lunes, 9 de noviembre de 2015

Lección prima


Algún concepto ontológico se apoya en buena silla, las opiniones morales en la mesa y en el cielo, se diluyen los ímpetus libertarios.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Sobre la mesa


Algunos domingos acomodan el espacio como si fuera un armisticio. Las migajas se esparcen en presagios grises y amarillos. En lo más hondo huele a olvido y a prisa. Algo hablaron sus dedos, deja testimonio la nada ciega de la rendición.
Algunos domingos se visten con la misma camisa.

Fotografía: Por las calles de Porto, Portugal.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Plaza tomada


Cada otoño sube un vapor húmedo que deja la luz con el rostro lavado y lampiño. Se reconoce la caricia de una ciudad cuando se despoja de su temor a ser mirada, no importando que por sus plazas pueda quedar el verso roto o relamido. 
Quien mira, deja entrar un cuerpo extraño y a veces sus reflejos aparecen cuando a nosotros nadie nos observa.
Yo sé que las palabras acortan la distancia y hoy que llega el tranvía, puedo regresar a beber una taza de café dentro de casa.

Fotografía: desde el Jardim João Chagas (mas conocido como Jardim da Cordoaria) Porto, Portugal

viernes, 6 de noviembre de 2015

Empaparse


Los imposibles son torvos. 
Tienen el desdén de los enamorados. 
Giran los oídos
y un tardío esfuerzo cardiaco
nos sumerge en un diciembre 
que a nadie le importa. 
Escúchame, todos saben 
que mastico la madera 
futura del desierto. 
Que el silencio es tísico. 
Y no tengo ganas de sacar el paraguas. 
Llueve en el norte 
desde que las violetas se amargaron.
Por dignidad, 
no vuelvas a pedirme un impermeable. 
Me mojo porque tengo ganas. 
Que no sabes 
que los imposibles son torvos.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Fantasma errático


Erase un fantasma clásico, con todas las normas conocidas en su hoja de vida y una apariencia atildada, podríamos decir, como de propósito. Sin embargo, sus apariciones eran  esporádicas, perentorias y definitivamente cansadas. No usaba cadenas, ni sabanas; ni asumía la apariencia de seres querido u odiados.   
Qué les puedo contar, si como ustedes imaginan es un fantasma insulso.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Escaparate



Vemos por fuera
y se nos moja la mirada.
¿Tu podrías contener el deseo de entrar? 
El escaparate
tiene la seducción a flor de vidrio. 
Se te mojan los dedos. 
Te quebrantas.
Capilar es nuestra evidente confusión. 
No hablemos de manos. 
Ni de lugares. 
Difícil dar la espalda. 
No adherirse. 
Despegarse. 
Al fin de cuentas la transparencia
es sólo estrategia de la entrada.

Fotografía: escaparate na Rua dos Clerigos. Porto, Portugal

domingo, 1 de noviembre de 2015

Noviembre


Amanece noviembre con ese olor a flor de cempasúchil. Relincha el ocre junto al amarillo. Como salida del baño, reposa sus mañanas y no deja que las islas se vuelvan continente.
El ángel de la panza de oro puede cantar la avaricia o el jadeo de la luz naciendo.
Celebremos los huesos que sustentan la vertical de nuestro paso.

sábado, 31 de octubre de 2015

Estación


El día se detiene.
La multitud enmudece
y parece que el miedo
pasó de largo.
El otoño se estaciona.
Tenemos que buscar monedas.

Fotografía: alguna Rua de Porto,Portugal.

viernes, 30 de octubre de 2015

jueves, 29 de octubre de 2015

Tráfago


En la guerra lectora existen días triunfantes. Con los libros abiertos, la rigurosa luz de sus palabras distribuyen su espacio de tiempo y fuego. Apenas dibujados los caracteres brincan hasta que el ojo aprende a danzar. Apenas se comprende cómo tanto sonido queda girando como el trompo en medio de la pagina. Se oyen los verbos, los sustantivos semi dormidos, se fugan al índice. Enmascarados, los signos ortográficos se miran sus cuerpos para despeñarse como piedras al caer en los márgenes. En el jardín de los sentidos quedan los pronombres en guerra cuando la lectura avanza. Los pulmones y el seso tienen su sexo. Se excitan con cualquier idea y se queman como billetes viejos ya sin valor. La tinta negra trafica con el contexto y como una víbora los puntos suspensivos crean su arquitectura de silencio. Todo es vano, a la deriva los lectores solitarios se diluyen en la quiebra de los signos. Flotan en la orilla del libro las palabras desechadas. Confluyen las voces y se pierden los lectores entre tanto remolino. 
Una guerra severa, esos días que triunfan y se subrayan las letras en la última página del libro que se cierra.

