jueves, 8 de septiembre de 2016

Leoni III



Delineado por la sutil silueta de una fiereza aprendida en las alcobas mas refinadas del reino, Leoni III, inventa alma y cuerpo para que la paja de la imaginación no lo devore.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

El Sr. Bacilio


De semblante dulce, apacible como como el sabor del amaranto, el Sr. Basilio, se aparece. Si hay algo que en su niñez pudo aprender, fue ese curvo  principio de asentar bien los pies sobre la tierra. Las huidas, los cambios, los hizo sin bulla, con la discreción del caminante, porque sabe que la llegada es la noticia de otra partida.
Si hay algo de amargo, se lo debe a esas tardes quebradas, estériles, de la culpa. Es pronto para decir que la suma de sus caminos hacen comestibles sus palabras.
Si lo miras, no se te olvide darle un poco de agua, que el éxodo para él nunca termina porque la noche no lo hidrata.

martes, 6 de septiembre de 2016

Vigésima sexta columna


Escondida, cuidando los rincones, algunas columnas se sostienen sabias y olvidadas en sus góticas maneras.


Fotografía: Museu Arqueológico de Barcelos, Portugal

lunes, 5 de septiembre de 2016

El Sr. Paredes


En la espera del vacío el Sr. Paredes, tiritaba. Una palabra, una sola, quería escuchar. Las palabra no llega. No se puede forzar, ella viene con el eco de los nombres. ¿Miedo? Sí, tiene miedo. Miedo a esa luz mala, a cerrar los ojos y no hallar las monedas sonoras del buen eco. Su memoria esta ebria de mil nombres oscuros, mudos.  La inicial de su propio nombre yace sobre miles de fricativas sordas. 
No, el Sr. Paredes, no está solo. Su desgracia se cuenta en todas las bocas. Los ojos del vecindario se le clavan punzantes como un perfume viejo.  

La ausencia, dicen, tiene el color de los párpados y siempre hay compensaciones, por eso el Sr. Paredes se barbea para tener el rostro limpio, para cuando llegue.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Septiembre


Una guitarra es un corazón cuando el amarillo anda y un septiembre se amarra a la lengua de palabra. Que no nos falle la tonada en este concierto 
de los días. Que hay un siempre enredado entre las cuerdas y un arpegio de voz que multiplica.

miércoles, 31 de agosto de 2016

Un trapezón


Desde las  alturas unos dice que el cielo está más cerca, lo cierto es que la tierra se mira indiferente. Me balanceo por gusto y el miedo me lo trago como al prójimo. Me dicen el gavilán y desde el trapecio soy irresistible. 

Todas las noches una hilera de ojos lanza sus dardos verdugos. Nunca olvidaré esa mirada lasciva que me hizo comprobar la dureza terrestre. 

miércoles, 24 de agosto de 2016

Amantis


Como cada noche estira sus patas con el estruendo voraz de su apetito. Del otro lado, siempre  una respuesta que se consume progresivamente.

viernes, 5 de agosto de 2016

Signo abierto


Algunos signos se miran así mismos como si se descifraran. Un juego de distancias entre vidrieras. 
¿Dónde te encuentro, Merleau-Ponty? 

lunes, 1 de agosto de 2016

Agosto


Suena el derretido sol recostado como en almohadones ocres, se levanta la hoja única del tacto en mi, para que todas las pisadas se vuelvan tiempo de sonata en la. 
Agosto frágil, se detienen en el pentagrama, como si fuera una extensión de la melodía perdida en la primavera.
Si estas, toquemos ese manantial con la punta de los oídos.

sábado, 30 de julio de 2016

Melenudo


Desde el primer rugido de la mañana una pereza selvática se deja sentir en los endurecidos oídos de la leona. Vencido, abandona su embate para comprobar que al alzar la voz sólo se desgreña, degradando su estirpe leonada en un amarillo de polluelo destartalado.

sábado, 23 de julio de 2016

Sin parar


No hay noticias del autobús por eso andará a pie la curva del camino y preguntará, como cuando era niño, dónde comprar una torta de salchicha con huevo para tener a raya la conjugación de los verbos. 

miércoles, 20 de julio de 2016

Vigésima quinte columna


Algunas columnas conviven sus estilos en la ecuménica paz de la piedra.

Fotografía: Portal lateral da igreja (à esquerda) e portal do Convento das Clarissas (à direita). Igreja de Santa Clara, Porto Portugal.

lunes, 18 de julio de 2016

La protesta


El espíritu redondo y sin espinas salió entre lechugas y coles a protestar, con ajos y cebollas, la manera grosera con que la pimienta y la sal expandieron sus sabores. Quedamos atónitos. La sopa transcurrió sin contratiempos, un poco fría para nuestro gusto, pero sólo eso, nada amorosa, frialdad burocrática. Cuando se sirvió la ensalada, como un puñetazo en la mesa, apareció, radical, una verdura de estirpe dudosa, Pasaba entre los platos y tenedores, firme el paso y exhalando un picante olor desconocido.
Nos dio un poco de pena verlo tan entregado y tan sincero. ¿Cómo le decimos que en esta casa mandamos comprar la comida?

domingo, 17 de julio de 2016

Vigésima cuarta columna


Algunas columnas derivan en personajes que nunca estuvieron en la ciudad que los esculpe.

