sábado, 18 de marzo de 2017

El Señor Estratagema


Hubo hace tiempo un vendedor de ceda que recorrió todos los rincones de la ruta. En la puerta oriente de la muralla de la ciudad antigua, todavía se puede leer una inscripción en granito, de la rúbrica de su nombre. Exquisito en modales, heredó un jardín cultivado en la China que replantó en la parte trasera de su casa. Intuitivo, comenzó a escribir versos delicados con el mismo ritmo que los grillos tienen al cantar. Tuvo cierta fama en el vecindario, lo oían entonar dulces versos cuando el rocío humedecía los oídos. Por el mes de marzo llegaban visitantes extraños, antiguos compradores de seda y que ahora, retirados de la ambición, se reunían para conversar de las experiencias de esa ruta que tanta riqueza les dejó.
Un día le preguntaron porqué había abandonado tan ganancioso negocio para cuidar un jardín. Él contestaba, sentado en un banquito de madera: “lo hice por astucia, prefiero perderme entre flores que en arena”.
Cuando todavía se oye el canto de un grillo, la gente lo recuerda y lo ha hecho ejemplo de vida, por eso en la puerta oriente de la vetusta muralla se puede ver la constancia en granito, del bien mentado Señor Estratagema.

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