viernes, 13 de marzo de 2015

Cuando la imagen crece


Con el espejo entre sus piernas, la niña amanece con un lunar en la mejilla que le crece como un órgano. Se enciende el día y desordena sus noches. Y nunca más sus manos vestirán a la muñeca de trapo.

Tinta/papel

jueves, 12 de marzo de 2015

Brevedad XIX


La bella Brevedad revitaliza el antiguo mito cosmogónico: devora las palabras para vomitarlas transformadas.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Caja de ahorro


Para divertirse guardaba en una caja de madera sus trofeos de vida, los que para él tenían sentido. Era diversión, nunca tuvo ese murmullo que ancla y  que devasta los días y los vuelve estériles. A veces pienso que solo vivía para guardar. Guardaba el reloj suizo que una vez le regaló el señor Moncada, un hombre alto y generoso; regalaba sólo por ver las miradas risueñas del agraciado. El reloj no servía, ningún reloj ofrecido por el del señor Moncada servía. La verdad nada en esa caja servía. Que manía de guardar todo. Los bigotes del gato Fufu envueltos en papel de la china; los retratos de mamá y papá si tenían sentido, hasta para mi, pero almacenar las velitas de cumpleaños de la amiga Rosa, que ni siquiera llegamos a tratar me parecía un delirio. Corcholatas, botones, huesitos de tejocotes pintados, canicas de vidrio, trompos, baleros, estampas de actrices, jugadores de beis ball, plumas, lápices, grandes, pequeños, diminutos. Todo lo que ha pasado delante de su vista le parecía significativo. Lo que no entiendo es porqué guardaba ese brasier rojo. De mamá no era, de nuestra hermana tampoco, y lo digo por cálculo visual, porque ellas eran de pecho pequeño y este sostén es vasto.
La curiosidad me quemó por varios días hasta que tuve el valor de preguntar:

- Servando, ¿ese brasier de quién es?
- De Rosa.
- ¿De Rosa?
- Me ahorro los comentarios.

Mixta/papel

martes, 10 de marzo de 2015

Letras en el Liceo


Ha llegado desde Santiago de Chile cruzando la mar océana a este Abarrote el libro Letras en el Liceo, organizado por la Cooperativa Letras de Chile, con el financiamiento del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes con el patrocinio de la Municipalidad de Santiago. Así es el bombo y el platillo para poder leer una antología de textos de varia intención. El libro está dividido en tres secciones: Microrelatos, Cuentos y Poemas. Este abarrotero gusta mucho de la rebeldía lectora, por eso toma los textos (sólo los micros), los relee, los voltea y aveces comenta. Hoy con un queso de cabra untado en pan de centeno se me antoja decir que los textos o Arcanos de Susana Sanchez me dejaron el sabor del presente en el polvo viejo de la adivinanza. 
Marcelo Beltrand, sus Confesiones de un suicidio, me dejaron los cristales esparcidos por el piso de ese antiguo espejo que colgaba del lado izquierdo del mostrador; un buen abarrotero siempre tiene la escopeta lista para defenderse de sí mismo.
Pía Barrios, me dejó el sabor del exilio entre las cienes y esa nostalgia quebrada por mas algodones que puse alrededor de los días que me habitan. 
Diego Muñoz Valenzuela, me convirtió en homo, después en ogro y como pude, arrastrándome por el cieno logré erguir la mirada y otear el peso de la existencia. No sé la razón, pero siempre los textos de Diego me dejan la sensación de que hubo un paraíso que nunca conoceré. 
Gabriela Aguilera me dejó el pan ácimo del amor, el que se tuerce, el que se gasta como suela de zapato. El que todos queremos asesinar algún día, el día más y mejor pensado; un amor vacío que ni las palabras lo llenan.
Lilian Elphick, me dejo esa sensación recurrente de seguir el texto hasta el infinito, rascándole la costra, bebiendo el tuétano y queriendo componer otro cuerpo de palabras. No niego mi entusiasmo y mi recato. Confieso que se me abren mundos sensoriales con sus textos. No me importa la objetividad, soy un lector de Antojos. Por ejemplo, voy a reproducir un texto, y que me perdonen los chiles y las cebollas:

Sueño del pájaro

Un pájaro soñó que era Chuang Tzu. Al despertar tenía brazos y no alas. Triste porque ya no quería volar, se dedico a escribir. Una mariposa se posó en su ala y le dijo: “No has despertado aún”.

