lunes, 30 de junio de 2014

Segundo esfuerzo


La ventaja que tiene un lector asustado es la posibilidad de la relectura. Esta acción evita que los vapores lo aniquilen.
La saga del aguijón o del amor es entonces posible.  

Sergio Astorga Mixta/papel

jueves, 26 de junio de 2014

Monte Cativo





A veces esa calle y yo nos entendemos.
Caminamos juntos entre sombras.
De lo alto de los arboles
baja ese frescor que identifico
letra por letra.
Las siluetas de la gente se enturbian
y calladamente piso tus escalones
que cubren el lomo antiguo de tu nombre.
Al fondo, como una alma de fierro,
un chafariz no vacila en derramar el agua.
De repente,
ese grito de gaviota 
me enturbia el día.

Mañana volveré a bajarte 
porque sé de íntimo
que tu y yo nos entendemos.

Fotografía Monte Cativo Porto

jueves, 19 de junio de 2014

Severidad


Nunca se terminara el rugido. Decir nunca es una manera de hundir la garra.

Cerámica

lunes, 16 de junio de 2014

El "Cabezón" Paredes



Su cabeza era soberbia. Sus frentazos están inscritos en todos los almanaques de prestigio.
Los niños, fascinados con sus hazañas, se pasaban las tardes golpeando la pelota, hasta que una hinchazón les obligaba a llevar una bolsa de hielo sobre la frente. 
Lujurioso, el “Cabezón” Paredes, probó diferentes tipos de peinado, desde el casquete corto, el afro y, el más gustado: el corte de príncipe valiente, que le valió salir en diferentes portadas de revistas del corazón. 
Guiado por un impulso de solidaridad, acepto prestar su imagen en comerciales de Bancos, Instituciones de Salud, Educación Publica, Partidos Políticos y toda actividad que precisase de una frente amplia.
Todo se lo debo al balón, confesaba sudoroso levantando la copa de campeón mundial.
Fue entonces que un periodista pernicioso le hizo la pregunta: ¿Cabezón, que se siente ser la figura en los cinco continentes? El “Cabezón”, extrañado, a su vez interrogó ¿que no son cuatro? En todo caso no es pregunta para mí, pregúntele usted a la FIFA.

Sergio Astorga Mixta/papel

viernes, 13 de junio de 2014

La suerte del “Cuate”


Con la elegancia de Enrico Albertosi, el gesto firme de Oliver Kahn y la elasticidad de “la “araña negra” Lev Yashin, el “Cuate” Fernandez pasó los últimos 15 años de su carrera bajo los tres palos. Nunca imaginó que estaría bien asentado en la linea de meta y que el achique sería una de sus cualidades mas apreciadas. El paso por la normal de maestros, vocación que tuvo que modificar y pasar a una actitud mas ofensiva, le dio una visión de cancha que le envidiaron sus antiguos colegas. Al verse en la alineación de la Escuela Mártires de la Libertad y percatarse del salario a ganar, tomó la decisión de convertirse en agente libre. Se probó en la reserva de varios equipos de primera división. Debutó en la temporada 95-96 y ha defendido los colores de tres distintos equipos.
Sus antiguos colegas, con el programa escolar bajo el brazo, al pasar por el puesto de revistas y ver la fotografía a todo color de Fernández en primera plana, en un atajadón de locura, no pueden mas que decir a tambor batiente: que suerte la del “Cuate”.

