domingo, 30 de abril de 2017

Cordelia de los Santos


Cordelia de los Santos nunca perdió el sentido recto de las cosas, aprendido durante generaciones, aún cuando perdió la cabeza varias veces. Una de ellas fue cuando su hijo mayor -tenía tres, una niña de cabellos castaños y otro niño de ojos grandes- le pidió permiso para ponerse una argolla en la boca. Fúrica, le negó tres veces el pedido. Paciente, el hijo mayor espero a ella volviese del trabajo para mostrarle su valentía. Su hermana de cabellos castaños lucía una redonda y brillante argolla en el labio superior. Cordelia de los Santos al mirarla dijo: ¡Pero que hermosa está mi niña! El hijo mayor al reclamarle el porqué ella sí y él no, Cordelia de los Santos con la sencillez de la rutina utilizada para estos casos, le contestó: ella es mujer y nosotras estamos acostumbradas a las perforaciones y tú estás alterando los terrenos.
El niño de los ojos negros sólo registraba la lección y guardaba en el bolsillos trasero de su pantalón el dibujo que se quería tatuar en el cuello.

sábado, 29 de abril de 2017

Abrir y cerrar


Dar vuelta al mundo interior.
Fugaz como la machincuepa.
El Silencio que la letra lleva.
Dormir, despertar, perderse.
Volver a empezar y ser siempre extranjero.
No hay dedo que no siga la lectura.
Se toca.
No hay duelo.
El silencio es sabio.
De palabras se llena.


viernes, 28 de abril de 2017

El café y su circunstancia



En la esquina de siempre entre las avenidas Norte 41 y Zarazúa, la espera siempre es cóncava. Se pliega entre los pantalones, los tensa y corre un silencio como de alcoba. El ruido de las pisadas son las frases de la espera. Sólo él sabe que sus involuntarios movimientos son la lucha entre irse y quedarse. Suspenso, esa herida supura. Sólo entonces, cuando mira y ve llegar al rostro anónimo suspira y pregunta: ¿quieres tomar café conmigo?
Ella, sorprendida niega, se espanta, huye. Lentamente encera su lamento. Entra y pide un café express para deshojar su silencioso lugar en el espacio.
Así los días maduran, sin hablarse.

jueves, 27 de abril de 2017

Instalación I


La impronta de esta instalación se presenta en un estado altamente minimalista que contrasta con la exuberancia propia de la naturaleza. La estrecha relación con el concepto y el espectador nos confiere una absoluta interpretación, que tiene, en su descontextualización, la primicia de hallar lo encontrado. La incitación es evidente, la provocación física se transfiere al sutil encanto del quelonio que le da sentido a la mimetización de las flores en, en un entorno por demás citadino. Es intangible, sin lugar a dudas, la transposición de una realidad térmica con la finitud de los objetivos del arte tradicional.

Fotografía: por la cabeza del fotógrafo en Porto, Portugal.

miércoles, 26 de abril de 2017

Por sotavento


Hubo un pirata que vivía feliz entre el viento, la arena y la luna. La envidia que despertaba no tenía tregua y las habladurías encallaban en el arrecife que pacientemente construyó al rededor de su casa. Hasta que un día, una gota fresca de sudor lo inundó de recuerdos. Extendió la lengua hasta tocar la imagen del cuerpo que encontró por sotavento, un 26 de abril de 1924, año de la publicación del Proceso, de Kafka.

martes, 25 de abril de 2017

Entre planos


La superposición de planos se entretiene poniendo tejados en el horizonte. Sólo las verticales de torres y chimeneas crisman de movimiento la fuga   del vistazo. Existe una velocidad en la mirada desplazándose plano a plano, andando, boqueando, tratando de encontrar camino. El discurso se empalma, se orienta y busca referentes. Como un sueño recurrente, sólo los volúmenes son los actores que nunca improvisan. El cuerpo no gira, escondemos las manos para encontrar respuesta. La cordura se deforma como el tiempo de estas letras. El mismo texto sin huecos, sólo punto y seguido en este andar a tientas por Oporto. 