Con independencia a la referencia al celebérrimo Chuang Tse. En el texto el Sueño del pájaro, hay una transmutación. Las palabras tocan la metáfora como el único hechizo que puede empalmar el ser y el estar en distintos planos de tiempo. No hay confusión de estados ni de oficios. Las alas son a la escritura lo que los brazos al vuelo. La mariposa, de obsidiana tal vez, es el único ser sensible que en su fragilidad de vida se da cuenta que lo uno es igual al otro cuando hay un trance creativo. El sueño es un estado de alerta, no de abandono. Despertar, es sólo el accidente necesario para buscar de nuevo al trance. La ironía se encuentra en que tengo que estar despierto para leer que el sueño tiene al Ícaro perdido.

Gracias Lilian por aceptar el trueque del calendario 2015 “los Ángeles de Guardar” que sueñan, tal vez, en estar en un Liceo distinto al Abarrote.

lunes, 9 de marzo de 2015

El dolor de la sirena


Con intensos dolores de vientre fue encontrada en las costas cantábricas a inicios del siglo XIX, una mujer con cara de ave, cola de pescado y un olor de alga en descomposición.
Dicen que un pescador medieval pescó un bacalao de un metro de largo y esa leyenda permanencia en el imaginario de los moradores de la bahía de Vizcaya, por eso cuando vieron aparecer a ese gran pez pensaron que el mito era verdad. De inmediato quisieron salarlo para conservarlo lo mas posible con el mismo método antiguo cuando los barcos llegaban de Nueva Inglaterra repletos de bacalao. Al bajar la ola del entusiasmo comprobaron que no era un bacalao. Cautivados, notaron el parecido con una sirena. De inmediato se taparon los oídos con cera, ya que sabían que sus cantos eran mortales. Al verse vivos, se felicitaban por la suerte de tener, sin procurarla,  la viva representación de un ser marino.
Con cuidado, a la sirena la depositaron en la arena y  humedecían su cuerpo escamoso con agua marina para evitar que se resecara, pero al ver que la sirena se retorcía de dolor y que la sensualidad de su canto, si es que alguna vez lo tuvo, había sido abandonado por el gemido. Pensaron construir un tejaban para que los rayos del sol no la hirieran. Sin embargo, los gritos de dolor crecían, así como un pestilencia que salía de la boca en cada exhalación de la sirena. 
Los pescadores mas experimentados se reunieron alrededor de la sirena para tratar de resolver el enigma, ella transida por el dolor, abría los ojos como si se le fuera el aire, en una suplica conmovedora. Es mal de amores, dijo uno de ellos. No, no creo, las sirenas no se enamoran, solo seducen, dijo un antiguo capitán escupiendo las palabras. Yo creo que tiene dolores de parto, dijo el pescador menos avezado en lides de mar. ¡Imposible! gritaron todos. Las sirenas no se embarazan, son hermafroditas. ¿Entonces, porqué enamoran a los hombres? Por maldad, señaló el capitán.
Déjense de historias, dijo el veterinario al llegar junto a la sirena. Déjenme revisar. El diagnóstico no demoró en ser sentenciado. El problema es estomacal, algo tiene aquí dentro y no es un sirenito, afirmó. No puedo esperar a darle un purgante o un lavado. Voy a tener que abrir y ver que es lo que provoca el problema. Con los efectos de la anestesia los ojos de la sirena recobraron la calma.
Al abrir el vientre, un cangrejo ermitaño salió despavorido con rumbo al mar sin que le pudieran dar alcance.
Durante tres meses la sirena fue alimentada con bacalao hervido. En gratitud, la sirena vuelve cada año al finalizar el invierno a las costas cantábricas para entonar canciones tiernas en una lengua semejante a la Euskara.  

Tinta/papel

domingo, 8 de marzo de 2015

viernes, 6 de marzo de 2015

jueves, 5 de marzo de 2015

Preparativos


Detenidos por una cuerda que se enrosca tiramos a la suerte la impaciencia de llegar. Los sobresaltos están en el aire y en nuestra cabina el presentimiento de la partida se adormece. Así como el tiempo necesita de días, la espera necesita de los signos de esperanza, que son: un mapa con alfileres suficientes; papel de arroz para escribir con letra fina y una lámpara que alumbre los presentimientos.
Recuerda que desandar el camino, dicen, es la rústica manera de mantenernos unidos a nuestro propio cuerpo. Por eso los ojos siempre inventan lo que necesitamos mirar y la resurrección comienza cuando hay un buen nudo por hacer.

