lunes, 16 de septiembre de 2013

¡Oh diosa!



Cuando descendió la pluma de colibrí y se posó en su pecho, una agonía mundial se atisbó por el poniente de los cielos. Fue en esos días fértiles cuando  los pedernales  ya estaban cubiertos por el asfalto. Los déspotas gobernaban como bacterias con el dolor de pueblo  en el aliento.

Es verdad, a quema ropa, podemos afirmar que su reino es de este mundo. Incesantes briznas de fortuna nacieron también por esos días. Todo acto, desde entonces estuvo plagado de contraseñas  y el desbarajuste teórico, por un instante se ciñó de coloradas esperanzas.

De su falda florecida se ajustaron los días y hubo besos de tierra como pan de muerto azucarado. El canto volvió a decapitar al polvo  cotidiano. Y de las rodillas de los niños salieron las risas remozadas.

Por eso,  ¡Oh diosa! te enredo a mi cuello como mascada de seda.


Mascada de seda 90 x 90 cm. manufacturada por Pineda Covalin con dibujo de Sergio Astorga, (Agotada)

jueves, 12 de septiembre de 2013

En la mesa


La mesa estaba en el rincón del restaurante. No estaba convencido. Reticente, caminó hacia ella. Con frases cortas como sus actos, se sentó en la silla con respaldo de mimbre. Era curioso, esa silla no tenía nada que ver con la decoración del sitio. Vamos, hay cosas que son incongruentes, debe de haber algún principio porque ir a un restaurante a beber un café y no procurar que la clientela, ya que ha salido de su casa, no tenga un espacio acogedor… Debe ser rehabilitado de alguna manera, con un biscocho o algún asado que merezca la pena pasar por alto tal incoherencia.
¿Qué pedir ahora? Se decidió por unos huevos fritos y un café con leche. Se quedó largamente hipnotizado por la amarilla yema, no le interesaba saber la cantidad de colesterol que iba a tragar, no, una infinita serie te tablas pintadas se le cruzaron por su mente. El huevo ya está frito, no hay remedio. Si estuviera crudo podría partirlo, quitarle la placenta, vaciarlo en un recipiente y pintar al temple con esos pigmentos que le regalaron en su cumpleaños. Al segundo trago de café, sintió que era observado. Nada más normal en un restaurante, pero él sentía chicotazos de pupilas en su espalda. Le llegaba el cuchicheo de los parpados que se abrían y cerraban descomunales. Las imágenes se concertaban, lo envolvían en un tiempo imaginado donde el antes y el después pierde sentido.
El mesero no aparecía, nunca aparece cuando uno lo necesita. Quería beber agua o vino o algún líquido que repusiera el sudor derramado. Buscó primero la ventana y después, de un salto encontró la puerta junto a esa señora de uñas descalabradas que no dejo de clavarle su mirada desde el inicio.

Hipotéticamente, hay hechos que solo se dejan comprender cuando se regresa al lugar que nos destapo las sensaciones. Tal vez mañana cuando regrese, si él pidiese en lugar de huevos fritos, una ensalada, tal vez tendría miradas más amables en su entorno.

Sergio Astorga
Acuarela/papel 20 x 30 cm.

lunes, 9 de septiembre de 2013

A dieta


Se comía a sí mismo todos los días. Se mordía primero los codos para seguir con sus manos electivas, y dejaba para lo último el hígado hinchado. Sus esperanzas de hombre quedaron entre los incisivos y los molares. Su pequeño infinito se extinguió entre sus jugos gástricos. Su memoria era tan concisa y amplia que su pasado quedó como verde follaje, rumiando en ese cielo oscuro de las vísceras. Su conciencia, barbeada por glucosa, no sentía su anémico vacío.

Era tenaz, no cabe duda,  dejo de darse cuenta de sus límites y ni por eso cambio de parecer. El amor a su persona lo nutria.

Sergio Astorga
Acuarela/papel 20 x 20 cm.

sábado, 7 de septiembre de 2013

La Nave de los locos


Estimadísima clientela, vestido de marinero a la manera de Neruda o de Albertí, tengo el agrado de participarles que Fernando Valls, ha publicado en su Nave de los locos, un filón del azaroso viaje que me ha traído a estas tierras portuguesas.
Si ustedes tienen una leve curiosidad de cómo este abarrotero se ha instalado en el Antojo, es la oportunidad.
Gracias Fernando por dejarme navegar entre tus mares, que dicen algunas crónicas de viaje que son siete.

¡Marineros! ¡Al abordaje!


Mujeres y niños primero.

Sergio Astorga
Acuarela/papel 20 x 30 cm.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Se abren paso


Desde el agua que chupa el tallo,
las palabras ya no quieren decir lo que floreas.
La sombra que maquinas
se convierte en respuesta.

El espejo revive su importancia.
No importa, mañana la horizontal se romperá.
Porque tú no terminas aunque te fragmentes.

Tú sabes, los deseos caen de gravedad
y el perímetro que te engulle te deja
ufana y rozagante.

Improviso sobre tus montañas
y se abren paso, renovados,
los redondos extremos de tus trances.

Sergio Astorga
Acuarela/ papel 20 x 30 cm. 

miércoles, 4 de septiembre de 2013

El domingo del globo amarillo


Me contaron que hace dos meses lo vieron pasar de la mano de Casilda por el puesto de fruta. Llevaba sus pantalones cortos y esa fantasía de llevar enredado en su dedo medio el hilo que mantenía al globo amarillo, que como cometa redondo se elevaba con un aire urbano entre los puestos del mercado. Entre todas las emociones infantiles el mirar cómo se infla un globo no tiene igual, aun cuando las carnalidades futuras rivalicen en intensidades.
Casilda, depositando en él todas sus amarguras, lo jalaba de la otra mano con la esperanza de que soltase el globo, y así, ser el centro de su atención.

