martes, 16 de septiembre de 2008

Por las ramas


Me gusta la jacaranda
porque su nombre trompica;
por la bellota la encina
y el ciprés por su esbeltez.

Del roble su piel que dura.
Del sabino su rigor.
Del ahuhuete sus años
y los nervios del pirul.

Del festín del colorín
a la paz del abedul.
El fruto del avellano;
en su papel el bambú.

Colmo del árbol el olmo.
Hijos negros de la higuera.
Culto rojo del cerezo.
Verde jugo el limonero.

Del nogal ropero y nuez.
Del olivo la aceituna.
Narcótica flor del tilo.
Cáliz de aroma el cedro.

Punta de lanza el tejo.
Triángulo mental el pino.
Álamo del cambio dueño
Honesto pilar el fresno.

Eucalipto sabio olor.
Cliente vaina el cacao.
Rubio rostro del castaño.
Redonda duda el manzano.

Mustia carne el ahuacate.
Dulce amarillo naranjo.
Peral de las tardes llanas.
Frente limpia del guayabo.

La resina es del abeto
del arce el clima templado.
El sauce es agua de llanto
y el árbol de vida… barro.

Sergio Astorga

1 comentario:

Triana dijo...

Sergio, casi todos los lugares que de alguna manera llevo en mi corazón, tienen en mi mente asociados algun arbol, cuando vuelvo a ellos siempre los busco y los abrazo, cuando era muy pequeñita, mi abuelo que era castellano viejo me decía que cuando era joven y se encontraba deprimido o cansado, iba a su campo avulense y durante unos minutos abrazaba con fuerza un roble muy antiguo y notaba enseguida como el arbol le transimitía su energía y se sentía mucho mejor; desde entonces siempre lo he hecho en mis sitios mágicos, en cada uno siempre hay un "arbol", aquí en Sevilla, tengo mi roble en el Parque de Maria Luisa, el unico que hay en toda la ciudad.
Los he recordado todos y cada uno con tu poema.
Gracias y un abrazo.