Fotografía: pelas ruas de Porto, Portugal.

lunes, 24 de abril de 2017

El Señor Garret


Que manía tiene tan extraña. Cuando pasa una palabra de su agrado, en cualquier momento interrumpe sus tareas, hasta las más importantes, para apañarla, y no es que fuera filólogo o literato, sólo era un apreciador de palabras que guarda en gavetas, él, es una gaveta. Están en desorden. Sólo las toma: las picantes, las regordetas, las vulgares, las emperifolladas, las folladoras, no hay sonoridad que no tenga su atención y codicia. Toda su casa inundada de peso, de vigor y todo su presente, lo sabe, pende de la memoria que poco a poco va perdiendo. Tal vez, en la luz perla de esta tarde, la fiebre de un abrazo pueda ayudarle a recuperar la palabra mujer que tanto gusta.

domingo, 23 de abril de 2017

viernes, 21 de abril de 2017

Inclinación tolerable


Sin lugar a dudas es una deformación profesional. Cuando mira una mujer de inmediato toma pluma y papel y la dibuja. Para consuelo de sus familiares no es sastre, ni forense o predicador.

jueves, 20 de abril de 2017

Estancia


A las tres y media de la tarde en el minuto diario, están en escena el señor del sombreo y el sol. El crujir de la estancia en ese juego animado del instante. Una claridad se obstina en el mundo que se pule, que se representa con actores anónimos de trapo, de papel o de carne. Fuera del tiempo, sentada, la retina, dura en edad, contempla la atmósfera, retiene el aliento y se diría que todo es sereno. Que el desvelo va y viene y es tan dulce encontrarse con una puesta en escena; esa constelación ardiente de una vida que se abraza desde el primero al último acto. A la orilla de la puerta, el río de la calle se queda mudo y en espasmo. Hay una huella celestial, un goce, cuando pensamos que todo fue un ángelus fallido. Todo fluye en el secreto. Por eso te lo digo.

miércoles, 19 de abril de 2017

Café helado


El día que sirvió el café frío, tuvo la sensación de traicionar el oficio. Sólo olvidó la taza sobre el mostrador. Llevarlo a la mesa del fondo le aterraba. Vestido con una camiseta del Che y unos pantalones de gabardina, estaba ese fulano al que tuvo que darle de bofetadas cuando intentó abusar de su prima. Habiendo tantos cafés en la ciudad, ¿porqué tuvo que venir a este? Un sudor le recorría la espalda. Él sabía que trabajaba en este café. No, no lo voy a llevar. Cundo el fulano de la camiseta del Che se levantó para ir al baño lo miró con una sonrisa triunfante.
Aprovechó ese momento y dejó la tasa sobre la mesa. A toda prisa entró en la cocina, tomó el cuchillo y comenzó a picar cebolla pausadamente.

martes, 18 de abril de 2017

Lavatorios


Las mudanzas se abren paso desde la soleada intimidad en la baranda, hasta la pudibunda rotación de un máquina solitaria. Lo único que se pide es no esconder las manos, al fin de cuentas el autoservicio es muy antiguo.

Fotografía: Miragaia, Porto, Portugal.

lunes, 17 de abril de 2017

Cantaleta


A fuerza de nadar por mares amalgamados de cuento, se apropió del canto de la sirena, que olvidada, yacía en su amargo pensamiento entre las rocas, y en esa helada forma de su cuerpo, nunca se dio cuenta que un pececillo azul cerúleo escuchaba su melodía de moral dolencia. Nutrido de cantos, el pececillo, como canario marino, asoló oídos, dejando lobreguez en puertos y collados. 
No te engañes si en la húmeda neblina escuchas el dardo de una música divina, porque no encontrarás ni cabellera ni torso ni pecho de mujer que te consuele.

viernes, 14 de abril de 2017

Bochorno


Todo apuntaba al goce extraño de encontrar la dirección. Caminamos cubiertos con el celaje de los recuerdos. La tienda de Doña Rosita, ya no estaba, ni el el taller eléctrico del Maestro Artemio, ni aquel candente departamento de masajes y galopes varios. Un relieve de memoria finge encontrar lo que ya no vive. Era inútil quedarse. Sólo el regazo de la arruga del retorcido presente nos subyuga. Un plomo en la frente y un fósforo enciende lo que nunca regresa. Todo apuntaba al camino de buenos pensamientos. Todo.

jueves, 13 de abril de 2017

En obras


Cubrir para restaurar es una de las viejas enseñanzas que todavía persiste a pesar de que impugnamos nuestro evidente deterioro.

