domingo, 20 de marzo de 2016

"Selfiar" para un desconsuelo

No lo hagas le advertían. No todos los adelantos nos acomodan. Cada quien se tiene que ubicar en su apariencia. Fastidiado de tanta advertencia, Bonifaz decidió ejercer su libre albedrío. Se compró un androide última generación para comenzar a fotografiarse a sí mismo, en buena traducción, comenzó a “selfiar”.
Bony, esta deprimido, la gente es mala, dice desconsolado. Èl sabía que no era agraciado, que tenía sus bemoles y sus becuadros pero, tantos insultos, se admiraba. Empecinado como era, se aficionó a las cirugías reconstructivas. No les miento, lleva cinco cirugías. Esta irreconocible, con decirles que los antiguos insultos se convirtieron en palabras de aliento.
Bonifaz no acredita, comprueba la otra cara de la maldad: la apariencia, por eso, Bony sigue buscando una imagen de sí mismo que le agrade. 

sábado, 19 de marzo de 2016

Nueve y veinte


Son las nueve y veinte en el reloj de catedral y todos saben que hay un marzo vertical en toda metafísica. La cruz y la espada chirrían desenroscadas en todas las historias que conozco. Sin embargo, es dulce la mañana, a pesar de la pedrada de la orfandad. 
Hay tantos siglos humanos, tanto sudor anónimo que duele la cintura del pecho y el romance de la imagen olvida el estribillo turístico.
Las gaviotas son dueñas de toda la ciudad y saben con su vuelo que las verticales tienen una bace horizontal. Así, es la oración que se fermenta a las nueve y vente en catedral. La huída a Egipto ya no es opción. 
Al fin diremos: hay que buscar un pájaro salvaje.

Fotografía: Vista de una de las torres da Sé Catedral, con la escultura de Estatua de Vímara Peres en primer plano.

viernes, 18 de marzo de 2016

La colosa


Como aquel marino que branquias quería tener zarpo una alta mañana en busca de su amada trepado en una barca de madera frágil y guerrera. Anduvo guardando los días ola tras ola hasta que la vio erguirse colosal y altiva en medio del oleaje. Tiró todas la anclas para devorar nudos y aligerar distancia. Ella, como subida en balcón de sal lo miraba venir con la mirada esquiva y para hacerlo sufrir no cantó para sumergirse para siempre enredada en sus cabellos submarinos al fondo del mar o al dibujo de donde ha crecido..

jueves, 17 de marzo de 2016

Margarita, esta linda de naufragio


Como si fuera  arrecife, a Margarita le crecía la barriga como todo buen cuerpo de naufragio. El murmullo de sus venas y el perfume de su lengua puso casa y no dejaba que creciera la yerba. El día de sus nupcias guardó, desnuda, esa lumbre de luna amarilla que le crecía cada hora.
Las pisadas oscuras vaticinaron heridas y cadenas, ella los hizo callar subiendo las escaleras, esas, las que llegan hasta la azotea, donde la ropa se airea. Ella no tiene culpa porque el  amor le crece cuando mete los pies en el agua.
Margarita, esta linda con su panza redonda como torre de vigía.   

miércoles, 16 de marzo de 2016

La importancia de la onomatopeya


No le importó el bióxido de carbono en los pulmones ni la sin razón de su infelicidad. Lo que lo tenía vegetando era ese patap patap constante de la radio; el bullicio, el dolor de estómago y esas alarmas de contingencia ambiental. Quería su refugio y esa sorpresa cotidiana de ser querido.
Esta bien, se decía. Todo está bien, se decía tomando la sonda con la mano derecha. Nadie lo tiene todo, se convencía. El cielo raso indicaba que de un momento a otro su mente encontraría consuelo en alguna onomatopeya.  

martes, 15 de marzo de 2016

Figura fondo


Entra la mañana por la rendija del crecimiento de las quietas plantas. Ellas  marcan las horas con tal precisión que me olvido que ya son las diez cuando debían ser las ocho.
El destino tiene una figura fondo muy precisa. Basta que miremos el código inquebrantable de los tiempos verbales.

Fotografía: Vista de la torre de los Clérigos, Porto Portugal.

lunes, 14 de marzo de 2016

Jacinto


Jacinto tenía deficit de atención. Le gustaba subirse a los caballos de manera diferente. Sin el estorbo del pescuezo podía tener el paisaje a todo ojo, decía. Me gusta ver lo voy dejando atrás, así no me preocupa lo que viene, sino lo que pasa, afirmaba estirando el cuello y bamboleando sus pequeñas piernas en la grupa del caballo.
Algunos marineros expertos me comentan que esas maneras son de llamar la atención.

viernes, 11 de marzo de 2016

El divo



Obstinado en sí mismo, quedó como honrado busto en las clases de iniciación al dibujo para ser reproducido.

