miércoles, 5 de abril de 2017

Lacrinoceronta

Por esta hora la siesta termina. Parsimoniosa levanta un ojo y mira a su alrededor. Es cegatona, así que mueve sus orejas para escuchar ese murmullo antediluviano que tanto la estimula. Sabe que tiene un olfato de privilegio por eso su soltería es gigantesca, como su apego a la hierba fresca. Ella es matutina y se conforma con su animalidad, no se cuestiona, se siente bella y fornida. A veces, al ver las gallinas con esas plumas tan amarillas, recula y se afirma, si pudiera, cada quien tiene un forma y una manera. Le molesta que la comparen, ella no es fantástica, ni emblemática, odia en profundo a los unicornios y pegasos. Ella repasa su diccionario de hábitos, se frota en el tronco del árbol y del cuerno brilla su buen criterio.
Si visitas el zoológico, evita, cuando te acerques a su dominio, los perfumes intensos, no soporta los olores machos.

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