viernes, 16 de diciembre de 2011

Convencimiento



Como relámpago ciego con zapatos rojos llego pataleando, difamando al destino que le había tocado. Sugiriendo que todos, que todos los conceptos que había aprendido eran inservibles cuando de sopesar la suerte se trataba. 
Sergio Astorga

Tinta/papel

8 comentarios:

Gemma dijo...

Estamos todos en las mismas, últimamente. Qué preciosidad de dibujo, por cierto. Abrazos con zapatos nuevos

María Eugenia Mendoza dijo...

A veces dan ganas de patear al destino, pero esos conceptos aprendidos sirven en ocasiones para sonreír a la suerte, quién quita y con esos zapatos rojos juega a nuestro favor.
Un afortunado abrazo.

Alicia Uriarte dijo...

Oponerse al destino es como pensar que las ramas en invierno de un desnudo cerezo no volverán a dar flores y frutos en primavera. Así se dice que luchar contra nuestro destino sería un combate como el del manojo de espigas que quisiera resistirse a la hoz.

Un abrazo.

sergio astorga dijo...

Gemma, las incógnitas a resolver son atemporales, perdón, no es así, desde que la humanidad comenzó a tener conciencia de sí, las preguntas fundamentales siguen sin respuesta.
El dibujo corresponde a la libreta de apuntes que casi terminé en los Álamos y que ya termine aquí en Porto, ya comenzamos otra en donde esta la futura tarjeta navideña.

Zapatitos nuevos y rojos, tienes que ir detrás del arcoíris.

Abrazos mocasines.
Sergio Astorga

sergio astorga dijo...

María Eugenia, es verdad y como bien sabes la suerte es coqueta y vanidosa igual a los machos que se pasan la mayor parte del día en el gimnasio adelgazando su cerebro.

Un zapato rojo o el corazón del colibrí, o la mascada bermellón puedan engatusar a la fortuna.

Abrazo con destino.
Sergio Astorga

sergio astorga dijo...

Alicia, después de la teoría del Caos, me es es cada vez mas difícil tener la certeza de lo que es un destino y si a eso le añades el principio de Incertidumbre, mis ejes de referencia enloquecen.
Si a la suma de inclinaciones conforman una vocación y a eso le llamamos destino entonces el Antojo es un destino.
¿Aliarse al destino es síntoma de cordura o sumisión?
No pudo responder. Por eso un relámpago ciego aturde al dibujo. Dibujo del que nunca sabremos cual será su destino.

Un abrazo con un zapato debajo del árbol navideño.
Sergio Astorga

Anónimo dijo...

Ah, la Teoría del Caos...la sutilidad de las cosas, el leve cambio inicial que transforma y genera cambios enormes... Caos y complejidad, eso es el mundo...y la suerte, ¿dónde está? ¿Dónde el azar, lo posible, lo no condicionado?

Qué dibujo tan lindo, en Rojo y Negro, como el libro de Sthendal. Sobre folio inmaculado.

Suerte para el 2012, para ti, Sergio...para mí, para todos. Que encontremos ese punto de bifurcación que originará quién sabe qué caminos.

Abrazo caótico.
Teresa

sergio astorga dijo...

Teresa, desde el cuerpo del año 2011 espero que esa suerte no se contenga y se vista de semanas y no arroje la piedra. Que de cuerpo entero nos depare, desde luego, unos castaños altos o cedros o ahuehuetes. También, que el semblante del cao se endulce y nos deje un sabor de bulla, como de vida plena, que cruja y cante y no se curve.

Suerte para el camino, el que pueda ser caminado, porque en el caos no existe el reproche.

Abrazos tangentes.
Sergio Astorga