miércoles, 19 de mayo de 2021

La cremallera

 

El futuro se le vino de revés con su historia de papel de china. La bienvenida fue despedida y los floripondios fueron de rosa marchitándose en naranja. La la la era la tonadilla que se escuchaba en los corredores donde el sol daba sus primeros pasos de verano. Así las cosas, era lascivo ese aroma de desengaño que tienen los sucesos cuando la migración es obligación de tránsito.

De niño sabio a hombre con el talón de Aquiles en retraso. Nunca se cubrió la espalda, aunque las campanas llamaban a duelo. Se jugó a las cartas su estadía en Marbella. Estudió Lingüística en Ginebra con más pena que provecho. Frente a la Tumba de Calvino decidió deslizarse al lado marrón de las cosas. Buscar en la basura de la historia un gramo de cordura.

En el verano del 89 consiguió encontrar su vida al derecho recortando noticias del verbo salir. De triste bienhechor a dormir en sábanas de seda. Esa fue la tonada de sus recuerdos. Ser viejo tiene las tentaciones en los sueños porque el futuro es un revés con cremallera.


lunes, 17 de mayo de 2021

Don Carmelo y su historia


En las venas del amanecer Don Carmelo se arregla el peluquín. Se ostenta profesor de historia del periodo entre guerras. Convencido de recontar los hechos y sucesos quitándoles el paraíso del triunfo a los poderosos. Inútil esfuerzo, amargo trago del semestre, rey del precipicio, no tuvo alumnos que le siguieran. Colocarse en buen lugar, esa es la historia que se quiere contar. Don Carmelo lo sabe y lo que le conviene es cerrar el libro y refugiarse en los melodramas cursis donde el beodo encuentra a la princesa que con el primer beso lo olvidan todo. Le sugieren que la negación es una expiación propia de los cuerdos y hay que correr para alcanzar el muro de las alegres golondrinas que no encuentra nido estable. Le aconsejan dormir sin tentaciones y esconder sus delirios en la mermelada de membrillo. Le aconsejan soñar con los pies para no llegar a la meta. Le piden orinar con espuma para morirse de risa.

Su peluquín de origen vienés conseguía la fatuidad necesaria para no desafinar por la fiebre de las posiciones en el ministerio de cultura. 

Siendo la era de acuario Don Carmelo se dejó flotar en la jubilación. Se tatuó en el brazo izquierdo un barco bucanero para refugiarse en la playa sin mar de su historia personal. 

El desarraigo lo aja por tanta guerra fría.  



viernes, 14 de mayo de 2021

Ojeras que no has de tener

 

Con las ojeras de la luna rodando por la escalera, Agustina, acostumbrada a hacer noche con el cristal, tendió las sábanas en el balcón. De inmediato se amotinaron los olores almizclados. A las almohadas gustaba ponerlas en la esquina como imitando el descanso de las cabezas. Había cercenado sus días por la comisura de su boca siempre pintada de un rojo vivo. La despedida no sabe nadar, por eso ella se ahoga antes del segundo café. 

Agustina, le decía su padre, “con esos modos tus sábanas estarán frías”. Nada más torpe, Agustina tiene la vocación del túnel, del saber esperar la salida. A los hombres les gustaba eso; confundían su natural cobardía de vivir con los blancos hombros de Agustina. Cuánto porvenir desparramó como bálsamo a todos sus visitantes ocasionales. Su cuerpo, como su patria dueña, fue creciendo en estilo y los abismos naturales del cotidiano los guardaba en un cajón.

No es asunto tuyo el que yo te diga la dirección. Búscate la vida detrás de unas ojeras que rueden por las escaleras.


miércoles, 12 de mayo de 2021

Disipación



La simetría de su rostro se perdió, ya no es un animal bello. Se prolonga en su cruel desfiguro. Ya es presa de la tribu muerta. Desde su nacimiento se reveló mestizo desbordándose hacia adentro. Yo lo vi llorar despacio, blando. Hoy lo escucho arrojando piedras a su río, sonrojado y con un notable encanto. El miedo circuló como sangre vital por su cuerpo. ¿Qué culpa le quitó la alegría? Esa costumbre de ayudar sin ayudarse. Su rostro se perdió entre tanto rostro.

La niebla densa baja en el río Duero. No sabemos cómo regresar a casa.


martes, 11 de mayo de 2021

Marejada



Entre las otras, la primera. Entre las tres de la tarde el temple de su ir y venir. ¿Cómo raptarla? Si me atrapan me ahogarían los sedientos. Por fortuna traía una jarra de barro negro con un tapón de corcho. Esperé a que se acostara a la orilla, puse la boca negra de la jarra, esperé unos segundos y puse el tapón. La hermosura solitaria, desde la entraña del espacio de barro. Unir por fin, la fuerza ondulatoria. Satisfecho. Regresé a casa con paso suelto de malhechor. Ya en mi cuarto. Asustado de temores preso, destapé la jarra, me envolvió su aliento y sentí que esa era mi patria. Inundó mi casa, se adueñó de ella. Como fiera atrapada se estrella en las paredes. Luego, ya calma, entro y me fundo en ella. Dan ganas de gritar, a todo nado, la dicha de romper la ola dentro de mi casa. 


domingo, 9 de mayo de 2021

Remedio


Como buen caballero caduco, la cara se le iluminó. Sus ronquidos, célebres en los dormitorios estudiantiles, tuvieron cabales momentos previos a los exámenes. Ese día respiro calmo, recordó aquellas glorias y la vio pasar. Como si buscase algo fresco entre los dientes, se dijo, “soy algo más que un respiro”. Ella se insinuó con su mirada, aleteó y nunca pudo salir del frasco.