Sergio Astorga Mixta/papel

jueves, 12 de junio de 2014

Que se REFIFA



Amo de la pradera izquierda y de la gambeta, el gran Pepe, émulo de J. J Muñante y de el gran Uwe Seeler, campeaba ufano con el balón. Sus compañeros cansados de su falta se sentido de equipo, le gritaban que la pasara. Él, personalísimo, seguía devorando metros  dejando a su adversarios con el mareo retórico de sus quiebres de cintura.
Las tribunas coreaban su nombre como reafirmando que su líder siempre sería Pepe. Al entrar al pico del área del contrincante decidió enfrentar al portero. Con una habilidad de fenómeno dejó al portero de bruces en la grama. Cuando se disponía a dar el pasito a la red, un zapatazo lo derribó. ¡Falta! gritó todo el estadio. Se perfiló con la izquierda, aunque todo buen observador sabía que el chute sería de derecha. Al escuchar el silbato se arrancó y un silencio monumental siguió la carrera del balón por encima del travesaño de la portería.
Desconsolados, a coro pedían ¡que se REFIFA, que se REFIFA!

Los bomberos llegaron al auxilio realizando una buena jugada. Ya en tiempo de compensación.

Sergio Astorga Acuarela/papel 

miércoles, 11 de junio de 2014

El día que lo marcó



Antes de afeitarse y con ojos somnolientos notó incisiones en su rostro. Delante del espejo, asumiendo que el pasado siempre toma un presente, sin alterarse trató de descifrar esos signos que aparecieron en su cara. Al principio creyó que eran el resultado de su desenfrenado gusto por los pictogramas y que, por una suerte de hechizo visual se habían tatuado en su rostro. Sin embargo, no descubrió referentes que pudieran indicarle si correspondían esos rasgos a la cultura Sami o la de Cochiti Pueblo. Culturas que estudia desde su primera juventud y de eso ya hace 30 años. Desconcertado. Descartando esa primera hipótesis, fue por su libreta para copiar cada uno de los signos gráficos.
Ya en su mesa de trabajo, se dio cuenta que no formaban un cuerpo de significado y que en todo caso eran una amalgama con realidades semánticas distintas.
Salir a la calle le preocupaba. Sólo quedaba un litro de leche y unas cuantas galletas saladas. No era la primera vez que quedaba cautivo en su estudio. En el año 95 se entretuvo lijando los perfiles sonoros de una tira de papel amate que al final de dos meses se percató que no era un códice autentico. Podía repetir la misma operación anterior, pedir su despensa vía internet pero ahora tenía todo el rostro grabado. El estomago no le permitió mayores recatos. Tomo sus llaves y salió con rumbo al mercado esperando la mar de comentarios alusivos a su enigmático aspecto. Nerviosamente comenzó a caminar con pasos cortos y veloces y cuál no sería su sorpresa al ver que todas las personas tenían grabados símbolos en el rostro. Discursos peripatéticos, se dijo. Notaba tal naturalidad en sus vecinos. que comenzó a sentirse mas extraño entre los extraños ¿ellos sabrán lo que dicen sus caras?  

No cabe duda, los signos cambian, se consoló apretando la bolsa del mercado.

Sergio Astorga mixta/papel

jueves, 5 de junio de 2014

El terrible caso del día a día



He seguido, como buen comensal sus indicaciones y, debo confesarle que ha sido inevitable el insomnio.
Será que tengo muchos colmillos hincados en el pasado o el perfume usado es muy corriente?

