martes, 14 de enero de 2014

El otro yo


Cuando caminaba por la avenida sintió que una fuerza extravagante lo hacía caer en círculos  A los pocos segundos comenzó a sentir que su masa se expandía. De inmediato pensó en el colapso. ¿Cómo regresar a mi estado original? ¿Mi consciencia se verá afectada? ¿Seré el mismo cuando vuelva? No dejaba de dialogar a la manera que había aprendido. Nadie podría ayudarlo, ni su iPad, ni su Smartphone conseguían establecer conexión. Seguía cayendo sin saber en qué modelo atómico podría acomodar su nueva realidad. Notó que su naturaleza a veces era de onda y a veces corpórea. Prendado de esta sensación creyó que podría seguir cayendo eternamente y que en realidad el tiempo es tan elástico como su percepción.

Cuando regresó a su estado inicial, es decir, cuando caminaba por la avenida, por supuesto que los dinosaurios ya se habían extinguido y se había convertido en un ser químicamente impuro al afirmar: el espacio se curva bajo el peso de las palabras.

Sergio Astorga tinta/papel 14 x 19 cm.