruego a ustedes me permitan dejar constancia del alboroto de las letras que se les cayó la lengua, la suya, no la mía, y desde ese momento estoy precavido en el vacío. El mundo se me hace desconocido y el sentido de la medida me resulta exiguo. No sé cómo se salieron del silabario. Las letras son como las personas y uno quiere que encuentren sus palabras y responder a los mudos y al los que sufren por no decir.

Los ojos se volvieron locos, preguntan por las cosas, imploran un pedacito de significado. Yo les digo señores, que soy un mal ladrón. Cuando abrí la puerta entraron a mi cuarto. Como una pedrada descalabraron mi dignidad y estoy triste. A todos los que invité sólo gesticularon, temblaban de frío. No fueron buenos, me dejaron con las letras rondando por mi cuarto.

Suceda lo que suceda, señores, voy abril la boca hasta el infinito y me tragaré las letras como si fueran cápsulas de silencio y de hastío.

Los tendré informados.


lunes, 24 de mayo de 2021

Entripado

 


De mala digestión al nacer, comía con la nariz, de memoria, por eso tenía un aliento de insecticida. Mataba a su pesar y no por ello no se dejó abatir por las acometidas de su tripa. Amante de los afrodisiacos postres aprendió a ser estoico y nunca más de dos cucharitas entraron por su boca. Cansado de que la nariz quedara ensangrentada se ofreció a la adoración de las gladiolas. Sus enredados intestinos lograron un sonambulismo alentador. Se apretó a su esperanza panza, a su inútil inflamación de abdomen. Se compró un traje amplio, como de alfombra persa, se puso botines y como un extraño mugiente se refugió a la vera del río, se estiró y entre los árboles le llegó por la nuca el sueño silencioso de la inmovilidad. Sintió el mismo derrotero de la monótona salud de sus vecinos. Entre las estrellas se quedó latiendo como un gordo sapito en barro.

El alivio fue siniestro


domingo, 23 de mayo de 2021

De armas limpiar

 

Al despertar apretó el gatillo asustando la imagen fija de sus amigos en ese paspartú de feria que se sacó jugando a los dardos. Esa maldita costumbre de tener armas en casa le dejaron mala fama. Al amparo de la soledad no le importaba limpiar su 22, herencia de su padrastro Gil, “el tuerto”, muerto en las bodegas del Puerto de San Blas. Sus ojos brillaban para esconder su pesadumbre.
Dicen que por primavera cruzó por su mirada la silueta fatigada de su madrastra. Se le trepó el recuerdo en la enredadera del cuerpo. Pensó seguirla y ponerles atención a sus palabras, pero ya estaba muy dentro de sus oídos los reproches de su orfandad. Se tomó el pulso y una campanada le caló los huesos. La dejó pasar sin asediarla.
Cenó filete de pescado sin espinas y papas horneadas con mantequilla. Su sueño pesado le supo a purgatorio. Al despertar estallaron sus amigos en ese paspartú de feria.
Por la tarde juntó los pedazos dispersos de su madrastra.

viernes, 21 de mayo de 2021

Sin visa


No era de extrañar esa vocación febril que tenía por los grupos. Perdido, como un dandi de ropa vieja, se dejó amar por lo civil. El coronel le dijo que no tenía tipo para la tropa, ni porvenir imaginable. Se buscó la vida como guía de turistas, los llevaba a los centros de diversión. Maquinitas, billar y dominó fueron las direcciones de éxito. Intransigente como todo mandón, exigía a los turistas una disciplina impropia para los calzones y sandalias. Así la fue pasando, gastando saliva y retóricas galanas.

Profeta de las barricadas, encontró la pasión en una antigua brigadier de la marina. Juntos, confiscaron a mordidas lo que les quedaba de cuerpo. Insolentes, se perdonaron sus mentiras y sus te quiero. Tienen motivos para sentirse vivos, cinco estampitas de santos y rosquillas para mojar en el café. No se cortarán las venas, caminarán por las calles de Lisboa y no tendrán miedo del amanecer, aunque no tengan alas para volar.


miércoles, 19 de mayo de 2021

La cremallera

 

El futuro se le vino de revés con su historia de papel de china. La bienvenida fue despedida y los floripondios fueron de rosa marchitándose en naranja. La la la era la tonadilla que se escuchaba en los corredores donde el sol daba sus primeros pasos de verano. Así las cosas, era lascivo ese aroma de desengaño que tienen los sucesos cuando la migración es obligación de tránsito.