Fotografía: salón de clases, Cooperativa Àrvore, Porto, Portugal.

jueves, 10 de marzo de 2016

miércoles, 9 de marzo de 2016

Revista Plesiosaurio


Antes de que los hombres fueran de maíz, ya se gestaba en la barriga del lenguaje la brevedad y su ficción. Fue en tierras peruanas, dicen las crónicas, donde surgió la Revista Plesiosaurio. En su su número 8 un ser antidiluviano mexicano-portugués se enorgullece de estar en la portada y en el volumen 8-2 en la página 84 con dos ficciones que les convido a leer.

Gracia a la Dirección: Rony Vásquez Guevara, y al Comité editorial:Dany D’Oria Rodas Rubén Roque Aroni Rony

Por su plesiosauria invitación para la portada y por elegir dos de mis ficciones, sauria gratitud.

sábado, 5 de marzo de 2016

Un dentro para un afuera


Afuera, el viento y la lluvia. 
El frío en las ramas de los arboles hace tiritar la mañana. Las voces crecen en las baldosas y la neblina se apodera, como una vieja tristeza, de la charla de los pájaros. Tras la ventana, como un refugio paternal, retomo el camino; bajo las escaleras con la vista para encontrarme con el río. La lluvia no desanda el camino y el rústico granito se deja querer por el musgo. Una hoja desprendida turba esa oquedad apacible y todo parece lejanía: nos duelen los oídos pero no queremos mudar de página.
Adentro, el rizo de la espera. 

Fotografía: desde el taller de grabado en la Cooperativa Àrvore, Porto, Portugal.

jueves, 3 de marzo de 2016

Marsilio


No pudo ser colibrí porque cuando nació el arcoíris le toco con precisión celeste. No pudo alzar el vuelo porque sus alas recibieron el polen de las coníferas. Del pez las escamas y del reptil su sangre fría lo hacen un ser singular. No tuvo la suerte des ser conocido por La Fontaine. El anonimato lo hizo desarrollarse sin vicios de conducta, ni las virtudes propias de las fábulas.
Tiene un penacho trémulo y un pico largo, por eso se alimenta de frases cortas como si fueran semillas o pequeños insectos voladores.
Se me olvidaba decir que es diminuto y un poco húmedo. Si te lo encuentras, ten cuidado, no hay moraleja como antídoto.

martes, 1 de marzo de 2016

Marzo


Al son del sepia, cauteloso, con sus blandos riñones y su arterial castaño: marzo, llega conspirando los largos silencios del alba. Se resuelve en concierto este afán de tener los meses entre nosotros.
Los niños duermen tan bien, pero también, que marzo los protege. Aproxímate al sepia. 

lunes, 29 de febrero de 2016

Arnulfo Flores Retana


De espíritu elegante y vida ruinosa, Arnulfo Flores Retana, hacía todos los días un gran esfuerzo para que las cobijas, sábanas y cobertores no lo dejaran ligado  a ese mundo horizontal que tanto gustaba. Dispuesto a arremeter con entusiasmo la fatalidad de estar erguido, Arnulfo, sintió como le tronaba el esqueleto al desdoblarse y con ese estoicismo que lo herró desde que se enteró de semejante escapatoria vital, se levantó como se escribe la letra o: expandiendo el trazo.
Su certeza, siempre puntiaguda, ensayó la metodología cotidiana. Lavase los dientes, se enfunda el traje negro de rayas finísimas, bebe su café con leche y una concha de chocolate que siempre, la noche anterior compraba en la Flor de Liébano, ultima panadería a la altura del arte. 
Así, a cincel, martillo y escofina aguantó, como se dice, vara. Nunca pudo, y se esforzó hasta agobiarse, dar un poco de rojo a ese negro sol de la melancolía. 

domingo, 28 de febrero de 2016

Cactando


La tarde se cacta esbelta y transparente. Se afina el oído de la cáscara ronca de la tarde.
La luz, al fin sustancia, perfila, ¡ay!, el reposo. 

viernes, 26 de febrero de 2016

Augusto


Su refugio fue la deslavada imagen que le dejó su masculina manera de ponerse el sombrero. Sus ojos diminutos se te fijaban hasta que sentías que te perforaban las niñas de los ojos. Su voz era también un picotazo. Arrastraba las erres y aspiraba las eses. Era temible y sin embargo, era tan bonachona su figura con esa barriga digna de una buena mesa y esas mejillas de las que nunca bajaron lagrimas y esas manos finas, casi dulces que cuando te las ponía en los hombros, olvidabas las mordeduras de las erres y sentías como volvían las niñas de tus ojos a jugar con la mirada. Sabias que era sabio porque al azufre natural del día día, lo acomodaba como si fueran flores en florero de cristal. Mama lo quería mucho, le decía:

- Quién te viera ahora, Augusto, tú que echaste bala.

