viernes, 18 de noviembre de 2011

El dorso de la cáscara


En el tórax de la tarde, cuando las horas cuartas cuelgan en la pared. Los jugos gástricos se provocan unos a otros y los molares ya quieren rasgar el alfabeto de la fruta. La sopa sigue humeante emocionada. El aire es metafísico, casi comestible.
Una creatura de sabor crece debajo de la mesa y tú no llegas. 
No me preguntes porqué quise saber lo que había dentro de tu cáscara.   

Sergio Astorga
Acuarela/papel 50 x 70 cm.

10 comentarios:

Alicia Uriarte dijo...

Sergio, el cuadro tiene dos partes perfectamente diferenciadas. La más explícita, correspondiente a ese bodegón, es bella por la forma y el colorido. Sin embargo, ha sido más interesante esconderme debajo de la mesa y descubrir la garra, el pájaro,…, y además intentar adivinar, como quien disfruta de las caprichosas formas de las nubes, el resto de las cosas que se encontraban escondidas en lo que tú has venido a llamar el dorso de la cáscara.

Un abrazo.

Myriam Mahiques dijo...

Fantástico Sergio, yo también he quedado atrapada con los personajes y formas bajo la mesa. Todo bellamente enmarcado con tus palabras.
Un abrazo,

Freia dijo...

No me pregunte por qué ni por qué no, pero me fascinan esposas obras suyas coloridas.
En este caso además aparece todo un mundo bajo la mesa, como ese hueco pequeño de su mostrador abarrotero, en el que me gusta acurrucarme.
Y me ha encantado de manera especial la imagen del dorso de la cáscara.
En una noche especialmente triste (salvo por el fuerte ascenso de la izquierda real), sus vituallas ponen notas de sabor (aunque sea el ácido de la piña... o quizá justamente por eso) y color muy muy necesarias.

Un abrazo descascarillado.

sergio astorga dijo...

Alicia, un debajo y un arriba. Un consciente y un inconsciente. Hay sin saberlo mundos que se manifiestan y cuando aparecen nos dejan aturdidos porque no esperábamos una reacción semejante. Por ejemplo, una violencia súbita ante un desencanto inesperado.

El color para algunos teóricos, es un distractor, para mí es un provocador.
Espero que nuestra mesa sea muy grande.

Un abrazo después de las elecciones
Sergio Astorga

sergio astorga dijo...

Myriam Mahiqus, es curioso, el color de las palabras siempre me provocan imágenes que no corresponden con las formas que dibujo. Muchas veces los textos obedecen a otro ánimo que el color, con su algarabía natural, separan o esconden. Son como dos manos o dos seres, uno, arriba de la mesa y otro, oculto embozado por debajo.

La arquitectura, entendida como creadora de un espacio que se habita, no sé si te inquiete esta doble presencia, es espacio en sí y su forma.

Enmarcado el abrazo.
Sergio Astorga

sergio astorga dijo...

Mi querida Condesa, lamento que la tristeza la habite y, si este colorete la anima a seguir manteniendo la vertical, tenga la seguridad que este Abarrote estará preocupado e inquieto por provocarle una sonrisa de alma. No puedo evitar el agridulce día a día. Intentamos en esta barra robarle al totalitarismo del dolor, algunos momentos de consuelo entre las especierías de este tendejón.

Un abrazo chapeado, no se me achicopale.
Sergio Astorga

Freia dijo...

Lo de la tristeza tenía mucho de retórico pues me refería a los resultados de la moche electoral, aquí en España. Por fortuna, yo me encuentro muy bien, aunque la sombra de la gaviota derechona es alargada. Eso no evita que me siga gustando mucho acurrucarme bajo el mostrador de su abarrote a disfrutar del color o de ese agua del Duero, que me voy deprisa a navegar despacio.

Un abrazo de piña.

Maribel dijo...

Me parece una acuarela seductora, casi tropical, que a estas horas, sinceramente, me la comería, al mismo tiempo que investigaría por debajo de la mesa.

Un abrazo afrutado.

sergio astorga dijo...

Condesa, el Demos y el Kratos están encallados en la mediocridad. Me alegra que su tristeza sea pasajera del vuelo de gaviotas.

Aquí su presencia es lujo. Pásele, que le sirvo un mezcalito.

Abrazos efectivos, no reelección.
Sergio Astorga

sergio astorga dijo...

Maribel, “es lo que yo digo, si le rompí la cascara a esa ingrata fue por que no era sensible”. Eso me dijo el protagonista, tras las rejas. Yo te lo paso al costo. El asesino se encuentra en la celda 18, entre los homicidas sibaritas.

Abraso con vitamina C.
Sergio Astorga