Fotografía: por las ocultas calles de Porto, Portugal.

miércoles, 12 de abril de 2017

Mientras cruzamos


Pasando el río, dijeron, se encuentra la frontera. Duele cuando se recuerda. Resistieron. Se les veía manotear. Boquear. Bracear. Los altavoces, como trompetas de Jericó, desquiciaban. No importaban las plegarias, ni las suplicas, ni el miedo, ni el cansancio, sólo ese punto fofo del otro lado del río. Cuando cruzaron, ni una palabra entre ellos. Cada quien buscó sus pasos.

martes, 11 de abril de 2017

Asueto


Así andan las sombras en eterno vaivén puro de oscuro. Los balcones reciben, con las ventanas abiertas, esa ausencia de cuerpo, ese deambular por sus arterias. Las sombras de una ciudad acontecen con una celeridad propia de la fugaz luz de la tarde. Un gran juego de engaños y de hallazgos. El sol se vuelve boya suspendida en la pared reflejo, cuando algunos ojos merodean sin rumbo por las calles, en asueto.

Fotografía: pelas ruas do Porto, Portugal.

lunes, 10 de abril de 2017

Frente a frente


Cuando se quitó la máscara se sorprendió al descubrir las mismas debilidades. Tullido de espanto se tomó dos aspirinas hasta escuchar el opaco eco del yo.

domingo, 9 de abril de 2017

Flor y piedra



Aquí se escucha también a Netzahualcóyotl, la flor que también es canto sobre la piedra de las ciudad. Ojalá que nunca se marchite en la liviandad a la que hemos venido. 
Así es el plumaje de la ingravidez.

Fotografía: pelas ruas do Porto, Portugal

viernes, 7 de abril de 2017

Con fusas


Estridente fue el primer ataque de las blancas. Las cuerdas se tensaron y sólo el equilibrio del solista pudo controlar la desbandada de las corcheas. Las cinco líneas y cuatro espacios del pentagrama parecían vibrar sin ton ni son. Las notas graves caían doloridas y las altas buscaban lineas adicionales que les permitiera llegar al bambalinón. La clave de Sol, siempre en la segunda línea, pasaba a a la cuarta para pedir asilo a la llave de Fa. La clave de Do, dos tiempos atrás había huido de la primera linea a la butaca B16. Las redondas robaban corchetes para acelerar su existencia. Las blancas se hinchaban buscando una ligadura con las negras que, humilladas por las semicorcheas, acordaban la confusión. Ante tal caos las fusas fueron las victoriosas al ocupar toda la sonoridad. Un martilleo tan contundente que aún ahora al teclear estas líneas lo reproduzco.

jueves, 6 de abril de 2017

Cordero místico


Bajo la resolana, al sonar el último repique del paisaje, el afán de mirar furtivamente y exponer las pupilas al mundo, aunque sea en un sólo hemisferio, encuentro una
ventana ruinosa; en ella la escritura y dibujo de un puño santiguado muestra la imagen de un jocoso cordero místico. Un laico sentimiento se enternece y rememora los oleos y las hinchadas mentiras de los dignatarios. Una narcótica memoria gotea y se fatiga para rodar por las baldosas del regreso. Las ciudades exhalan sus viejos alientos y a mi sólo me queda disfrutar el catecismo solitario del paseo.

