lunes, 2 de marzo de 2009

Cosas cotidianas

Quiero contarte cosas cotidianas, vida diaria, el aguacate madura en el frutero y la guayaba se incomoda altiva al compartir espacio con el plátano. No sé por qué la manzana tiene un gesto adusto desde que empezó a oxidarse. Unas moscas opresoras revolotean perversas en un diámetro menor al fastidio que provocan y el mantel, ese mantel color hueso tiene ahora dos manchas coloradas como si se acongojara de vergüenza al perder su limpieza.
Hay mucho espacio para el florero, desde tu partida el olvido lo tiene finamente ocupado. La cafetera pulcra y transparente espera mudarse a tu casa para repartir olores intensos y aromáticos.
No sé por qué todo es más grande: los sonidos tardan mucho en regresar. ¿Será que te llevaste en tu maleta el murmullo de la vida? Aquí estoy sentado escribiéndote, esperando para decirte que te extraño. Que me haces falta, que soy un frutero sin dulzura.
Por la ventana un rayo solar ilumina tu fotografía y se escucha a lo lejos el bullicio de niños que regresan a sus casas.
La guayaba sigue enfadada y le pide a la pera un poco de espacio del otro lado del frutero.La tarde camina lenta, vaporosa, con incrustaciones doradas en su rostro; es bueno decirte cosas de la vida diaria. ¡Mira! ahora parece que la guayaba bosteza y pronto dormirá tranquila.

Sergio Astorga

Acuarela/papel 15 x 35 cm.

18 comentarios:

Triana dijo...

Sergio, cuantas cosas nos dicen las cosas que nos rodean, solo que las oimos con mas claridad cuando la soledad no buscada nos invade, cuando la ausencia es casi insoportable.
Supongo aunque no nos lo dices, que el florero está vacio.

La acuarela... ya no me quedan adjetivos, creo, ¿había usado alguna vez, magnifica?.

Un abrazo de retorno y de reencuentro.

sergio astorga dijo...

Triana,parece que la ausencia agranda el espacio físico, se siente el vacio alrededor, hay un hueco en el aire que no se llena ni con frutas ni con flores ni con retratos. A veces ni con olvido. Así son las cotidianas cosas que nos pasan a veces sin querer o por querer, a saber.
Un abrazo con la mesa puesta.
Sergio Astorga

siempreconhistorias dijo...

Muy, muy bueno decir las cosas de la vida diaria. Y si son dichas de tan bella manera más. Rompí mi último jarrón pocos días atrás. Hoy me desvelo con cristales rotos en el pensamiento. Intentaré imitar a la guayaba en su bostezo y dormir serena.
Es precioso, Sergio.
Un abrazo de olores frutales.
Izaskun

Inuit dijo...

Hay que ver lo íntimo, por lo que expresa, es tu frutero, pero a la vez, cuánta vida, color y matices tiene.
Creo que este diálogo de frutas es terapéutico, si no cura, al menos alivia.
Inuits

Miriam Jerade dijo...

Me encanta que la fruta te inspire tanto, es una cruzada contra las naturalezas muertas. Un abrazo.

Maribel dijo...

Qué bonito, todo ocurre mientras observamos las cosas cotidianas, la nostalgia nos envuelve, el recuerdo nos mantiene vivos, y al mismo tiempo los coches pasan rápido, los niños pisan los charcos y las manzanas se oxidan, pero en esa sucesión de rutinas hay hermosos mensajes para quien, como tú, es capaz de verlos.

Un abrazo cotidiano.

sergio astorga dijo...

Izaskun, dormir como la guayaba no es lo mismo que me está yendo de la guayaba, lo cotidiano tiene el encanto de estar delante y nosotros pensando siempre en días estelares, pero a veces, romper la rutina es la mejor manera de evitar romper los cristales del pensamiento, ya no se ni lo que digo, tal vez porque se me quebrantó la salud y traigo un diarrea nasal fantástica. Tengo que bostezar como la papaya y dormir con el zumo de limón.
Gracias por tus comentarios cotidianos, me hacen los días estelares.
Un abrazo idem.
Sergio Astorga

Lola Mariné dijo...

A partir de ahora veré los fruteros de otra manera:¡las frutas están vivas!

sergio astorga dijo...

Inuit, las frutas y su sensualidad nos avizan que la terapia compienza con la mirada, se prosigue con el tacto y después de una olisqueada, saborarear su fertilidad.
Un alivio de sabor.
Un abazo terapético.
Sergio Astorga

sergio astorga dijo...

Miriam, el bodegón como tema pictórico es horrendo, por lo tieso y por la significación burguesa de su nacimiento, más es un tema que te reta, que te confronta y no hay mejor erotismo que el de la fruta y yo ya no sé si soy arbóreo, cazador recolector o frutícola, pero me encanta encontrar formas humanas en las redondez de sus formas.
Un abrazo afrutado.
Sergio Astorga

sergio astorga dijo...

Maribel, al final de cuentas pretendía ser una simple carta de amor, y que la cotidianeidad confrontada con la ausencia, las cosas, los objetos, se redimensionan, independientemenete que en la acuarela se vive una orgía de formas.
Cuando exsite ausencia, queremos contar, poblar el abandono. Tal vez.
Un abrazo frutal.
Sergio Astorga

sergio astorga dijo...

Lola Mariné, estan vivas y nos reclaman, imagínate una fruta tropical coqueteando con tu mano, es una sensual y sabrosa aproximación vital.
Un abrazo de manzana.
Sergio Astorga

Lola dijo...

Las cosas cotidianas
que esstan ahi siempre y aveces ni las observamos.
Me gusta que no mombres la fruta es para mi un manjar exquisito, sobre todo la que llega en verano, jejeje
Un beso de fruta fresca

Lola la Bruja

Lola dijo...

Perdon decia que nombres la fruta sobra el no
jajajaja
ha sido un error mañanero jejejeje

sergio astorga dijo...

Lola, con el sabor de la naranja matutina te digo que con fruta o sin fruta tu visita es importante, saludable y refrescante.
Un abrazo sin peros y con peras.
Sergio Astorga

LETRAWEB dijo...

Hola Sergio:
Cuando puedas pásate por el blog, he dejado algo para ti con infinito cariño.

Un fuerte abrazo.
Bye

PIZARR dijo...

Y que decirte de esas cosas cotidianas que por lo que veo se te muestran tal cual y como en mi casa campan a sus anchas y se pelean y buscan su lugar en tu mundo.

Hay dos frases en tu texto que me han taladrado Sergio:

"¿Será que te llevaste en tu maleta el murmullo de la vida?"

"Que me haces falta, que soy un frutero sin dulzura".

Como siempre un placer.

Un abrazo

sergio astorga dijo...

LetraWeb, ya fuí ya regresé, ya comenté ya me alegré y ya desperté.
Gracias por tu sonriza generosa.
Sergio Astorga