miércoles, 28 de octubre de 2015

martes, 27 de octubre de 2015

Pájaro malandro


Como si fuera el canto del Cenzontle el que me anima, me es muy grato informarle a toda la estimable clientela del Antojo que estamos en un sitio muy especial, en una de las ruas más significativas de la Ciudad de Oporto (Porto, para que no se me enojen los puristas de la toponimia) esta es la Rua de los Caldereiros de la cual se tiene datos de su existencia desde el siglo XIII y, como suele pasar, se conocía con otro nombre: Rua da Ferraria de Cima. Subía hasta la puerta del Olival, una de las antiguas entradas de la Muralla Fernandina. Pero eso se los cuento en el Balcão del Abarrote, otro día. Pues resulta, que en esa calle (rua) se encuentra el colectivo (ahora le llaman así) que Alvaro Escalona y Juanjo García tienen. Ellos diseñan e imprimen camisetas, o polos y bolsas. A su tienda le han llamado Pájaro Malandro. El término malandro se puede traducir como vagabundo; a mi me gusta la acepción de errante. Este significado es el amable, porque el oscuro se refiere al vagabundo, tunante, vividor, vil. 

Para no abrumar, en el Pájaro Errante están ocho reproducciones realizadas especialmente para ellos y, que por supuesto, se encuentran a la venta. El tema son los pájaros, ave que tanto dibujo, como ustedes sabrán.

Los invito a que visiten la Rua dos Caldeireiros 88 donde se encuentra el Pájaro Malandro y puedan comprobar la simpatía y buenos diseños de Alvaro y Juanjo, que son, como decimos en México: ¡A todo mecate!

lunes, 26 de octubre de 2015

Astucia


El otro día el niño traía la sábana y los algodones. Un muslo sangrante pedía dedos fuertes en la herida. Agónico, el ojo miraba la sombra mustia de la tarde. 
El niño ahora nos cuenta, que no lo deja el recuerdo subir las escaleras, ni mirarse de perfil, ni bañarse en agua caliente.
Todos sabemos que uno crece con el miedo, tropezando entre la pena.
El niño, sin embargo, me mira con un dejo de inteligencia.

domingo, 25 de octubre de 2015

Tocar


Hay entradas que no tienen talud. La salida es tensa. La entrada tiene tendencia a respirar los contornos del regreso. Entre tanto, los años hacen añicos los cristales y se pierden las llaves. 
La ventaja de tener varias puertas  nos afina nuestros rasgos interiores. La puerta empuja, juega con voces de mando y uno quiere entrar pero se duda. La misma duda de cuando se sale. La edad de una puerta se nota por su permanencia. Por eso hay que anotar todas las puertas que no abrimos para cuando regresemos intentar echar uñas o puños. 
Las puertas necesitan de un buen lector, de sueños recurrentes y fino oído para darse cuenta del más leve ruido. Alguien debe de escribir el guión, decir quien entra y quien sale. Antes de entrar deje salir nos educan, pero que pasa si nadie quiere entrar y nadie quiere salir y todos compartimos esa necesidad de sólo sostener la mirada. No tiene sentido argumentar el discurso, así como no se discute la digestión, algún día entenderemos que no se puede entrar siempre. La puerta también es una proyección. La última y nos vamos, decimos, y damos vuelta a la esquina para encontrarnos otra puerta que pensamos recordarla después. Tomamos una fotografía para sentirnos planeta y no rompernos en esa eterna duda por entrar o por salir. El cuerpo se pone rígido y entre guiones apuntamos el número y la calle. Nuestra sombra, siempre fiel, nos sigue calle arriba o calle abajo, hasta encontrar otra puerta que nos diga que podemos entrar cuando toquemos.

Fotografía: Alguna puerta en Porto, Portugal.

viernes, 23 de octubre de 2015

Crecimiento


Se gastó la piel en juramentos. Hoy, locamente se deja llevar por las frases simples, desnudas y coquetas como su sombrero.
Así se limpia el cielo y el zarpazo. Me digo.

jueves, 22 de octubre de 2015

miércoles, 21 de octubre de 2015

Sin retorno


Apacible  y dulce  la soledad de la casa. El hermano restañe el saludo y de lejos,  la madre deglute la ira de ya no estar en el primer verde.  Ya no hay noticias de la niñez.  No hay bulla. Todo duerme sin el amargo limón  del reproche.  Papá se levanta y rueda como cuando lo vimos bajar su sepultura. 

Si hay algo amargo será por ese crujiente sabor de la huida.

martes, 20 de octubre de 2015

sábado, 17 de octubre de 2015

viernes, 16 de octubre de 2015

Provecto

Llegó un muchachito con su pantalón planchado. Provecto, su célebre tío le dio un sopapo en la nuca. Sin mediar discusión demostrativa.
Así de fácil, uno puede ser tan inútil cuando camina y mira y se remienda.