Sergio Astorga Tinta/papel

miércoles, 4 de junio de 2014

Frijolito Flat


Ninguna planta herbácea ha causado mayor terror que Frijolito Flat. Como un grito ahogado, los testigos recuerdan la gran mortandad que causó en la Villa Rica de San Benito, pueblo apacible rodeado de estanques y riachuelos.
La anoche anterior a su llegada, se vieron luces muy brillantes atravesar el cielo de este a oeste, un estremecimiento tierra, como cuando pasa una avión a chorro a la base Morton, a unos 20 kilómetros al norte de San Benito, los despertó, en principio a las aves de corral y después a la mitad del pueblo que logró distinguir el ultimo resplandor antes de apagarse. Se cayó un avión gritaron a coro, los tranquilizó el recuerdo de que ya en otras ovaciones similares estallidos los habían levantado de la cama.
Al día siguiente, por la calle principal caminaba erguida una planta gigantesca con tres vainas arriñonadas balanceándose de un lado a otro como una medusa hecha legumbre. Como al llamado de un mensaje vegetal  comenzaron a salir los habitantes a las calles retorciéndose de dolor. De sus bocas y oídos comenzaban a crecer delgados tallos en espiral con hojas grandes, trifoliadas y frutos largos y aplastados. No podían hablar y sólo les salía un suspiro verde como única respuesta a su transformación. Era doloroso especialmente mirar a los niños que al principio jugaban con las hojas como si fueran las mascotas soñadas y a los pocos minutos reventaban sus cabezas por la presión de las habichuelas. 
Una especia de sabia lechosa empapaba las calles. 
Los que extrañamente no sufrían ningún trastorno corrían a refugiarse en los parajes cercanos. 
Frijolito Flat, así llamado por los sobrevivientes, comandaba su ejercito como verdadero líder vegetal. No hubo un valiente que empuñara un cuchillo de cocina para enfrentarse a Frijolito y los periódicos nunca difundieron, a pesar de recibir la noticia y el video de los hechos.
Pasadas dos semanas las huestes de Frijolito Flat desaparecieron sin dejar rastro. 
Repoblada, la Villa Rica de San Benito, ha tenido dos años de tranquilidad hasta que volvieron a mirar incandescencias cruzar y temblores de tierra. Rápidamente la población ha tomado laxantes y ha dejado de comer frijoles en cualquier modalidad, temiendo el regreso del mortífero Frijolito Flat. 

Texto publicad en la Revista Digital miNatura 

viernes, 30 de mayo de 2014

Reverberación



La Belleza, se tensa por lo mas grueso y no hay sol que se resista al recuerdo y al romero.

Sergio Astorga Mixta/papel

jueves, 29 de mayo de 2014

Recordatorio



Se entiende que la piedra será igual a su dureza y el perfume enviudará entre las garras.

Sergio Astorga Tinta/papel

martes, 27 de mayo de 2014

Políticamente incorrecto


Mente sana en cuerpo sano es una clara alusión a la incompatibilidad entre el hecho creativo y la rutina diaria.

Sergio Astorga Mixta/papel

lunes, 26 de mayo de 2014

Aviso de ocasión


Se solicita personal para aspirar a ser nuestro candidato para la Dirección General. Evitar acudir sin observar los siguientes requisitos:

* Traje y corbata. Si es usted mujer, venir acompañada de su esposo y documentos probatorios.
* Cinco fotografías tamaño pasaporte en color (recuerde, con la frente despejada y con las orejas visibles).
* Capacidad de trabajo en equipo y fácil de adaptarse a la filosofía de la Empresa. Si tiene ideas propias evite presentarse.
*Disponibilidad de horario absoluto. No es requisito la experiencia.
*Capacidad para alcanzar objetivos ya marcados.
*La edad no es un obstáculo.
*Ofrecemos salario de acuerdo a su talento para dejarse conducir.

Interesados deberán presentarse en Avenida de las Naciones número  2014 en el área de Recursos Humanos. De lunes a viernes de 4 a 6 de la tarde. No piense más. ¡Venga Ya!

