jueves, 8 de septiembre de 2011

A lo lejos


Caído en la noche el agudo negro es espiado por el astrónomo, que caviloso, lento como un buzo, rebusca de lejos con su ojo de vidrio el abrazo mudo de los astros.

Adivinando su gesto de hastío, la galaxia 3.16 arremete contra la "ostra nova" con la misma fiereza de sus astronómicos años.
Desvelado, el astrónomo llena sus atmosféricas dudas con el mismo convivir de los cielos en su anestesia interminable y amoroso, espera el despuntar del día.
Sergio Astorga

Acuarela/papel 60 x 80 cm.

14 comentarios:

Lola MU dijo...

Maravilloso el astrónomo espía, sabio y paciente.
Me encanta tu obra siempre, aunque no te lo diga.
Saludos.

Freia dijo...

Me fascina ese astrónomo mitad científico, mitad brujo, que nos ha pintado con acuarelas y palabras.
Y me quedo con el fragmento en el que habla de su ojo de vidrio que espía en busca del abrazo de los astros...
O algo así.

Desde una luna crecida que riela sobre el golfo y me guiña un ojo nada cristalino, le envío un abrazo de cielo raso.

sergio astorga dijo...

Lola Mu, un acorde aumentado para tu comentario. Me encanta que el astrónomo en sus pesquisas pueda brindarme la ocasión de presentar a la Condesa Freia, en cuyo espacio disfruto permanentemente de las Variaciones Goldberg de las que precisamente en su AB Música nos hablas. Creo que visitar las Vaiaciones Goldberg, que así se llama el espacio de la Condesa Freia, le encantará. Palabra de abarrotero.

Abrazos dichos y no dichos.
Sergio Astorga

sergio astorga dijo...

Condesa como bien lo observa, es un Paracelso, un hombre a caballo entre la magia y el raciocinio.
Aprovecho la parte de magia de todo este catalejo para permitirme presentar, con su venia, a Lola Mu, que ejerce la música como segunda piel. Su AB MúSICA es una delicia y aprendizaje completos. Queda pues convidada.

Astro abrazo.
Sergio Astorga

Alicia Uriarte dijo...

Sergio, siempre me gusto mirar el cielo y el mar. Ni te cuento cuando tengo la opción de contemplar ambos espectáculos juntos. Cuando parecen uno solo unidos por la línea del horizonte, si eso ocurre por el día. O si la luz de la luna se refleja en la superficie del mar si se trata de la noche. Es por ello que me gusta la imagen que nos traes en esta ocasión. Ese astrónomo rodeado de todos sus instrumentos mientras disfruta del que sin duda es uno de los espectáculos más bellos del firmamento, un eclipse. Un fenómeno que parece mágico más que natural. Será por ello lo del peculiar sombrero.

Un destello de estrella fugaz.

Gemma dijo...

¡Ay, esa arremetida fiera "de sus astronómicos años"...

Hasta la palabra clave se quedó titilando: "sesses". :-))
Besos, Sergio

Isabel Romana dijo...

Ese universo enigmático que, en cambio, sirve para entendernos (o tratar de entendernos) nosotros mismos. Besos admirados, querido amigo.

sergio astorga dijo...

Alicia, tu que eres tan ducha con la mirada, meticulosa y acuciosa, te hago esta pregunta, Ha visto el conejo (mexi) en la luna. Es el símbolo de Mexica. Cuenta la leyenda que cuando Quetzalcoatl (serpiente emplumada) tenía mucha hambre y no había nada que comer, u conejo al saber le dijo cómeme; Quetzalcoatl al ver tan generoso gesto le prometió que estaría desde entonces en la luna para que nadie olvidara su acción.
Puedes verlo desde tu cielo? Una tarea astronómica. Salgamos al cielo de noche.

Un abrazo con corrimiento al rojo.
Sergio Astorga

Alicia Uriarte dijo...

Sergio, la curiosidad ante la ignorancia por la respuesta a la pregunta que me hacías me ha llevado a descubrir que tanto los mayas como los chinos, dos culturas tan separadas geográfica y temporalmente, utilizaron el mito del conejo que termina en la Luna. He leído las dos leyendas. En ambas el conejo es premiado por ofrecerse para saciar el hambre. Nunca lo vi en avistamientos astronómicos. Ignoraba que los cráteres y "mares" lunares pudiesen estar acomodados de tal forma que se pudiese llegar a contemplar bien definida la imagen de un conejo-el Mar de la tranquilidad su cabeza, el Mar de la Fecundidad la oreja izquierda, el Mar de la lluvia el abdomen…-.

A pesar de haber leído que su visión depende de la fase lunar- después de la Luna Nueva, son las orejas del conejo las que se empiezan a ver. Conforme avanza, se va descubriendo la mitad superior del conejo, visible claramente en el Cuarto Creciente: orejas, cabeza, brazo, dorso superior…-, intentaré adivinarlo en alguna noche despejada.

Un abrazo.

sergio astorga dijo...

Gemma,los astros andan removiendo sus piedras, vestidos de suspenso. Los inmóviles astros en su inmóvil imagen mental del astrónomo.

Hay un ruido tranquilo. Salgamos por la ventana.

Un abrazo natural.
Sergio Astorga

sergio astorga dijo...

Isabel, se juntaron los tiempos con la palabra y creció el cielo con sus noches y su día. El enigma sigue alimentando las generaciones y como el agua no deja de correr.

Un abrazo bajo el corazón nocturno.
Sergio Astorga

sergio astorga dijo...

Alicia, como bien dices también estoy en espera de una noche clara para mirar si consigo mirar al conejo por estas latitudes.
Respetemos el sustento de los cielos. Busquemos la visión que nos nutre, que no hace estelares.

Un abrazo de estrella montés.
Sergio Astorga

María Eugenia dijo...

Esta lección de astronomía ilustrada por el artista y enriquecida con las palabras de las poetas Gema e Isabel, la magia de la leyenda mexica, con el descubrimiento de Alicia de ese conejo que iba apareciendo fragmentado y por la música de las estrellas que nos ofrecen nuestras amigas Lola y Freia me hizo salir a contemplar la luna que se prepara para lucir más bella ahora que se acerca octubre y pensar en ustedes, queridos antojadizos amigos y dar gracias al cielo por permitirnos compartir en la distancia este regalo nocturno.
Un abrazo estelar.

sergio astorga dijo...

María Eugenia, dicen que los regalos nocturnos son más bastos que los matutinos. Tal vez porque las nubes aligeran los azules.
Este astrónomo ha convocado a las bellas amigas a recorrer el firmamento desde cada pedazo de cielo que nos toca.

Se siente la compañía terrestre y con la mirada fija en el nocturno cielo se registra el cobijo de la distancia.

Dejemos el insomnio para otra noche.

Abrazos lunáticos.
Sergio Astorga