- Ya ves Chonita, estoy herido pero hallé consuelo. 

Quise acercarme y él no me dejó. Quise que me enseñara, que fuera mi tutor. Su negativa me dolió, no entendía el rechazo, el porqué esa obstinación en decirme que su mirada tenía un vicio. 

- Yo no miro, apunto, me sentenciaba arrastrando la erre.

No sabemos adonde se ha metido, sólo tenemos este grabado en sepia que le hicieron el año pasado. Mamá dice que alguien le extravió la mirada para siempre.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Instante colegiado



Hay lugares que se quedan fijos en nuestro ánimo aunque sabemos que el colegio no es un lugar único. Al inicio del día, ascendemos como rama niña y en nuestra frente hay un espejo subterráneo que nos dice que tal vez, encontremos lo que queremos ser cuando seamos grandes o pequeños según acumulemos polvo en los zapatos. Se abre un espacio que dura hasta que se nos hace noche. No podemos negar que existe un resplandor que nos cubre y esa sustancia de luz es el rito que nos mantiene solidarios cuando encontramos las escaleras de cualquier colegio. Aprender es la única asignatura pendiente. Repasar, es la otra.

Fotografía: Escadas do Colégio, Porto, Portugal.

martes, 23 de febrero de 2016

Fulgencio "El futurista"


Para estar en el presente su pensamiento era futurista, es decir, lo que venía era más importante que la necedad del hoy. La verdad, él se aclimató al puede ser de manera tan natural, que no había manera de saber dónde había nacido, ni la fecha, ni el día, ni el año. Siempre pensando en frases de campaña como: “el futuro será de la élite, nunca más la opresión a la sociedad de masas”. Con esa fuerza de voluntad, los tragos amargos que tenía que beber cuando se referían a su persona eran proverbiales. Nombre si tenía: Fulgencio Saldívar. Rara Avis entre tanto título de doctor y maestro, Fulgencio pertenecía, por contradictorio que parezca, a la viva memoria del autodidacta. No gustaba de la unanimidad, por tanto, era disidente acucioso. Ponente aficionado, se dedicó al ensayo, sus libros fueron publicados gracias de una beca entusiasta de sus seguidores, porque Fulgencio, apasionaba a los auditorios. Al cabo del tiempo, al fin futuro, el neoliberalismo, unificó el vocabulario y por tanto el discurso. Entristecido, Fulgencio Saldívar, se negó a ser una franquicia.
Se le mira ahora como si fuera el patriarca de un bienestar que nunca llega, porque al fin de cuentas, ser futurista es cristalizar la buena retórica. Como en el poema del Brindis del Bohemio, busca “robarle inspiración a la tristeza” por eso Fulgencio Saldívar sigue prosando en la esquina de Dr. Balmis y Dr. Barragán, muy cerca del mercado Hidalgo.

domingo, 21 de febrero de 2016

En dirección prohibida


Lo que le puedo decir con certeza es que el problema no es bajar, es subir, difícilmente consigo. Mis esperanzas están puestas en un sólo plano. Ni con un látigo puede hacerme subir. No se da cuenta que tengo insuficiencia corporal. No me arrepiento, aquí a ras de suelo se consigue respirar mejor. No creo en la superación personal a base de subir escalones. No voy a dar espectáculo. No deja de ser un símbolo eso del esfuerzo, es mejor la naturalidad, la flotación elemental del rodamiento. Ni lo piense, estos pies míos están decididos a tener una relación íntima con la horizontal del camino. No admiro los prodigios cuando tienes dolor de rodilla. Yo no escatimo placeres de tierra por devaneos de altura. Esos ademanes, por más históricos que sean, no me convencen para menear este mi cuerpo. No estoy arrepentido, no se equivoque, yo miro y ese estruendo para mi es un movimiento perpetuo. Rencor no tengo y este bochorno que me hace pasar lo tomo como parte de la convivencia. No disimule su prisa, si usted quiere, suba, que aquí lo espero, no hay hastío, ni desconfianza, sé que volverá por mi porque es usted un profesional. Soy sistemático, que por algo mi aritmética tiene prioridad en mis desiciones. Ya le dije, suba y después baje, que es así como se cumple el ciclo. No se preocupe, se mira que usted un un excelente guía de turistas, suba, suba, que no voy a pedir que me devuelva el dinero. Yo aquí me quedo, firme como un Atlas sosteniendo tierra.

Fotografía:en alguna calle de Porto,Portugal