Sergio Astorga Tinta/papel

viernes, 23 de mayo de 2014

Géminis


Amadisimo e inquieto Géminis, llegas como toda dualidad: precedida de un continuo desliz en el misterio del hacer. En latín eras conocido como Gemini (gemelos) o Castores pero, el verdadero enigma comienza con los griegos. En ella, en la Mitología, eres hijo de Zeus. Digo eres hijo aunque tu sabes bien que te habitan dos. Como hijo de Zeus perteneces a los Dioscuros. Sin embargo, la historia, mi querido Géminis de tu paternidad es oscura. Se cuenta que tu madre Leda fue seducida por un cisne que en realidad era Zeus que en su ardor se metamorfoseó. De Leda salieron dos huevos Cástor y Pólux.  Otros dicen que tiene un padre mortal, el rey Tíndaro de Lacedomonia. Como ves, tu complejidad es de origen. Lo cierto es que uno es mortal y otro inmortal. Para que nos entendamos, tu eres como el tequila y el limón, espirituoso y terrenal. Así que no te me acongojes y mutatis mutandis.
En el zodiaco, que al final de cuentas es lo que nos interesa ofrecer a nuestra estimable clientela del Abarrote, eres el tercer signo del zodiaco, de naturaleza positiva y de cualidad mutable porque tu elemento es el aire. Estas gobernado por mercurio (de merx, mercancía) o Hermes (el de los pies alados). Así que el bla bla bla es lo tuyito como dice mi Tío Tulio.
Como Dante (un Géminis de yema) siempre estas en busca de tu Beatriz. Aquellos versos “Yo a las cabañas bajé, yo a los palacios subí, yo los claustros escalé y en todas partes dejé memoria amarga de mí” no te son ajenos, pero no te preocupes por la cita, que no deja deja de ser festiva ya que tu capacidad para comunicarte es pasmosa. 
Con tus pies siempre en polvorosa, eres infatigable, por eso Johannes Kepler, geminiano como tu, buscaba en los cielos las armonías perfectas. 
Como los opuestos siempre están en lucha puedes verte representado en la figura de Paul Gauguin, que de exitoso burgués corredor de bolsa, inicia la búsqueda de su espíritu salvaje y abandona todo para ser pintor.
Versátil Géminis, tu mente siempre se hace preguntas difíciles, por complejas; ya leíste a Conan Doyle, será para ti una reafirmación mental ver la actuación de Sherlock Holmes.
La respuesta está en el viento lo dijo el gemelo Bob Dylan. Esta aseveración no te desanima y siempre quieres estar bien informado y quieres como Jaques Costeau entrar con tu Nautilus a las profundidades y como Judy Garland buscar el inicio del arco iris.
Como todo comunicador, la rutina te mata y prefieres, cuando has llegado a ese estado, buscar el Canto a mi mismo de Walt Whitman.
La soledad no es lo tuyo por eso siempre buscas como Wagner el anillo de los Nibelungos.
Un libro que nunca debe faltar en tu biblioteca es Pigamlion de Shaw, donde verás como este gemelo Bernard  apuesta por el  cambio.
Tienes que admitir mi simpático Géminis, que tu falta de concentración no es incapacidad, eres obligado a doblegar tu espíritu aventurero de vez en cuando.
Recuerda que dos objetos no pueden ocupar el mismo espacio, al menos en el Abarrote que no es cuántico sino cuentero, así que no te desgastes en diferentes cosas a la vez.
Tu color es el amarillo y tu metal el mercurio.
Mi admirado Géminis, las contradicciones son las pilastras de las mentes poderosas, así que no te quedes en las banalidades del curioso y recuerda que los pies alados no son para huir sino para llevar las buenas nuevas aunque sean pocas.