Sus largos ronquidos ahora se estrangulan entre los mil tarros que en los estantes tintinean por el frenético revoloteo de las polillas.


jueves, 6 de mayo de 2021

Una viudez


Extraño la vocación de llamarte como si estuvieras en el túnel de la isla. No hay izquierda tan tonta como la que no se da cuenta de ser estructura de la derecha torcida. El paraíso es el espíritu del maniquí. AL otro lado de la acera llueve y aquí como un coronel furtivo me dejo mojar. Que te puedo contar desde este fastidioso número sin semen. De esta beoda realidad sin rumbo. Si me cuentas tu vida, prometo imaginar un futuro. El absurdo será nuestra carta, con faltas de ortografía y sin remitente. Del otro lado de la acera caminas sin mi brazo y me dices que no importan los símbolos del porvenir. Si quieres me quito el uniforme, la medalla de género, el rostro moreno y la amargura de lo civil. Voy a seguirte, no me importa ser esquirol del precipicio. No escondo mi deseo y prometo no confiscar tus bienes. Te invito a leer la palma de mi mano y volverte a contar lo que ya sabes.


sábado, 1 de mayo de 2021

Mato


El Ángel híbrido 

Se escapó en un delirio de alcohol y sueño. Mitad ave y mitad pez, en las barricadas de los precipicios nada y vuela com un humo de salón. Tiene la pasión de la dobles. No cree en las leyendas ni en las balas perdidas. Niega todo, pasado y futuro, tal vez por eso es tan amado.


miércoles, 28 de abril de 2021

El Caballero Tigre

Su terrible garra de terror, de sangre partió en dos la noche ratona y de su simetría, el ojo cazador dominaba el sueño de Espergencia. Ella caldeada en historias de infancia por su madre contadas, nunca pensó que ese retoño gato atigrado podría tener un instinto tan diluviano. Entre cariñitos y retortijones fue creciendo. En su familia todos amaban a los gatos. Tuvieron varios de pelajes desiguales, con nombres egipcios, persas, ingleses, griegos y a este, cuando lo vieron fue unánime llamarle Caballero Tigre, así era su porte, tan mexica, tan Huitzilopochtli. 

Su territorio pronto fue todo el barrio. De carácter tempestuoso su maullido imponía respeto y a más de uno, terror. 

Una noche estival, cuando los reflejos neón de los cristales de los automóviles enceguecía, el gato con la naturalidad del cazador encrespó su lomo. La garra entró rotunda y oblicua en la carne gris peluda de la roedora. 

Los vítores se escuchaban en otros vecindarios, por eso la envidia se prolongó por varios meses. El Caballero Tigre, retoza, menea la cola y poco a poco expande sus fronteras. 

El rencor no tiene nombre, no quieren que tenga descendencia. Han desaparecido las gatas.

En verano, antes de que llegara a viejo, El Caballero Tigre salió a buscar con quien amancebarse. Espergencia espera su regreso, los roedores se juntan en las alcantarillas y cantan su fortuna como las multitudes en apogeo. 



lunes, 26 de abril de 2021

El pijama



Encontrar la salida es una cuestión de suerte y de garbo. No es por amar o por odiar. Simplemente es acomodarse la grandeza con la pequeñez del pañuelo. Así resultó el noble bruto Claudio. Nunca blasfemó su destino. Con los ojos locos de dicha o de inconsciencia se bebió los días. En la calle de la Cruz departamento 4 pasó 40 años de su vida siempre con ganas de vivir. Nunca se violó por las pedradas habituales. Tú y yo lo sabemos, nuestras cabezas partidas lo atestiguan. Claudio era bueno, y no debía. Él no era triste como tú y yo. Sufría sin querer, sin cubre. Era un feliz sin causa. Por sí mismo, como esas aves que cantan por cantar. Sucediese lo que sucediese, impertérrito, como un bruto noble, como el vino que calma a los sicarios. ¿Será tan fácil encender el fósforo de la complacencia? Yo le pregunté, ¿recuerdas?

- Claudio, ¿nunca pierdes la compostura?
- Todavía no. Cuando vea la salida no me escapo.

Sangró del abdomen. Vimos como sus ojos quedaron invisibles. La pena nos paraliza, nos aleja más, si es posible, de las ganas de seguir. Nos han quedado sus zapatos vacantes y el pijama en la mesita de noche acomodada, bien limpia.