lunes, 17 de abril de 2017

Cantaleta


A fuerza de nadar por mares amalgamados de cuento, se apropió del canto de la sirena, que olvidada, yacía en su amargo pensamiento entre las rocas, y en esa helada forma de su cuerpo, nunca se dio cuenta que un pececillo azul cerúleo escuchaba su melodía de moral dolencia. Nutrido de cantos, el pececillo, como canario marino, asoló oídos, dejando lobreguez en puertos y collados. 
No te engañes si en la húmeda neblina escuchas el dardo de una música divina, porque no encontrarás ni cabellera ni torso ni pecho de mujer que te consuele.

viernes, 14 de abril de 2017

Bochorno


Todo apuntaba al goce extraño de encontrar la dirección. Caminamos cubiertos con el celaje de los recuerdos. La tienda de Doña Rosita, ya no estaba, ni el el taller eléctrico del Maestro Artemio, ni aquel candente departamento de masajes y galopes varios. Un relieve de memoria finge encontrar lo que ya no vive. Era inútil quedarse. Sólo el regazo de la arruga del retorcido presente nos subyuga. Un plomo en la frente y un fósforo enciende lo que nunca regresa. Todo apuntaba al camino de buenos pensamientos. Todo.

jueves, 13 de abril de 2017

En obras


Cubrir para restaurar es una de las viejas enseñanzas que todavía persiste a pesar de que impugnamos nuestro evidente deterioro.

Fotografía: por las ocultas calles de Porto, Portugal.

miércoles, 12 de abril de 2017

Mientras cruzamos


Pasando el río, dijeron, se encuentra la frontera. Duele cuando se recuerda. Resistieron. Se les veía manotear. Boquear. Bracear. Los altavoces, como trompetas de Jericó, desquiciaban. No importaban las plegarias, ni las suplicas, ni el miedo, ni el cansancio, sólo ese punto fofo del otro lado del río. Cuando cruzaron, ni una palabra entre ellos. Cada quien buscó sus pasos.

martes, 11 de abril de 2017

Asueto


Así andan las sombras en eterno vaivén puro de oscuro. Los balcones reciben, con las ventanas abiertas, esa ausencia de cuerpo, ese deambular por sus arterias. Las sombras de una ciudad acontecen con una celeridad propia de la fugaz luz de la tarde. Un gran juego de engaños y de hallazgos. El sol se vuelve boya suspendida en la pared reflejo, cuando algunos ojos merodean sin rumbo por las calles, en asueto.

Fotografía: pelas ruas do Porto, Portugal.

lunes, 10 de abril de 2017

Frente a frente


Cuando se quitó la máscara se sorprendió al descubrir las mismas debilidades. Tullido de espanto se tomó dos aspirinas hasta escuchar el opaco eco del yo.

domingo, 9 de abril de 2017

Flor y piedra



Aquí se escucha también a Netzahualcóyotl, la flor que también es canto sobre la piedra de las ciudad. Ojalá que nunca se marchite en la liviandad a la que hemos venido. 
Así es el plumaje de la ingravidez.

Fotografía: pelas ruas do Porto, Portugal

viernes, 7 de abril de 2017

Con fusas


Estridente fue el primer ataque de las blancas. Las cuerdas se tensaron y sólo el equilibrio del solista pudo controlar la desbandada de las corcheas. Las cinco líneas y cuatro espacios del pentagrama parecían vibrar sin ton ni son. Las notas graves caían doloridas y las altas buscaban lineas adicionales que les permitiera llegar al bambalinón. La clave de Sol, siempre en la segunda línea, pasaba a a la cuarta para pedir asilo a la llave de Fa. La clave de Do, dos tiempos atrás había huido de la primera linea a la butaca B16. Las redondas robaban corchetes para acelerar su existencia. Las blancas se hinchaban buscando una ligadura con las negras que, humilladas por las semicorcheas, acordaban la confusión. Ante tal caos las fusas fueron las victoriosas al ocupar toda la sonoridad. Un martilleo tan contundente que aún ahora al teclear estas líneas lo reproduzco.

jueves, 6 de abril de 2017

Cordero místico


Bajo la resolana, al sonar el último repique del paisaje, el afán de mirar furtivamente y exponer las pupilas al mundo, aunque sea en un sólo hemisferio, encuentro una
ventana ruinosa; en ella la escritura y dibujo de un puño santiguado muestra la imagen de un jocoso cordero místico. Un laico sentimiento se enternece y rememora los oleos y las hinchadas mentiras de los dignatarios. Una narcótica memoria gotea y se fatiga para rodar por las baldosas del regreso. Las ciudades exhalan sus viejos alientos y a mi sólo me queda disfrutar el catecismo solitario del paseo.

Fotografía: Alguna ventana en Porto, Portugal.

miércoles, 5 de abril de 2017

Lacrinoceronta

Por esta hora la siesta termina. Parsimoniosa levanta un ojo y mira a su alrededor. Es cegatona, así que mueve sus orejas para escuchar ese murmullo antediluviano que tanto la estimula. Sabe que tiene un olfato de privilegio por eso su soltería es gigantesca, como su apego a la hierba fresca. Ella es matutina y se conforma con su animalidad, no se cuestiona, se siente bella y fornida. A veces, al ver las gallinas con esas plumas tan amarillas, recula y se afirma. Le molesta que la comparen, ella no es fantástica, ni emblemática, odia en profundo a los unicornios y pegasos. Ella repasa su diccionario de hábitos, se frota en el tronco del árbol y del cuerno brilla su buen criterio.
Si visitas el zoológico, evita, cuando te acerques a su dominio, los perfumes intensos, no soporta los olores machos.