Fotografía: Rio Douro, Porto Portugal

miércoles, 4 de marzo de 2015

Angelito


Expulsado de los paraísos conocidos por las mentes que tienen el disfraz de la curiosidad. Él, Angelito Martínez, permanece en la misma ciudad en la que nació hace cuarenta y seis años. Pasa sus días con su gran amigo Jaime, al que le crecieron los pechos de tanto que se asomaba en las barandas. Ellos, prudentes de la gestualidad humana, conviven apacibles, contándose historias de viajes. 
La pureza humana no es duradera, por eso Angelito tiene vergüenza de mostrarse. No quiere ser expulsado de nuevo. Jaime, mas mundano, se muestra con altivez, exhibiendo el pecho sin decoro, ese que le exigen los señores de pipa y guante, y señoras que compran revistas del corazón.
Trabajan en lo que pueden, de nada les valieron sus altos estudios, los bajos instintos los han dejado a punto de la mendicidad. 
Desdeñosos, al fin y al cabo, tienen la fidelidad de haber nacido diferentes y esa ambigua certeza de que toda espera tiene recompensa, no se alteran. 
Ellos no saben que la añoranza es el sentimiento que define a los abandonados.

Tinta/papel

domingo, 1 de marzo de 2015

Marzo


Sobre el año se levanta marzo con una gana de uva que ha de defender al horizonte de tanta duda de amor. Hay un encantamiento en la cintura del día que se moja con el zumo del oriente y un labio rojo se junta con la queja. 
Serán días para crecer la calles y cabizbajos quedarán aquellos ojos que no levanten sus pupilas.
Dejemos que el ángel de la uva nos endulce el pavimento.

viernes, 27 de febrero de 2015

El Último Truco de Magia


El Abarrote y este abarrotero, como todo mundo sabe, pasa largas horas en el mostrador y en ese tiempo, la lectura va llenando los anaqueles del Antojo. Nos ha llegado un libro por la vía más antigua del comercio que se tenga conocida, me refiero al intercambio, al trueque, al doy y mi das. 

Este Abarrote envió el Calendario 2015 y a cambio -salidito del horno-  ha recibido el libro de literatura Juvenil: El último truco de magia, de Maribel Romero Soler (Elche) editado por edebé (www.edebe.com).
No es el primer libro que este Abarrote lee de la autora, han pasado Charli y el cofre del tesoro, Más allá de las estrellas, y la novela El perfil de los Sueños y el libro de cuentos Los Meses Cuentan (mi preferido).

Inscrito en lo que las editoras han llamado literatura juvenil, El último truco de magia, tiene las virtudes narrativas que Maribel frecuenta. Una sólida estructura literaria, dibujo de personajes, ritmo de situaciones, conflicto y desarrollo impecable. Los desenlaces, quitando el Libro de los Meses cuentan -que al gusto abarrotero es el más literario- me parecen concesiones, lo que aquí, abarroteramente hablando, diríamos que son finales didácticos.

Un viejo mago caído en desgracia, realiza su último truco delante de un cuadro del pintor valenciano Joaquín Sorolla. El truco se materializa y toma vida propia para ser rescatada por dos adolescentes e involucrarse sentimentalmente con el hermano mayor de uno ellos para regresar en un último truco a su estado original como imagen, pero a la vez, a encarnarse en un ser independiente.

Sin vender la trama que no es el interés de éste abarrotero, podíamos resumir los hechos así, como si cortáramos en rebanadas un buen jamón.Y así es, mi estimada clientela, es un buen jamón. Tiene todos los ingredientes para cautivar, la duda siempre presente entre lo veraz y verosímil, aquí nos asalta a cada momento. Es una historia bien contada, que este abarrotero, ya un lector viejo y mañoso, se entusiasmó como un adolescente. Esa es la gran pregunta que me hago al terminar el libro: ¿un adolescente de hoy? esos que llegan al Abarrote, con su Ipad, Ipod, tablet, smartphone, mandando mensajes a diestra y siniestra, que su mundo lector es muy limitado, no aquellos que ya desde muy temprana edad tienen muchos libros hojeados, tendrán un alentador comienzo leyendo El último truco de Magia de Maribel Romero Soler. Y para otro día dejamos aquello de que los finales felices son patrimonio de la ilusión juvenil.