Camilo Rubalcaba
Gerente permanente del Abarrote

martes, 20 de mayo de 2014

Peripecia circundante



En una plaza de las afueras de la ciudad se levanta una gran carpa de lona pintada de franjas de colores rojas y amarillas. Un festivo anuncio cuelga de dos postes: El Gran Circo de los Hermanos Chrirrín. Dos funciones diarias. Niños y padres entran gratis.
Cuando la tentación llama a tus ojos es imposible apartarla de la mente, así que no teniendo hijos, pagué mi entrada. Un saltimbanqui vestido a la usanza antigua con unos mallones negros y un sombrero verde de tres picos ofrecía los boletos con la mano izquierda, en la mano derecha hacia sonar tres cascabeles plateados. Daba primero una pirueta y luego hacía sonar los cascabeles. Una anciana vestida de princesa recibía el dinero.
Al entrar nunca pensé que el espacio fuera tan grande, desde la calle la carpa se ve realmente minúscula, pero dentro, la circunferencia se desborda majestuosa como si fuera un gran cráter. Alrededor del gran círculo, sillas de madera, colocadas en filas, se fueron ocupando por ávidos ojos. Yo me senté en primera fila, el boleto más caro, decía fila roja. Detrás de mi, seguían la fila azul y la verde. Realmente había pocos niños, los que había se encaramaban en la silla repletos de dulces y algodones; los padres, inexpertos, creían que su entusiasmo era compartido por sus hijos.
Sin mediar avisos innecesarios, las luces se apagaron y a oscuras se escuchaban los murmullos indecisos de los padres. Cuando la paciencia comenzaba a desbordarse, una luz potente proyectó un círculo blanco en el gran redondel. Dentro del redondel de luz, un payaso de cabellos anaranjados brincaba y extendía los brazos como si quisiera estrecharnos en un abrazo.
De inmediato sentí detrás de mi oreja izquierda un apabullante llanto que fue secundado en diferentes tonos por toda la infantería, poca es verdad, pero muy ruidosa. Como los berridos no mermaban, se encendieron la luces generales para que los avergonzados padres pudieran llevarse a sus críos, y evitar así que alguna madre o padre, alterados por la afrenta pública, pudieran taparle la boca a su hijo o hija y sofocarla o sofocarlo hasta conseguir su silencio definitivo.  
Por breves momento se volvieron a apagar las luces y sin resentimientos apareció de nuevo la luz del reflector iluminando al payaso, que demostrando su creatividad, ahora con una rodilla en tierra gesticulaba como si estuviera ante una amada inflexible, era tanto su ardor que el único niño que se negó a salir o que perniciosamente se reprimió, se soltó con unos alaridos que realmente provocaban la irritación mas que la solidaridad que merece todo espantado. Las luces generales aparecieron de nueva cuenta y los padres fueron seguidos hasta la salido con un torrencial abucheo. Temerosos de que la función se suspendiera, un silencio oscuro avanzaba hasta que el reflector encauzó su resplandor a la figura del payaso que ahora permanecía inmóvil con los brazos pegados a su cuerpo. EL público conmovido, comenzó a vitorear y aplaudir al payaso, tratando de olvidar los dos intentos fallidos. El payaso sin decir palabra, rápidamente se limpio las lágrimas y con tremendo salto nos indicó la llegada del elefante. Subido a su lomo, un hombre muy pequeño con la cabeza envuelta en un turbante se retorcía hasta hacernos sentir rígidos y vetustos. Cuando la pierna quedó enroscada en su cuello vimos como saltaba al lomo del elefante, que indiferente levantaba un pata para descansar en las tres restantes, un muchacho vestido a lo rap con el ombligo de fuera, comenzó a dar giros apoyado en su cabeza, cuando pensamos que su cabeza seguiría girando proyectada al infinito apareció  una foca con una pelota. La pelota venía amarrada a sus aletas caudales. Después comprendí que la dificultad de la suerte era permanecer erguida la mayor parte de tiempo y que la pelota sólo estimulaba ese anhelo bípedo. Indiferentes a este simulacro, los espectadores se movían impacientes esperando la entrada del tigre, que cinco minutos antes de su aparición una señora, a dos sillas de la mía, comentaba con su vecina de asiento,”ya huelo a tigre”.
Con una jeta elegante y presuntuosa, la presencia del tigre resultó chocante, su domador, atizando su látigo en el aire, sudaba copiosamente desesperado por conseguir que el tigre abandonara su evidente superioridad. Cuando el público comenzaba a darse cuenta de las fatigas del domador, el payaso salió al rescate, levantó su dedo índice y de las alturas vimos como se columpiaba un hombrecillo disfrazado de mono con una larga cola que le servía de tercera mano, su habilidad era de otro reino, de reojo observaba la cara de mi vecino, fascinado, ante tal vez su recuerdo arbóreo, abría los ojos como si quisiera aprender nuevas habilidades. EL hombrecillo se columpiaba una y otra vez, con una mano, con las dos; con la cola y, para decepción de los espectadores, nunca se soltó. Cuando la monotonía del balanceo me adormecía, el payaso, siempre oportuno con su instinto teatral, con sonoro aplauso, nos alertó de los alambristas que en las alturas de la carpa, caminaban quitados del vértigo. Dos indescifrables personajes, estaban a tal altura que era imposible distinguir sus piruetas y valor demostrado quedaba disminuido por la lejanía. Intranquilo, el público comenzaba a sentirse defraudado porque no había ni risa ni tragedia, sólo una larga lista de habilidades y destrezas, tan alejadas de su vida diaria, que no disimulaba su aburrimiento. Intuitivo, y con la esperanza de que se repitiera el aplauso inicial, el payaso intento dar un pirueta descomunal y con descompuestos ademanes intentaba llamar la atención. EL público, con voluble aspaviento, comenzó a insultar al payaso y a pedir a gritos la devolución de las entradas. Compasivo, salté la línea imaginaria que me separaba del escenario, me acerqué al payaso con la intensión de protegerlo, éste, que evidentemente no comprendió mi acto solidario, bruscamente se puso de rodillas. Sentí como la candente luz del reflector nos envolvía. El público aplaudía a rabiar dividido en dos bandos: los espectadores de las sillas verdes pedían la decapitación inmediata y los del lado amarillo exigían la tortura lenta del payaso y del trapecista.
Sinceramente, ya empiezo a fastidiarme del éxito. Llevo dos meses realizando el mismo acto, si no fuera porque en todas las funciones el publico enloquece…
Qué puedo hacer si mi vida es circundante. 