lunes, 3 de abril de 2017

La cerradura


Es un monóculo de espera. Jamás se ha visto frenesí en los ojos sin cabeza.
El triunfo del metal y el abandono se entrelazan en la puerta. El parto de óxido en la boca dura y un poco de orín en la pared. Llaves que fueron degolladas. No hay refugio ya para el llavero. Huele a pupila hinchada y a quejido. 
Hay algo de monóculo, no lo dudo, en toda cerradura. Ni el gran cerrajero Pedro, puede con todo esto.

sábado, 1 de abril de 2017

Abril


Un corazón verde agua palpita desvelado al borde de la mañana. Los pájaros pregonan tibios cantos en la cintura de abril. Hay motivos para atinar, no sé, las flores en el pelo o beber ese mezcal de ser vivo. Fermentemos los días que sabe bien que el corazón palpite, y echemos otra vez los dados a la suerte.

jueves, 30 de marzo de 2017

Con Alma


Algunas almas reposan, otras divagan. El ánima ya es literaria. Hay un ánimo de decir que lo que anima es esa interioridad común. Las ciudades, siempre tan sólidas, han creado recipientes para que puedan ser evocadas, y no sólo eso, también depositadas. Y el alma de las cosas son los sentimientos que evocan. 
No es desalmado pensar que otros impulsos vitales nos rigen. Por fortuna, es consolador saber que tuvimos un alma y un lugar para financiar el reposo.

Fotografía: Cofre das Almas, Igreja de S. José das Taipas, Porto, Portugal.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Nubarrada


La lluvia cae con ese frío azul inigualable. Los cristales chorrean; lentamente se confunde el mundo exterior. Los paraguas se abren y se agitan. La ciudad tirita y los ojos vagan extraviados. Un destino inaudible se adormece y esperamos a que la lluvia cese para abrir la ventana.
Nadie se atreve a preguntar si esto es posible.

lunes, 27 de marzo de 2017

Estancia


El vacío es de tan ocre plenitud que congela.

Fotografía: Palácio da Bolsa, Porto Portugal.

domingo, 26 de marzo de 2017

El Sr. Tapia


No quiso abrir la boca. Será por ser domingo. Quedó escurriendo el jugo de frutos negros. En el jardín ya no caben mas semillas.
La resina será llevada por los insectos. Los pájaros persiguen la luz inútilmente y un caldo hirviendo se enfría sobre la mesa.
Tocaron a la puerta.
No quiso abrir la boca.

sábado, 25 de marzo de 2017

Una Camelia


Suspendida en la ciudad una Camelia orla la piedra dura. Por dentro del silencio esta la imagen. Sus bordes los hago palabras para sostener la caída. Sus ojeras húmedas gotean para llegar al Duero.
¿Ya te conté que las noches subterráneas crecen como un árbol, y que al subir la calle, al ver la Camelia, entendí la curvatura del tiempo? 
Miro su rostro y camino encantado entre los monumentos. La ciudad es un cuerpo, no tengo dudas. Lo trepo, lo contemplo y me fatigo.
¿Ya te dije que hay una Camelia colgando de los Clérigos?  Roja. Plena. Suavizando la piedra.

Fotografía: Camelia entre las escaleras de la Torre de los Clérigos. Porto, Portugal. 

viernes, 24 de marzo de 2017

La vitrina


Las maravillas se acomodan detrás del cristal, nos detenemos a bordar lo intangible y se dispersan las dudas y las perdidas. El instante crece. El chocolate caliente y la rosca se moja en las palabras próximas del ogro. Entregamos la infancia en el carrusel o en la maraca. Desde el fondo hay una serpiente fugitiva que se enrosca y aprieta nuestro cuello. Embelesado nuestro pulso, queremos contar lo que hemos visto pero, una espada adulta nos devuelve al oficio amargo de la edad en el cuerpo.

Fotografía: Por la Rua Formosa, Porto Portugal.

jueves, 23 de marzo de 2017

Adamastor


Un frío les corre por la espalda cuando recuerdan la bestia que aprieta la memoria. La inmortal oreja se inundan de aventuras. Ellos, que se asomaron al altivo Atlántico y al furioso Indico, con los ojos al cinto gimen y cuentan. 
“Un miedo largo nos batía por proa y un temblor se veía en el cielo cuando una grandísima masa viviente se elevó de las olas con las fauces abiertas y la figura corva; los cabellos crespos y una exhalación de fiera antigua. De propósito nos asoló por varios días, espanto y cólera vivimos con la sal en los labios y con el impulso de vivir para contar la manera en que salimos victoriosos de muerte segura. Vimos cómo tronaban huesos y almas cuando sus manos, como tentáculos de pulpo que se agarraban a la presa, inundó nuestro barca. Manaban de nuestra boca rezos y suplicas que se perdieron en el azul. Adamastor, gritamos por fin: ten piedad y abandona ese odio que te hincha el ojo. No rechines los dientes y déjanos seguir el camino y deja que tu vientre temple la noche con tu cólera. Permite seguir con nuestra trama de vida. Nos rendimos y prometemos, como hombres adultos, contar tu egregia virilidad marina y la unánime noticia de tu trabada existencia.
Enloquecidos, confundiendo días y horas, logramos llegar a la costa y como ovejas trasquiladas, pudimos reponer el brío. Veinte compañeros nuestros quedaron en muertos y ahora intentamos conjugar el horizonte, escrutando, codiciosos, los dominios del rabiosos Adamastor, dueño y señor de nuestros ásperos mañanas”.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Ilusión urbana


En algunas ciudades todavía se pueden subir las escaleras de la Victoria.

Fotografía: Escadas da Victoria (Antiga escada da Esnoga (Sinagoga) Porto, Portugal.