jueves, 23 de enero de 2014

Espinos



La calle donde vivo, no piensen ustedes que estoy a exagerar, pica. Algunas cosas, me lo ha dicho mi padre que nunca llego a ser apologista de nada, toman la apariencia de su nombre. Yo vivo en Espinos 18 interior tres. La ventana principal mira a la calle, así que no tengo una visón distorsionada de lo que veo, vamos, soy testigo fidedigno de lo que cuento. 
Al principio era una calle tranquila, no hermosa, pero caminable. Poco a poco empecé a notar que la suela de mis zapatos quedaba con pequeños orificios, como cuando pisamos vidrios partidos. Hoy es insoportable andar por la calle; se clavan una especie de púas, como si fueran de rosal. Con decirles que no se consigue caminar pegado a la pared porque también están repletas de picos.
Ya no salgo de casa. Por fortuna, bendita sea la tecnología, a través del correo electrónico, todos lo moradores de la calle de Espinos hemos enviado una petición al Ministerio de las Nomenclaturas, para que en la brevedad modifique el nombre de nuestra calle por el motivo, entendible, supongo, de que los pinchazos ya son insufribles.  

Sergio Astorga Tinta/papel

2 comentarios:

Myriam B. Mahiques dijo...

Sergio, me encantaría compartir el texto y la ilustración en mi grupo de arquitectura de FB, es una belleza. Un abrazo sin espinas.

sergio astorga dijo...

Myriam, un honor como siempre tu visita. Un orgullo el que puedas compartirlo..
Hoy en la tarde paso a tu bitácora y te cuento de las novedades operativas del Abarrote.

Abrazos son cardos.