Fotografía: Alguna ventana en Porto, Portugal.

miércoles, 5 de abril de 2017

Lacrinoceronta

Por esta hora la siesta termina. Parsimoniosa levanta un ojo y mira a su alrededor. Es cegatona, así que mueve sus orejas para escuchar ese murmullo antediluviano que tanto la estimula. Sabe que tiene un olfato de privilegio por eso su soltería es gigantesca, como su apego a la hierba fresca. Ella es matutina y se conforma con su animalidad, no se cuestiona, se siente bella y fornida. A veces, al ver las gallinas con esas plumas tan amarillas, recula y se afirma, si pudiera, cada quien tiene un forma y una manera. Le molesta que la comparen, ella no es fantástica, ni emblemática, odia en profundo a los unicornios y pegasos. Ella repasa su diccionario de hábitos, se frota en el tronco del árbol y del cuerno brilla su buen criterio.
Si visitas el zoológico, evita, cuando te acerques a su dominio, los perfumes intensos, no soporta los olores machos.

lunes, 3 de abril de 2017

La cerradura


Es un monóculo de espera. Jamás se ha visto frenesí en los ojos sin cabeza.
El triunfo del metal y el abandono se entrelazan en la puerta. El parto de óxido en la boca dura y un poco de orín en la pared. Llaves que fueron degolladas. No hay refugio ya para el llavero. Huele a pupila hinchada y a quejido. 
Hay algo de monóculo, no lo dudo, en toda cerradura. Ni el gran cerrajero Pedro, puede con todo esto.

sábado, 1 de abril de 2017

Abril


Un corazón verde agua palpita desvelado al borde de la mañana. Los pájaros pregonan tibios cantos en la cintura de abril. Hay motivos para atinar, no sé, las flores en el pelo o beber ese mezcal de ser vivo. Fermentemos los días que sabe bien que el corazón palpite, y echemos otra vez los dados a la suerte.

jueves, 30 de marzo de 2017

Con Alma


Algunas almas reposan, otras divagan. El ánima ya es literaria. Hay un ánimo de decir que lo que anima es esa interioridad común. Las ciudades, siempre tan sólidas, han creado recipientes para que puedan ser evocadas, y no sólo eso, también depositadas. Y el alma de las cosas son los sentimientos que evocan. 
No es desalmado pensar que otros impulsos vitales nos rigen. Por fortuna, es consolador saber que tuvimos un alma y un lugar para financiar el reposo.

Fotografía: Cofre das Almas, Igreja de S. José das Taipas, Porto, Portugal.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Nubarrada


La lluvia cae con ese frío azul inigualable. Los cristales chorrean; lentamente se confunde el mundo exterior. Los paraguas se abren y se agitan. La ciudad tirita y los ojos vagan extraviados. Un destino inaudible se adormece y esperamos a que la lluvia cese para abrir la ventana.
Nadie se atreve a preguntar si esto es posible.

lunes, 27 de marzo de 2017

domingo, 26 de marzo de 2017

El Sr. Tapia


No quiso abrir la boca. Será por ser domingo. Quedó escurriendo el jugo de frutos negros. En el jardín ya no caben mas semillas.
La resina será llevada por los insectos. Los pájaros persiguen la luz inútilmente y un caldo hirviendo se enfría sobre la mesa.
Tocaron a la puerta.
No quiso abrir la boca.

sábado, 25 de marzo de 2017

Una Camelia


Suspendida en la ciudad una Camelia orla la piedra dura. Por dentro del silencio esta la imagen. Sus bordes los hago palabras para sostener la caída. Sus ojeras húmedas gotean para llegar al Duero.
¿Ya te conté que las noches subterráneas crecen como un árbol, y que al subir la calle, al ver la Camelia, entendí la curvatura del tiempo? 
Miro su rostro y camino encantado entre los monumentos. La ciudad es un cuerpo, no tengo dudas. Lo trepo, lo contemplo y me fatigo.
¿Ya te dije que hay una Camelia colgando de los Clérigos?  Roja. Plena. Suavizando la piedra.