Fotografía. Luís Vaz de Camões, no cunhal (esquina) de la Livraria Latina, Oporto, Portugal. 

sábado, 16 de julio de 2016

Sin novedad enfrente


Como todos los siglos salió en su caballo de filigrana a mirar el vasto imperio conocido de todos los días. Cabalgó con el pecho henchido siguiendo al sol con su férula de luz. Miró cómo los esqueletos seguían destilando en los tinteros de la unión de los países; de la altura se veían los números bancarios retozando y de la tierra para abajo, las medallas marchando en orden alfabético, ahí donde las calaveras reposan asustadas.
Por instinto y sin estrategia temió que su caballo quedara estático. Enfiló camino de regresó, al trote, con las sienes apretadas. Su aliento, con sabor a col y a sudor de espada, llenó sus horas revisando mapas para salir por un atajo sin tanta desdicha. 
Todo esto lo pensó en voz alta.

jueves, 14 de julio de 2016

Vigésima tercera columna


Algunas columnas son tan voluptuosas que incitan a la rectitud.

Fotografía: Cámara Municipal de Braga, Portugal.

miércoles, 13 de julio de 2016

Next stop


El traqueteo del día comienza en la esquina. Un tropel de espaldas, monederos, portafolios y siluetas de destinos como café humeante esperan, siempre esperan, la misma ruta 25. Describían sus ojos elípticas mirada, estiraban sus cuellos y miraban sus relojes tiznados de tiempo.
Siete de la mañana indiferente, descolorida, ocupaba la esquina como uno más de los anónimos labios, que apretados, esperaban la llegada del autobús. 
Cuando los días se aglomeraban insulsos haciendo fila, en el anuncio de parada, se posó como un pájaro curioso, un ángel con espada  Adormecidos, los rostros de los “esperantos” desconfiaron de la aparición. Un intrépido sacó, como si fuese una espinilla de la cara, el Android 4.002 para tomar una instantánea. 
Para conmemorar la aparición, se imprimió un sello postal que se ha pegado en la parada del autobús. Ahora, el traqueteo de día tiene tema de conversación, si es que una mirada se desvía de la ruta. 

martes, 12 de julio de 2016

Gatrino


Somnoliento en la orilla de su egotismo, se lame, retoza y deslumbrado por su soberanía, el mundo es una pequeño espacio que se goza. Así, con la solidez del instinto nuestro gato se deshace en miles de imágenes y en ninguna de ellas podemos descifrar su misterio. Es un tigre tímido, él lo sabe y marca su territorio a cada instante. Todos sus rostros están grabados en sus rayas que cuando se estiran, al arquear su lomo, parecen una bóveda flexible, de un universo que fascina.
No hay horas huecas en los gatos. Todos sus día son sus días y no hay quimera que lo iguale.
Me olvidaba decir que nuestro gato está castrado, tal vez por eso todo mundo lo acaricia.

lunes, 11 de julio de 2016

Vigésima segunda columna


Algunas columnas, como algunas palabras, sustentan y decoran. Otras quedan absortas, contemplando.

Fotografía: Convento de la Iglesia del Carmen, Lisboa, Portugal.

sábado, 9 de julio de 2016

Por un mezcalito


Le dicen inadaptado porque se ha comido cinco gusanos de maguey. Son interminables los reproches de los biólogos y cocineros, frágiles en su conocimiento del mundo. Todo comenzó por el afecto. Un coterráneo le ha regalado una bella botella de Mezcal, con cinco esbeltos gusanos en su interior. Fue sólo abrir la garrafa, que se trago de un sólo golpe esos bichos tan bien conservados a pesar de su mareo. Diego Blanco, que así se llama el troglodita, bueno, eso dice su vecina que lo devora con unos ojos lascivos más que de náusea. 
Desconsolado, Diego se refugió en su cuarto y no pudo evitar la transformación. Ahora vive donde viven las iguanas, las sierpes y los lagartijas. Con la lengua de fuera, nunca cierra los ojos y las plumas de ave le recuerdan que su estomago se  adaptó como molleja de las gallinas come gusanos. Duerme en los pedernales y las hierba borrachas que picoteaba le provocan un sueño lleno de burbujas y de sonidos como de cacerola oprimida. Sus amigos, conmovidos, todas las noches buscan lombrices frescas en los jardines, las meten una botella y Dieguito, boca arriba va bebiendo uno a uno esos néctares terrestres, él siente por todas partes ese ardor solidario y esa tristeza única de sentirse diferente.