De niño sabio a hombre con el talón de Aquiles en retraso. Nunca se cubrió la espalda, aunque las campanas llamaban a duelo. Se jugó a las cartas su estadía en Marbella. Estudió Lingüística en Ginebra con más pena que provecho. Frente a la Tumba de Calvino decidió deslizarse al lado marrón de las cosas. Buscar en la basura de la historia un gramo de cordura.

En el verano del 89 consiguió encontrar su vida al derecho recortando noticias del verbo salir. De triste bienhechor a dormir en sábanas de seda. Esa fue la tonada de sus recuerdos. Ser viejo tiene las tentaciones en los sueños porque el futuro es un revés con cremallera.


lunes, 17 de mayo de 2021

Don Carmelo y su historia


En las venas del amanecer Don Carmelo se arregla el peluquín. Se ostenta profesor de historia del periodo entre guerras. Convencido de recontar los hechos y sucesos quitándoles el paraíso del triunfo a los poderosos. Inútil esfuerzo, amargo trago del semestre, rey del precipicio, no tuvo alumnos que le siguieran. Colocarse en buen lugar, esa es la historia que se quiere contar. Don Carmelo lo sabe y lo que le conviene es cerrar el libro y refugiarse en los melodramas cursis donde el beodo encuentra a la princesa que con el primer beso lo olvidan todo. Le sugieren que la negación es una expiación propia de los cuerdos y hay que correr para alcanzar el muro de las alegres golondrinas que no encuentra nido estable. Le aconsejan dormir sin tentaciones y esconder sus delirios en la mermelada de membrillo. Le aconsejan soñar con los pies para no llegar a la meta. Le piden orinar con espuma para morirse de risa.

Su peluquín de origen vienés conseguía la fatuidad necesaria para no desafinar por la fiebre de las posiciones en el ministerio de cultura. 

Siendo la era de acuario Don Carmelo se dejó flotar en la jubilación. Se tatuó en el brazo izquierdo un barco bucanero para refugiarse en la playa sin mar de su historia personal. 

El desarraigo lo aja por tanta guerra fría.  



viernes, 14 de mayo de 2021

Ojeras que no has de tener

 

Con las ojeras de la luna rodando por la escalera, Agustina, acostumbrada a hacer noche con el cristal, tendió las sábanas en el balcón. De inmediato se amotinaron los olores almizclados. A las almohadas gustaba ponerlas en la esquina como imitando el descanso de las cabezas. Había cercenado sus días por la comisura de su boca siempre pintada de un rojo vivo. La despedida no sabe nadar, por eso ella se ahoga antes del segundo café. 

Agustina, le decía su padre, “con esos modos tus sábanas estarán frías”. Nada más torpe, Agustina tiene la vocación del túnel, del saber esperar la salida. A los hombres les gustaba eso; confundían su natural cobardía de vivir con los blancos hombros de Agustina. Cuánto porvenir desparramó como bálsamo a todos sus visitantes ocasionales. Su cuerpo, como su patria dueña, fue creciendo en estilo y los abismos naturales del cotidiano los guardaba en un cajón.

No es asunto tuyo el que yo te diga la dirección. Búscate la vida detrás de unas ojeras que rueden por las escaleras.


miércoles, 12 de mayo de 2021

Disipación



La simetría de su rostro se perdió, ya no es un animal bello. Se prolonga en su cruel desfiguro. Ya es presa de la tribu muerta. Desde su nacimiento se reveló mestizo desbordándose hacia adentro. Yo lo vi llorar despacio, blando. Hoy lo escucho arrojando piedras a su río, sonrojado y con un notable encanto. El miedo circuló como sangre vital por su cuerpo. ¿Qué culpa le quitó la alegría? Esa costumbre de ayudar sin ayudarse. Su rostro se perdió entre tanto rostro.

La niebla densa baja en el río Duero. No sabemos cómo regresar a casa.


martes, 11 de mayo de 2021

Marejada



Entre las otras, la primera. Entre las tres de la tarde el temple de su ir y venir. ¿Cómo raptarla? Si me atrapan me ahogarían los sedientos. Por fortuna traía una jarra de barro negro con un tapón de corcho. Esperé a que se acostara a la orilla, puse la boca negra de la jarra, esperé unos segundos y puse el tapón. La hermosura solitaria, desde la entraña del espacio de barro. Unir por fin, la fuerza ondulatoria. Satisfecho. Regresé a casa con paso suelto de malhechor. Ya en mi cuarto. Asustado de temores preso, destapé la jarra, me envolvió su aliento y sentí que esa era mi patria. Inundó mi casa, se adueñó de ella. Como fiera atrapada se estrella en las paredes. Luego, ya calma, entro y me fundo en ella. Dan ganas de gritar, a todo nado, la dicha de romper la ola dentro de mi casa. 


domingo, 9 de mayo de 2021

Remedio


Como buen caballero caduco, la cara se le iluminó. Sus ronquidos, célebres en los dormitorios estudiantiles, tuvieron cabales momentos previos a los exámenes. Ese día respiro calmo, recordó aquellas glorias y la vio pasar. Como si buscase algo fresco entre los dientes, se dijo, “soy algo más que un respiro”. Ella se insinuó con su mirada, aleteó y nunca pudo salir del frasco.