Fotografía: Camelia entre las escaleras de la Torre de los Clérigos. Porto, Portugal. 

viernes, 24 de marzo de 2017

La vitrina


Las maravillas se acomodan detrás del cristal, nos detenemos a bordar lo intangible y se dispersan las dudas y las perdidas. El instante crece. El chocolate caliente y la rosca se moja en las palabras próximas del ogro. Entregamos la infancia en el carrusel o en la maraca. Desde el fondo hay una serpiente fugitiva que se enrosca y aprieta nuestro cuello. Embelesado nuestro pulso, queremos contar lo que hemos visto pero, una espada adulta nos devuelve al oficio amargo de la edad en el cuerpo.

Fotografía: Por la Rua Formosa, Porto Portugal.

jueves, 23 de marzo de 2017

Adamastor


Un frío les corre por la espalda cuando recuerdan la bestia que aprieta la memoria. La inmortal oreja se inundan de aventuras. Ellos, que se asomaron al altivo Atlántico y al furioso Indico, con los ojos al cinto gimen y cuentan. 
“Un miedo largo nos batía por proa y un temblor se veía en el cielo cuando una grandísima masa viviente se elevó de las olas con las fauces abiertas y la figura corva; los cabellos crespos y una exhalación de fiera antigua. De propósito nos asoló por varios días, espanto y cólera vivimos con la sal en los labios y con el impulso de vivir para contar la manera en que salimos victoriosos de muerte segura. Vimos cómo tronaban huesos y almas cuando sus manos, como tentáculos de pulpo que se agarraban a la presa, inundó nuestro barca. Manaban de nuestra boca rezos y suplicas que se perdieron en el azul. Adamastor, gritamos por fin: ten piedad y abandona ese odio que te hincha el ojo. No rechines los dientes y déjanos seguir el camino y deja que tu vientre temple la noche con tu cólera. Permite seguir con nuestra trama de vida. Nos rendimos y prometemos, como hombres adultos, contar tu egregia virilidad marina y la unánime noticia de tu trabada existencia.
Enloquecidos, confundiendo días y horas, logramos llegar a la costa y como ovejas trasquiladas, pudimos reponer el brío. Veinte compañeros nuestros quedaron en muertos y ahora intentamos conjugar el horizonte, escrutando, codiciosos, los dominios del rabiosos Adamastor, dueño y señor de nuestros ásperos mañanas”.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Ilusión urbana


En algunas ciudades todavía se pueden subir las escaleras de la Victoria.

Fotografía: Escadas da Victoria (Antiga escada da Esnoga (Sinagoga) Porto, Portugal.

martes, 21 de marzo de 2017

Filemón, llamado el Intacto


En oposición a las fuerzas naturales su ojo se ordenaba en cuadrados equidistantes donde la lluvia despierta la curiosidad de los astrónomos. Se sostiene con fragmentos de triángulos isósceles y por prescripción médica dejó de fumar pipa. Se colorea al ser mirado por mujeres musculosas. Tiene un soplido animal suavizado por ese gesto angelical, abstracto y sereno. En torno a él, la meditación se embriaga y su afilada voz le da el pecho voluptuoso al significado. No hay Prometeo en sus entrañas aunque en su torrente sanguíneo un color de hígado discurre. No aspira a la vida inmortal por eso recomienza el trabajo puro y las buenas causas. En la gran ciudad, busca el mármol, las cúpulas y laureles. Como un petirrojo en una jaula, inventa la salida del júbilo y de su frente nacen esas volutas que la gente confunde con ideas.
Vive en el número dieciocho de la Avenida siete y como un aforismo de Ovidio: “la abundancia lo hizo pobre”.

domingo, 19 de marzo de 2017

Facundia


El conejito cantaba con su guitarrita:

“no me da una monedita para comer mi sopita”

- Mamá, los conejos no comen sopa.
- Es una manera retórica de pedir.
- ¿Retórica?
- Dicen de una manera para que entiendas otra.
- ¿Me das un billete?
- ¿Para qué?
- Para comprarme una guitarrita.


