martes, 15 de enero de 2013

La mesilla



Los espacios en blanco de la tarde son  llenados por  los objetos que nunca mudan. Ningún adiós entre su porcelana o barro; ningún desvanecimiento por noticias colindantes o apartadas. El tiempo se estanca en el dintel de la puerta y los secretos de tanta conversación se quedan como estampados en las paredes. Tangibles, los deseos de compañía  quedan mirándose uno al otro como si la manzana compartida no fuera suficiente para sostener una vida.

Fugitiva la luz repite sus pálidos brillos. Se quiebra la jornada y de la libreta de direcciones se exilian los nombres a otra mesa.

El café ya está frío.

Sergio Astorga
Acuarela/papel.

12 comentarios:

María Eugenia Mendoza dijo...

Esos objetos que nunca mudan de ninguna manera están mudos, también en ellos han quedado grabados los secretos de conversaciones, de silencios, de deseos de compañía, la vida compartida, el café frío.
Quedo totalmente prendada de palabras y objetos vivos.
Un abrazo cómplice, querido poeta.

Lola MU dijo...

Aunque parezca abandonada me resulta cálida la mesilla; a la espera del retorno. No sé. Un bodegón de vida implícita, sí; como un adagio...
Un abrazo desde este lado de la frontera, querido Sergio.

Alicia Uriarte dijo...

Sergio, no siempre la manzana compartida es suficiente para aguantar una vida.

Hermoso imagen con el barro y la porcelana cobrando vida mientras la manzana, inexorablemente, la va perdiendo.

Un abrazo.

sergio astorga dijo...

María Eugenia hay un vapor de agua que se condensa detrás de la realidad, cundo la vemos de reojo salta con infinidad de voces conocidas y excluidas. Siempre buscamos compañía aunque lo neguemos.
Los objetos simples lo saben.

Abrazos de domingo noche.

sergio astorga dijo...

Lola MU, tú los has dicho de mejor manera con la asociación musical, un Adagio, bien podría estar detrás de toda esta escena el Adagio del Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo.

Me gusta hablar de la frontera del pentagrama. Vaya un acorde para la otra ladera.

Abrazos detenidos.

sergio astorga dijo...

Alicia, es verdad hay manzanas que se agusana o se encuentran envenenadas por la bruja malvada. Otras, uno tiene que poner toda la frutería para lograr una relación vitaminada y sana.

La oxidación de la manzana y la permanencia en los objetos es la clave de la imagen.

Un abrazo en barro.

Freia dijo...

¡Qué hermosura de texto!

No sé, no quiero añadir nada más que lo estropee.

Abrazos de porcelana.

Myriam Mahiques dijo...

Los objetos abandonados dentro de una casa, siempre me conmueven, porque tienen en ellos las historias de quienes han habitado los espacios. He visto mucho en casas dejadas por presiones bancarias, quedo entonces con esa sensación de angustia todo el día. Celebro por los objetos que difratamos a diario. Un beso,

Myriam Mahiques dijo...

Ahhhhh he notado que sacaste las palabras de verificación, gracias amigo!

sergio astorga dijo...

Condesa Freia, su delicadez no la quiero deteriorar así que silenciosamente me esconderé entre el cortinaje de la tarde y tomaré un café expreso con dos de azúcar.

Abrazos de greda

sergio astorga dijo...

Myriam, celebremos los sencillos objetos que nos acompañan. Tejen sus historias que cuando nos damos cuenta nos reflejan sin reservas.

Los objetos olvidados en una son una escena aterradora.

Abrazos sencillos.

sergio astorga dijo...

Myriam, es verdad esas palabras de verificación son un verdadero acertijo. Por fin las he podido quitar y ahora para todos es mas sencillo.

Gracias a ti.
Abrazos verificables.