Hermano, me acuerdo de tu gorro rojo y cómo me ocultaba en el ropero para hacerte llorar en aquél juego. Al regresar a casa te busco y ahora, yo me escondo para que no me encuentres. Todo es juego, hermano, lo sabíamos. Nuestro corazón gemelo se ha cansado de buscarnos. El tiempo abruma. Sabes, no todo lo que mamá nos dijo era cierto. Tu vives oculto, extinto, enterrado. Y hoy con estas flores espero que cuando menos encuentres el perfume.
423. Escritores mexicanos II
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Bodegón Diana Raquel Hernández Mientras su hermano le hace sexo oral,
ella habla del libro de Boris Vian que acaba de leer. Hubo un tiempo en que
los d...
Hace 1 día.



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