Fotografía: Rua de Cedofeita, Porto, Portugal.

sábado, 18 de marzo de 2017

El Señor Estratagema


Hubo hace tiempo un vendedor de ceda que recorrió todos los rincones de la ruta. En la puerta oriente de la muralla de la ciudad antigua, todavía se puede leer una inscripción en granito, de la rúbrica de su nombre. Exquisito en modales, heredó un jardín cultivado en la China que replantó en la parte trasera de su casa. Intuitivo, comenzó a escribir versos delicados con el mismo ritmo que los grillos tienen al cantar. Tuvo cierta fama en el vecindario, lo oían entonar dulces versos cuando el rocío humedecía los oídos. Por el mes de marzo llegaban visitantes extraños, antiguos compradores de seda y que ahora, retirados de la ambición, se reunían para conversar de las experiencias de esa ruta que tanta riqueza les dejó.
Un día le preguntaron porqué había abandonado tan ganancioso negocio para cuidar un jardín. Él contestaba, sentado en un banquito de madera: “lo hice por astucia, prefiero perderme entre flores que en arena”.
Cuando todavía se oye el canto de un grillo, la gente lo recuerda y lo ha hecho ejemplo de vida, por eso en la puerta oriente de la vetusta muralla se puede ver la constancia en granito, del bien mentado Señor Estratagema.

viernes, 17 de marzo de 2017

Cruzamiento


Al ver la luz verde derivamos que seguir adelante es lo que corresponde. Asombrados, descubrimos que existe un imaginario poblado de signos de otra realidad también inexistente. Una gama de matices de azul, nos recibe como si los bordes de un cielo tuviera un guión de azulejos portugueses.

Fotografía: Capela da Almas ou Capela de Santa Catarina, cruzamiento entre rua Santa Catarina e Rua Fernándes Tomás, Porto, Portugal. 

jueves, 16 de marzo de 2017

El Señor Papalotl


El Señor Papalotl es un presagio. Es una señal de los cielos. Una claridad avasalló la niebla de Cuetzalan antes de que el sol naciera por la sierra, allá donde los coyotes duermen. El señor Papalotl llegó volando, ya crecido. Parecía una mariposa, ancha, se mostraba en toda su largura. Una vocería ardía al verlo. Después se mordieron los labios al ver que venía en tranquilo vuelo. Trajeron agua para darle de beber cuando aterrizó. Después le dieron carne de venado. ÉL no probó ni bebió. A señas enseñó una gran calamidad en el lado izquierdo de su cuerpo. Una desgarradura lo hizo bajar. Los tejedores de palma llegaron. Zurcieron prodigiosamente ese gran agujero. Fueron tres días de paciente urdimbre. Repuesto, el Señor Papalotl, en el primer viento de la tarde del 9 de marzo se elevó como un pájaro agradecido.
Desde entonces los tejedores de palma no paran de trabajar. Sí, el Señor Papalotl fue un gran presagio.

martes, 14 de marzo de 2017

Cuadragésima cuarta columna


Algunas columnas no les importa ser suntuosas, presumidas y decorativas.

Fotografía: Palacio de la Bolsa (Pátio das Nações) Porto, Portugal

lunes, 13 de marzo de 2017

Don Preciado


Notable su decisión de no hacer de su desventura, al perder un ojo en la panadería de su padre, el símbolo de su vida. No se estuvo quieto cuando niño, no se sabía el catecismo, no besaba la mano de su abuela; no quería ser mártir en Japón, no comía con tenedor, ni cuchillo. Motivos suficientes para que un buen día llegará la desdicha. Una astilla candente le penetró en el ojo al asomarse, imprudente, a la boca del horno de leña donde se cocía el bolillo. Estudió derecho en la Universidad y desde muy joven fue secretario particular del Secretario de Comunicaciones. Fundó varios periódicos de vivo fervor republicano. Firmaba con seudónimo: “Don Preciado”. Su columna, de tono satírico, le valió ser encarcelado varias veces. No era paladín, ni caudillo, era la confianza absoluta de formar sociedad a través se sus cuadros de costumbres. Su idea de Nación nunca cuajó en sus lectores y oyentes. Frecuentaba “La Gloria”, una cantina famosa por sus tertulianos y por sus botanas: caracoles y chalupitas con chorizo. El 15 de febrero, la discusión, al calor de mezcales y cervezas, tomó aires de tragedia. Dos conservadores, inéditos en lecturas, saldaron el dilema con las armas y dos certeros balazos cegaron definitivamente a Don Preciado. 
Ha quedado alguna copla, que todavía se canta gracias a la memoria colectiva.