jueves, 26 de febrero de 2015

Escaleras abajo


Era fácil saber el sitio exacto, sólo había que bajar por las escaleras que van al río y mirar los pantalones colgando delante de su ventana. Lo conocí cuando trabajaba en la carnicería. Era rechoncho, sin que la cicatriz que le cruzaba el cuello llamara la atención. No sé porqué entable conversación. Todo mundo sabe que no es nada sencillo sacarle las palabras, pero algo me atraía, tal vez su manera de fumar; incesante, metódica, como si en cada aspiración se le fuera toda su infelicidad. Un día me invitó a su casa, me dijo que la vista del río era particular, no como aquella que todo el turismo tiene metida en la cabeza.
- Vines por la Sé Catedral y buscas las Escadas do Codeçal, bajas y donde veas un tendedero con pantalones, ahí vivo, no te doy el número del predio porque no tiene- me dijo, en un tono que no esperaba respuesta.
La tarde era espléndida, una luz atardecida y dorada invitaba a no moverse hasta la llegada de la noche, pero ya había prometido visitarlo. Así que desde el morro en el Terreiro da Sé comencé a buscar las escaleras de Codeçal, entretenido al mirar los restos de la muralla Fernandina no me di cuenta de lo empinada de la bajada. Caminaba lento, procurando no tropezar. De repente se me aparecen los pantalones y un lengüetazo del Rio Douro. Las escaleras continuaban, sentí que él me observaba desde la ventana y sin mediar saludo me dijo: -Llegas a tiempo. Eso habla bien de ti.
Dudaba. Empecé a sentirme dominado y eso me incomodaba. Me convidó a pasar. Una mesa corriente de pino, dos sillas, una estufa todavía de aceite. Me ofreció un poco de café, agrio y fuerte y un pan redondo repleto de huevo, casi crudo. Sin preámbulos me ofreció un negocio. Necesitaba un socio y yo le parecía la persona indicada. -Dame 20 mil y te aseguro que en pocos meses te doy el triple- Por supuesto que no le creí. - Es un modelo de sierra para cortar la carne con una sierra especial. Necesito desarrollarlo 
-me miraba abriendo los ojos como pez agónico, como si esto fuera signo de credibilidad. Le dije que lo pensaría.
Dos semanas después, volví a las Escadas do Codeçal. Los pantalones seguían colgados imperturbables como si fueran una fotografía. Él no estaba; ni la mesa, ni las sillas, ni la estufa de aceite. Yo llevaba en el bolsillo del pantalón los 20 mil. 
Tuve que seguir bajando hasta el río.

Fotografía: Escadas do Codeçal, Porto, Portugal

miércoles, 25 de febrero de 2015

Brevedad XV


La brevedad no es una ocurrencia o un accidente. Es, como el poema: una revelación.

martes, 24 de febrero de 2015

12 Retos 24 Autores


Todo reto se afronta o se declina en función directa del que solicita. Asumir los retos de Caroline Lepage, son un verdadero placer creativo, ya que Caroline, sabedora del misterio que envuelve todo acto literario, pone el tema o lo sugiere y deja que la pleamar de cada autor llegue al punto de romper en palabras lo que se ha preñado en solitario o a duo, como así lo indica uno de los retos.
El resultado lo tienen a la vista.
Mi gratitud, nace de la complicidad creativa. Es el tercer proyecto en el que participo y la luz de Poiters se enciende por mi calle. 

http://www.calameo.com/read/00261779941d3ff749613

lunes, 23 de febrero de 2015

Raquel Tibol


La tristeza tiene caminos inciertos, llegadas fortuitas. Se instala en su imperturbable egoísmo y tenemos que dejarla ser. Ha muerto la maestra Raquel Tibol, y se me ha revuelto el mundo, el mundo irreal,que es el que habito.No añadiré nada que no se pueda consultar en Red. Su importancia en la crítica del Arte,su independencia: su brillantes y su fascinante vida,casi una novela.Secretaria de Diego Rivera a su llegada a México y su incuestionable visión de la vida plástica. Argentina y mexicana. Admirada y temida. Sólo diré algunos recuerdos. Cuando mi timidez era absoluta y no podía decir palabra a la gente que admiraba, me pase tres meses en un cursillo de Arte Mexicano organizado para Guías de Turistas en el Hotel Camino Real, sin decir ni pío. Escuchada con devoción en ese curso y en muchas otras conferencias y mesas redondas a las que asistía siempre de incógnito devoto. Tengo que decir, con el orgullo del tímido que fui, que el único premio que he recibido me fue dado por la Maestra Tibol, en la Revista Punto de Partida de la Universidad Autónoma de México. Ella por supuesto no lo supo, ni lo sabrá, pero confieso, ahora que soy un cínico en linea, que me llena de una insondable melancolía.

Mi recuerdo, Maestra Raquel Tibol, es grande, no hay espacio para la polémica, aunque usted la procuraba. 

domingo, 22 de febrero de 2015

Luis Buñuel


Hoy cumpliría años Papá Buñuel. 
Me gustaría decirle que la ilusión sigue viajando en tranvía.

sábado, 21 de febrero de 2015

viernes, 20 de febrero de 2015

jueves, 19 de febrero de 2015

Junto con pegado


Hace 37 años me puse a contar los minutos. Nunca pensé que la correa del reloj en mi muñeca representaba mi apego por las cosas.

Tinta/papel