Acuarela/papel 56 x 76 cm.

lunes, 19 de mayo de 2014

Concisión


La felicidad esta en uno mismo, el problema es que no me encuentro.  

Sergio Astorga Mixta/papel

miércoles, 14 de mayo de 2014

Emplazado


No sabía donde poner la cara. Perdido en medio del mundo y con la muchedumbre queriendo que sea lo que había sido su padre y toda su descendencia. Tropezaba con triste lengua y todo lleno de pena no sabía dónde poner la cara, ni el cuerpo, ni eso que aprendió de pequeño.  
Fue a la escuela como todos sin tener luz que le guiara ni frente para entender el Eros y el Tánatos. 
Engentado, como nube quieta vivía en pleno anonimato. Se llamaba Diego, y fue bautizado como manda la prosapia. 
El viejo mundo siempre ha mugido y nadie ha entendido nada, le dijo su tío con su capirote rojo. 
Diego, con sus dos ojos de intenso negros, no sabia si sus instintos de alegría eran los blancos inútiles de su inocencia o eran la insensatez de verse preso en las mismas letras que describen al mundo.

Noble de carácter, sigue batallando, embistiendo como buen hombre, ese trapo de esperanza, aunque lo único cierto sea el brillo del engaño. 

Sergio Astorga acrílico sobre tela

lunes, 12 de mayo de 2014

Presagio


Su cuerpo era de cerámica como esas tazas anchas para el chocolate caliente, que ha pesar de su solidez, el vaticinio de una delicadeza que detendría la respiración con tan con sólo mirarla le hechizaba. 
Los ojos resbalan, era inevitable, por todo el contorno de sus anchas caderas. Felipe, se siente bien, cerraba los ojos y doblaba las esquinas de su voz tratando de encontrar las palabras para decirle eso, lo que cada semana se le atoraba. Ella lo sabía y disimulaba.
Cuando se casaron, los celos poco a poco fueron quebrando el aroma y cortando la leche que los unía.
Se siguen mirando pero, ahora lo hacen con saña.
Para ser sinceros todos sabíamos que terminarían así. No siempre las carnes pueden convivir sin trascenderse. 
Sergio astorga Cerámica