“que no venga el confesor
que con un sólo ojo
y con este mezcalito
construyo la gloria
de todita la nación”.

domingo, 12 de marzo de 2017

Las encantadoras


Las miradas se confrontan. Intensifican el cincel de un domingo que finge que las reglas del juego han cambiado. Sin embargo, nada cambia, hasta en la imagen se cercan el camino. El mismo guión aprendido. Contraste de luz entre las calles.

Fotografía: Rua Fernándes Tomás, Porto, Portugal.

sábado, 11 de marzo de 2017

Transmutación


Su inmaculado miembro fue triturado y puesto en salmuera como tributo a su antiguo reino. Con un sólo ojo se traga sus lagrimas. Le ha salido una cola con aguijón. Su cuerpo huele a fósforo y a cebolla machacada. Viperino, murmura palabras de una retórica arcaica. A pesar de su destino catastrófico, no pierde el humor y por obra y gracia de su vivo recuerdo se le mira en la Plaza de los Héroes de la Patria. (buscar en google map)
Si alguna vez te cruzas con él, acuérdate de que la semejanza es sinónima de arquetipo.

viernes, 10 de marzo de 2017

La Señora Cienfuegos


Incendiaria, la Señora Cienfuegos realmente no tiene rival. Entallada en en ese vestido rojo que Rita Hayworth podía envidiar, se muestra sin disimulo. Elegante y con ese aire fatal, producto de un fatigoso aprendizaje, pisa fuerte con sus zapatos de tacón de aguja, equilibrando la sensualidad entre las miradas que cifraban esperanzas o las que latiguean sus atrevimientos desmesurados según las que no podían enfundarse ese descocado vestido. Su contorción alumbraba la felicidad y era fragante ese deseo estruendoso que provocaba sus buenos modales. A veces, para evitar provocar insinuaciones se pone sombrero y así, discreta, se percibe que tiene un espíritu recatado.  
Yo vengo a verla todos lo días, y clamo porque no se canse y quiera apagar esa sensualidad que me hace vivir. Mi amoroso desvelo, divaga, pero sé que algún día nos encontraremos en la pendiente de una mirada y no me sentiré desdeñado. No entiendo el porqué me dicen que mi amor no tiene futuro. Cierto, somos de mundos diferentes, pero yo sigo creyendo en el cartón de visita que me ha dado.

Fotografía: la Señora Cienfuegos habita na Rua das Flores, Porto, Portugal.

jueves, 9 de marzo de 2017

No pisar


La luminosidad en toda su gloriosa presencia hace de las alcantarillas partituras de tono y dirección.

Fotografía: en la estación del metro Trinidade, Porto, Portugal

martes, 7 de marzo de 2017

La esponja


Haciendo buches, literalmente haciendo gárgaras, se pasaron la vida custodiando el agua que escupían de su boca. Eran dos hermanos, mal encarados, miedosos de las alturas. El concejal, sabiendo de su mala y perversa vida los petrificó en la fuente del atrio de la iglesia. Ángeles caídos, aterran y protegen el agua cristalina sobre todo de los niños que quieren bañarse en tiempos de calor. Les ha crecido la barba, y en las noches oscuras, sin luna, recapitulan y divagan, nunca entran a la iglesia y su siniestra presencia se recrudece.
Sin embargo, el miedo aguza el ingenio, y el día de ayer al pasar miré sus rostros, estaban cubiertos por dos mantas, el agua espumosa ocultaba la esponja de algún angelito bien encarnado.