- ¡Casilda! – escucho una voz familiar de tras de sí.
- ¿Cómo te atreves a llamarme? ¿No fue suficiente con mi marido?
- Casilda, no lo tomes tan a pecho. Fue algo que no pudimos controlar.
- Pues yo tampoco me puedo controlar.
- No te crispes, yo sólo te quiero preguntar, como amigas, si sabes dónde está tu marido.
- ¿No está contigo?
- Hace días que no llega a casa y…

Me contaron que el niño se soltó a caminar fascinado en seguir al globo que daba piruetas espontaneas. Poco a poco sólo se distinguía, me dijeron, una esfera amarilla divagar entre calles y jardines como si fuera esa casta pequeñez que todos conocemos.  


Sergio Astorga
Tinta/papel

miércoles, 28 de agosto de 2013

jueves, 22 de agosto de 2013

Exordio


Las ceremonias del ritmo son antes de cualquier intento de escritura.

Tinte/papel

martes, 20 de agosto de 2013

Competencia


Las quimeras compiten con los alebrijes. 
En el museo de la ficción hasta los nonatos mueven su patita.

Sergio Astorga
mixta/papel.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Hay fuegos…


Cuanta hoguera en tu oquedad de pétalos negros.
Cuantas gasas te cubren los lamentos.
Así es la sangre de rojos cuando laten
y el abismo es de lumbre en tu memoria.

Sergio Astorga
Tinta/papel 30 x 30 cm.

jueves, 8 de agosto de 2013

Fluorescencia


¡Que ilusión! Ella pensaba en él.
La luz neón del motel apagó su rostro.

Sergio Astorga
Tinta/papel

miércoles, 7 de agosto de 2013

Harry Lou


Se agradecerá cualquier informe que ayude a localizar a Harry Lou, felino atigrado de costumbres radicales y finas vigilias. Se le vio por última vez en la techumbre de la calle Antero de Quintal. Caminaba con esa profundidad egipcia sin prestar atención a las insulsas miradas perrunas que lo seguían envidiosamente desde lo plano de la calle. Insumiso, las costumbres cuaternarias de las aves de corral, nunca hicieron fondo en su psique. Por ello tiene esa gracia de estatua que se levanta del suelo y sigue en pie por siglos y que nadie se atreve a tirarla por el misterio que representa. Habrá quien la escupa, que reniegue, pero nunca levantará ni la voz ni la mano para desaparecerla. Así, de ese tamaño es Harry Lou.
No faltan leyendas que quieren atribuirle a Harry Lou hazañas, tanto marianas como paganas, pero ninguna de ellas corresponde a su temperamento. Por las dudas, he buscado bibliografías para encontrar semejanzas. Después de muchas búsquedas, encontré una figura semejante a la suya en una pintura de Remedios Varo. El cuadro se llama Mimetismo, y el gato se asoma de un agujero de la duela del piso. Es sorprendente el parecido en la mirada, pero dudo mucho, por los hábitos que conozco de Harry Lou, a él le gustan los espacio abiertos, sin fronteras evidentes. Puede ser algún pariente lejano, me explico.
Por eso les agradecería si tienen algún informe, por vano que pareciera, del paradero de este mi amigo que se le vio por última vez en una techumbre por estas calles ya de nadie.

*Por más señas lleva en el cuello una gargantilla dorada con su nombre grabado en caracteres Times New Roman.  


Sergio Astorga
Tinta china/papel

viernes, 26 de julio de 2013

El misterio o el renacimiento


El misterio femenino arropa y enfría al mundo. Si el renacimiento es posible, entonces podremos estar seguros que habrá bálsamos hipnóticos.
Sergio Astorga
20 x 30 cm.

miércoles, 24 de julio de 2013

Medianía



La cercanía y la lejanía tal vez sean asunto de las viseras y no del espacio.

Sergio Astorga
tinta/papel 20x30 cm.

miércoles, 17 de julio de 2013

Silueta


Se acercó al espejo.
La pezuña del silencio la ha escuchado.
La espera será su triunfo.

Sergio Astorga
Tinta/papel 20 X 30 cm.

jueves, 11 de julio de 2013

Hablando de espacio


El espacio está amarrado en un universo sin masa, por eso pesa la melancolía.

Tinta/papel 20 x 30 cm.

jueves, 4 de julio de 2013

Recuerdo rulfiano


Andamos volando bajo por los maizales, y la nopalera se queda mirando con esos ojos de tuna que espinan de tan dulces. El caporal me dijo que mi raya no alcanza p'a pagar la deuda y mira que le he dado duro al azadón. No más por el verde que miro por el campo me quedo, si no me iría a los estates, con la Juana, pero ya ves, aquí me quedo atarugado con esta aflicción de no saber p'a que vino uno.


Sergio Astorga

Tinta/papel 20 x 30 cm.

lunes, 1 de julio de 2013

Julio


Los Arcanos siguen su camino. Si usted quiere adquirir los Arcanos anteriores sólo tiene que pedir vía mail y yo le digo como.
Dejemos que julio se cocine.

Calendario 2013 Los Arcanos impresión sobre papel.