domingo, 31 de mayo de 2015

Guardian


No importa que protejas la llegada de las cartas. El gesto de la letra avanza con noticias evocadoras de encuentros posibles. Recuerda que los pasillos de la memoria son huraños y aunque un león te vigile, hay una brújula que guía el asalto a tu indiferencia.
Se diría que nunca se podrá devorar a la letra que me lleve hasta tus ojos. No hay ley que impida dejar un caudal de sobres con mi nombre en el dorso, y tomar cafe con dos de azúcar mientras espero.

Fotografía: alguna puerta en Porto, Portugal.

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