viernes, 3 de febrero de 2012

Después de los digestivos



Migajas de pan sobre la mesa quedaron como testigos indiferentes de los apetitosos encuentros de las bocas con su bocado. La uva quedó, fiel a su costumbre, hasta el final y apuntó los pormenores de la tarde. Cuantos bostezos se escaparon –apuntaba- antes de servirse la sopa. Se dejaban caer sin querer unos holas famélicos entre los platos. 
Los tenedores incómodos se buscaban la vida entre las copas vacías. Fue curioso mirar como los señores se miraron -continuaba la uva- extrañados al verse las caras, parecía que no se distinguían a pesar de múltiples encuentros. Para romper la tensión la niña preguntó a la mamá:

- ¿Puede venir Benita a estudiar?

- No -dijo la mamá, untando mantequilla al pan de centeno. Benita no es muy educada.

- Pero, mamá…

- Nada, a comer la sopa.

El señor – señalaba la uva- para salir del trago acedo que llevaría un careo, comentó sobre la posibilidad de cambiar sus inversiones a 30 días, ya que los Corcuera estaban teniendo copiosos rendimientos.

- Tú eres el que sabe. ¡Niña! ya deja ese teléfono que estas en la  mesa.

Pulgares frenéticos tecleaban letras y antes de que le fuese arrebatado el aparato logro aguijonear el “enviar”.

Nada digno de ser contado sucedió desde la sopa hasta los postres. La uva un poco frustrada, se animó–después de los digestivos- al ver  fugazmente subir las escaleras a Benita.

Sergio Astorga

8 comentarios:

Myriam Mahiques dijo...

Hermoso, como acostumbras! Un abrazo,

María Eugenia Mendoza dijo...

Es sencillamente deliciosa esta sobremesa, por más que la uva se sienta frustrada. ¿Me permites llevarme tu acuarela a mi sobremesa?
Un rico abrazo.

Freia dijo...

Deliciosa historia y tanto o más la imagen coloreada que la complementa y acompaña.
Rápido el deseo y más rápida aún la manera de materializarse.

Me acordé mucho de Vd. frente al inmenso Tajo.
Un abrazo digestivo y de SMS.

Alicia Uriarte dijo...

Sergio, como bien sabemos todos, el placer de un banquete debe valorarse no por la abundancia de los alimentos, sino por reunirse los amigos y por su conversación. Claro que a la uva acaso le hubiese gustado llegar vestida de vino.

Un abrazo de sobremesa.

sergio astorga dijo...

Myriam, espero que la costumbre no me derrumbe, ni arrumbe, y que el día que sucumbe retumbe sobre la mesa al oírte.

Un abrazo bimembre.
Sergio Astorga

sergio astorga dijo...

María Eugenia un honor estar en la Sobremesa de María tan apetitosa. http://enlasobremesademaria.blogspot.com/

Rico de sabor me siento.

Un abrazo de tamal de dulce que no se me olviden aunque ande lejos.
Sergio Astorga

sergio astorga dijo...

Condesa, espero que ricas viandas tengan sus recuerdos y algún día podamos sentarnos a la mesa, sin celular y en una mesa mas amable.

Bienvenidas sean sus mercedes.

Abrazo a destajo.
Sergio Astorga

sergio astorga dijo...

Alicia, los ideales siempre están presentes como posibilidad. Me contaba la naranja que andaba por ahí, que la uva fermentada no es muy buena para hacer las crónicas ya que comienza a reírse simplonamente de todo lo que pasa a su alrededor. Posiblemente la cepa de donde proviene no es de alcurnia. Una buena sobremesa con amigos de verdad, siempre se extraña.

Abrazos cosecha 1989,
Sergio Astorga