Sus largos ronquidos ahora se estrangulan entre los mil tarros que en los estantes tintinean por el frenético revoloteo de las polillas.


jueves, 6 de mayo de 2021

Una viudez


Extraño la vocación de llamarte como si estuvieras en el túnel de la isla. No hay izquierda tan tonta como la que no se da cuenta de ser estructura de la derecha torcida. El paraíso es el espíritu del maniquí. AL otro lado de la acera llueve y aquí como un coronel furtivo me dejo mojar. Que te puedo contar desde este fastidioso número sin semen. De esta beoda realidad sin rumbo. Si me cuentas tu vida, prometo imaginar un futuro. El absurdo será nuestra carta, con faltas de ortografía y sin remitente. Del otro lado de la acera caminas sin mi brazo y me dices que no importan los símbolos del porvenir. Si quieres me quito el uniforme, la medalla de género, el rostro moreno y la amargura de lo civil. Voy a seguirte, no me importa ser esquirol del precipicio. No escondo mi deseo y prometo no confiscar tus bienes. Te invito a leer la palma de mi mano y volverte a contar lo que ya sabes.


sábado, 1 de mayo de 2021

Mato


El Ángel híbrido 

Se escapó en un delirio de alcohol y sueño. Mitad ave y mitad pez, en las barricadas de los precipicios nada y vuela com un humo de salón. Tiene la pasión de la dobles. No cree en las leyendas ni en las balas perdidas. Niega todo, pasado y futuro, tal vez por eso es tan amado.


miércoles, 28 de abril de 2021

El Caballero Tigre

Su terrible garra de terror, de sangre partió en dos la noche ratona y de su simetría, el ojo cazador dominaba el sueño de Espergencia. Ella caldeada en historias de infancia por su madre contadas, nunca pensó que ese retoño gato atigrado podría tener un instinto tan diluviano. Entre cariñitos y retortijones fue creciendo. En su familia todos amaban a los gatos. Tuvieron varios de pelajes desiguales, con nombres egipcios, persas, ingleses, griegos y a este, cuando lo vieron fue unánime llamarle Caballero Tigre, así era su porte, tan mexica, tan Huitzilopochtli. 

Su territorio pronto fue todo el barrio. De carácter tempestuoso su maullido imponía respeto y a más de uno, terror. 

Una noche estival, cuando los reflejos neón de los cristales de los automóviles enceguecía, el gato con la naturalidad del cazador encrespó su lomo. La garra entró rotunda y oblicua en la carne gris peluda de la roedora. 

Los vítores se escuchaban en otros vecindarios, por eso la envidia se prolongó por varios meses. El Caballero Tigre, retoza, menea la cola y poco a poco expande sus fronteras. 

El rencor no tiene nombre, no quieren que tenga descendencia. Han desaparecido las gatas.

En verano, antes de que llegara a viejo, El Caballero Tigre salió a buscar con quien amancebarse. Espergencia espera su regreso, los roedores se juntan en las alcantarillas y cantan su fortuna como las multitudes en apogeo. 



lunes, 26 de abril de 2021

El pijama



Encontrar la salida es cuestión de suerte y de garbo. No es por amar o por odiar. Simplemente es acomodarse la grandeza con la pequeñez del pañuelo. Así vivió el noble bruto Claudio. Nunca blasfemó su destino. Con los ojos locos de dicha o de inconsciencia se bebió los días. En la calle de la Cruz departamento 4 pasó 40 años de su vida siempre con ganas de vivir. Nunca se violentó por las pedradas habituales. Tú y yo lo sabemos, nuestras cabezas partidas lo atestiguan. Claudio era bueno, y no debía. Él no era triste como tú y yo. Sufría sin querer, sin explicaciones. Era un feliz sin causa. Por sí mismo, como esas aves que cantan por cantar. Sucediese lo que sucediese, impertérrito, como un bruto noble, como el vino que calma a los sicarios. ¿Será tan fácil encender el fósforo de la complacencia? Yo le pregunté, ¿recuerdas?

- Claudio, ¿nunca pierdes la compostura?
- Todavía no. Cuando vea la salida no me escapo.