Fotografía: fuente en la Igreja do Bom Jesus de Matosinhos, Porto, Portugal.

lunes, 6 de marzo de 2017

El Sr. Malevich



El Sr. Malevich, se construyo a sí mismo. Él era su propio laboratorio, Íntimo, buscaba siempre una cuarta dimensión. Teósofo por vocación, no quizo fracasar y perder su espíritu. El manifestaba su metafísica. Trataba de trascender, no de abstraer la realidad. Buscaba el absoluto. Su última consecuencia. Radical de hábitos, se fue a la tumba en un negro sobre negro.
Tenía razón, el absoluto no se representa. Dejemos el espacio en blanco.

sábado, 4 de marzo de 2017

Cuadragésima tercera columna


Como reliquia sueva las románicas columnas siguen en pie dando fe de su constancia


Fotografía: Igreja de São Martinho de Cedofeita, Porto Portugal.

viernes, 3 de marzo de 2017

El dragón coloreado


- Oye, ¿me coloreas este dibujo?.
- ¡Claro!
- Mi mamá me lo compró y como tu tienes muchos colores. Yo tengo pocos, sabes. ¿Tú, porqué tienes tantos?
- Los fui guardando. ¿Sólo tienes esta hoja?
- Si, este dibujo es el que me gusta, los otros no.
- Bueno. 
- Este dragón tiene unas botas como las mías. 
- Ya te diste cuenta que no es dragón. Es dragona. Tiene un vestido.
- ¡Sí, es cierto! Mejor, a mi gustan las dragonas. Oye, ¿lanzan fuego ellas también?.
- Por supuesto. Pero ella es maga. Adivina.
- Ya sé. Tiene esa bola de cristal para ver el futuro. Es lógico. Ándale, deja de hablar.
- Bueno.
- ¿Porqué pones azul el vestido? No combina. Yo lo podría blanco para contrastar con el rojo. ¿Qué, no sabes?
- Pues ya lo puse.
- ¿No lo puedes borrar?
- No. Son plumones.
- ¿Y porqué no usas acuarela? Por eso vine.
- El papel es muy delgado y no aguanta la humedad.
- ¿Porqué usas esas rayas? 
- Es una técnica, una manera de poner color.
- Mmm… No se ve mal, pero le voy a pedir a mi mamá que me compre otro libro. 
- Bueno.
- ¿Me prestarías tus colores?

jueves, 2 de marzo de 2017

Dura cerradura


Hay un eco persistente en la boca de una cerradura. Cerrar es imposible y el instante dura en los relojes. Una suma helada cuelga del llavero. No hay manos que alcancen para abrir lo que está enmohecido. Todo lo que se ha escrito sobre la llave maestra atestigua que algunas puertas es mejor no abrirlas. Pero, que ganas, que tentación estética vibra en el meñique tan intensa.
De repente un presentimiento ejerce su dominio. Le cierras el paso al qué habrá. Una trampa de vocativos te marca la salida. Buscas otra cerradura objetiva, de buen cuerpo, en otra calle, tal vez en la misma que habitamos.
Abrir y cerrar: carnaza de toda entrada.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Marzo


Ahora que nos enteramos que la trompada golpea la débil linde de la libre travesía, los pies vacilan densos y reanudan su trasiego en las ventanas del próximo verano o al cuarto vecino de la intemperie. En la vigilia, el sol se prepara con la palabra luz, para darnos asilo.


martes, 28 de febrero de 2017

La fuente de las muchachas


Las niñas se bañan a los ojos del paseante. El agua en celo las moja entre las brasas de miradas. Parece que la sed se despierta y furiosos los mirones se dan cuenta que su polen no hará primavera en esos cuerpos. No hay horas, puntualmente los ojos devoran esa intimidad pública. Los silencios se preñan y como animales heridos siguen su camino al trabajo o al café o al descanso. Los huesos se quiebran al enfriar sus cabezas. Cada quién busca un nombre para encarnar su recuerdo. De una imagen a otra el mundo se completa. Se busca la barca, esos labios que no dejaron huella cuando en otra fuente, otras muchachas, se divertían en la fuente.

Fuente: Rua Campo Alegre, Porto, Portugal.