viernes, 12 de diciembre de 2014

¡Extra! ¡Extra!


Fue una mañana brumosa y fría. Desde los ocho años hasta los diecisiete, en la contra esquina  de la estación de trenes São Bento, voceaba: 

¡Extra! ¡Extra! La Condesa murió en el lecho de su madre como esos chopos del río. 

¡Extra !¡Extra! encontraron al niño perdido con el corazón hinchado y la cabeza y el hombro. Se sospecha de la abuela materna. 

¡Extra! ¡Extra! se fugó el banquero con todos lo ahorros,  lo han visto en las Islas Caimán.

Fundido en el paisaje urbano o ardina (vendedor de periódicos) se convirtió en noticia cuando fue atropellado por un automovilista en una mala maniobra. 

¡Extra! ¡Extra! Hubiera gritado. Vendedor de periódicos atropellado frente a la igreja dos Congregados. Fue enterrado en la fosa común.

Los transeúntes extrañaban su vocerío matutino. Mediante una cooperación y en base a retratos hablados consiguieron que un escultor inmortalizara en bronce, a tamaño natural, esa presencia inmutable. 

Lo recuerdo, era una mañana brumosa y fría.

Fotografía: O Ardina, escultura de Manuel Dias, Praça da Liberdade, Porto Portugal

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