Sangró del abdomen. Vimos como sus ojos quedaron invisibles. La pena nos paraliza, nos aleja más, si es posible, de las ganas de seguir. Nos han quedado sus zapatos vacantes y el pijama en la mesita de noche acomodada, bien limpia.

domingo, 25 de abril de 2021

Periodo amado


Nada va a pasar de un tiempo a otro tiempo, de un cuerpo a otro cuerpo. Hay sitio para un minuto. Para un estate quieto, para mojar el pan en el chocolate y quedarse a oscuras como cuando pasamos por debajo del puente. Así de febril estaremos perdidos entre los minutos. Por años estaremos al otro lado de los lados. Así estaremos tu con tu cabello largo reloj y yo como pulsera carátula azul. Así estaremos como en una boda de horas fértiles. No demores en despertar que me aflijo, no hagas turismo con el tiempo que me quedo basura. Dime que no has empeñado el reloj que te regale a los veinte. No me digas que no es mi asunto. No me impedirás que te siga de tiempo en tiempo. Soy tu mejor hora. No lo niegues. Me llevas de la mano y me dejo llevar. No escondamos la pasión de nuestros sudores, de nuestros relojes marcando el mismo tiempo. No neguemos los bienes ganados. Incluso el aburrimiento nos hizo leales. Te digo, no demores en despertar que tenemos la urgencia de acabarnos la cosecha a bocanadas. El presente nos quema la lengua para vernos vivos.

Tenemos un techo de trecho en trecho. No perdamos el tiempo tres veces al día. 

Estamos en periodo, ¿verdad?.


jueves, 22 de abril de 2021

El malo no era yo


El malo no era yo. Derrochando las horas con la bisutería de preguntas que tienen lengua corta, me convirtieron en el autorretrato que se repite hasta el vómito. Uno no se propone tener razones, tal vez el maquillaje, el diccionario y las persianas medio abiertas sean lo único que no mata el miedo. Cuando me salieron las canas, el corazón se me pasó de moda y la luna que me dijeron de miel se acomplejó con esa verdad que se parece a la eterna mentira. Los años dorados se quedaron entre las páginas de Asterix cuando quise cruzar el Rubicón. Ni media palabra de aliento detrás de las ventanas. Sé que no lo soñé, lo vi bajar las escaleras de caracol con ese rostro de siempre abuelo, con el cinto ancho en la mano derecha y las tijeras en el bolsillo. Torpe y sin vocación suicida, el último escalón fue su quiebra. Rodó, estalló en el cemento. Yo lo vi por triplicado, como ahora aquí abrazado en mi ángel del vicio. No escondo lo que vi. Botes de cerveza y ese tiburón mental que me mastica. A veces quiero ser beodo, visco y ese niño que nunca debió de entrar a deshoras a la intimidad de otros.  

miércoles, 21 de abril de 2021

Teóricamente



Teóricamente llegó del mar pero sus muslos se partieron antes, cuando el pleonasmo de una ola le tocó la puntita del dedo gordo del pie derecho. Pulposa, se estremeció en un orgasmo turbio, no como aquel del marinero que desplegó su sexo por todo su cuerpo. Aquél que la partió en dos cuando enlazado a su cadera nadó y nadó hasta el embotamiento. Carnalidad marina de sed, de agua que palpa su vientre, que inhala la lúbrica sal que le chupa como el molusco que goza sofocado al jugo del limón. Precipitada de labios, el paraíso era la crema de líquidos que no se cansan de fluir. La boca se le llenaba de arena. Huérfana de madre, la más alta noche le hizo saber que los ríos todos habían llegado a ella y entrado por su gruta que piernas abiertas, palpitaba. Su fiebre fue una gotera que golpeo sus párpados y le dejó el cuerpo pegajoso. Recuerda que cuando lo vio llegar ella se despojó de su ropa, dejó ver sus plateadas sospechas. Él, marino experto, no pronunció palabra. La tomó del pelo y mordió su cuello. Sus manos grandes apretaban como cuerdas de proa, se sentía ahogada de lujo, de astillas que la poseían. A bocanadas le decía: “Sigue, sigue, no me sueltes. Párteme”. Él, obediente, como rodando por el aire, sin descanso, sin tregua, remaba, remaba hasta que saltaban chispas de tanto roce. Solo al recordarlo se moja, cela, se saca la mentira que lleva día a día. Teóricamente llegó del mar, pero ese olor, le aprieta las piernas, el sexo. Ella se colapsa, el olor paterno desborda su habitación, su cuarto, su lecho. 

Cuánta anestesia deja la teoría.