sábado, 20 de abril de 2019

Con cierto pesar



Se conocieron un sábado que les supo a gloria. Los unía las cuerdas y las tonalidades. Nunca se dieron tonos bajos. Sus armonías ondulaban palpitantes por su madera cuerpo. Se podría decir que tenían el alma melódica de los amantes. Sus movimientos coordinados y polifónicos dejaban el relámpago del beso y la ternura germinal de la marcha triunfal en los corazones.
Consagrados al esplendor de su dueto, se pertenecían como si la discordia no fuera desigual, por eso se confunden sus nombres y ya no saben quién era violín o arpa. 
Sin embargo, como suele pasar a toda transcripción, parece que la notación es un invento del amanuense al no comprender el papel pautado.

viernes, 19 de abril de 2019

Sexagésima séptima lección


A veces el punto de fuga coincide con la estación del tren. Verdad que está en el plano del horizonte de todo viandante.

Fotografía:Estação Ferroviária do Pinhão, Portugal.


jueves, 18 de abril de 2019

De cara al tiempo


Era un hombre que de tiempo en tiempo se pasaba las horas esperando un tiempo mejor. Nunca llegó porque no sabía si lo valioso había pasado o pasaba o pasaría. Según su estado temporal cambiaba de carátula. Sus manecillas se estiran o encogen según la prisa o el sosiego. Yo lo veo a la distancia y sé que su tiempo no ha pasado en vano. 
Estar en el momento justo, es la aspiración de todo buen hombre que colecciona relojes y se toma el pulso y de esa sana manera ponerle al tiempo su mejor cara.


martes, 16 de abril de 2019

Sexagésima sexta lección


El pasillo tiene la ventaja de ligar espacios con la firmeza vegetal de las macetas.

Fotografía: Casa del Pueblo, San Pedro de Atacama, Chile.

lunes, 15 de abril de 2019

La multiplicación de los cuerpos


De sus cuerpos nacen los prismas
y de su sangre se contagia la casa. 
Se renueva. 
Fulgura en la habitación 
el rojo de sus aromas 
fermentada de lecho. 
Se dinamita como es obvio el día, 
el gemido, el hambre. 
Me resisto a seguir jugando
con este coloquio de imágenes. 
Inanimados los dioses 
nacen de su volumen transparente.
Yo como animal rígido y torpe 
me cobijo en el prisma. 
Sin titubeos. 
Para ser de nuevo
aficionado práctico del mundo.
Santa semana para los ojos. 
El misterio del desnudo luminoso nutre.
Como no habitarlo.

domingo, 14 de abril de 2019

Sexagésima quinta lección



Dejar un recado en la puerta es como decirle al otro que la trama está destinada a olvidarse.

Fotografía: pelas Ruas do Porto, Portugal.

miércoles, 10 de abril de 2019

Sexagésima cuarta lección


No importa cuánta luz roja encontremos en el crucero: Siempre podemos anclar en lo más alto.

Fotografía: Cerro del Ancla, Antofagasta, Chile.

lunes, 8 de abril de 2019

Los visitadores



Entraron por todas partes. Como en ayunas con sus bocas abiertas y sus cuerpos blandos y ondulados. No eran Famas, ni Troles, ni Tlaloques eran como esas estantiguas inofensivas pero asustadoras que se filtran los días de lluvia. Eran accidentes mojados, como grillos de aguacero. Las primeras veces, las primeras lluvias, me inquietaban, ahora sé que son simpáticas, casi afectuosos aunque intocables. Tienen una especie de membrana tan débil, que aún si levantas la voz se puede quebrar ya no digamos tocarlas. Sus ojos brillantes y esos movimientos sensuales me tienen en la pura fascinación. Siempre son los mismos, un tormento tibio que me pertenece. Tienen miedo de la sequedad, ellos saben que yo sé, y al alba desaparecen sigilosos.
Tengo la boca abierta de tanto silencio. Mojo las paredes, la ropa; tengo baldes llenos de agua por todas partes. No llegan. Dos amargas semanas han pasado. Endurecido los sigo esperando. Tener compañía, lo confirmo, es un largo desconsuelo. ¿Lo sabían? 
Mañana pronostican lluvia,  ¿verdad?

domingo, 7 de abril de 2019

Sexagésima tercera lección. Escher y la ventana



Algunas realidades se exponen en diferentes planos según la mentalidad que las enuncia.

Fotografía: Escher na Alfândega do Porto, Portugal.

sábado, 6 de abril de 2019

Pájaro de cubo azul



Ese pájaro se comió al mundo por sus malas compañías, ¡malhaya! como el joven poeta que  babea  cuando encuentra al endecasílabo coqueteando con la octava real. Así, lo picó y se lo trago. Se instalaba en el umbral del día.  Gorjeaba cifras de planes de vuelo o de canto.  Sabía que sus alas eran fuertes. Ejercitadas en los manuales rigurosos de aterrizaje y despegue. La única prueba que tengo de haberse tragado al mundo, mi mundo, es esta levísima sensación de estar representado en un cubo azul y transparente. 
Creo que soy mala compañía puesto que me siento incómodo. Torpe, ocupado en encontrar la cuadratura. Soy otro y no me reconozco.
Cautivo al cuadrado, ejerzo mi derecho de contarlo. Salve.

jueves, 4 de abril de 2019

Sexagésima segunda lección




Lo insólito queda suspendido como la ropa tendida, como los faroles, como el recodo entre la ciudad y el aire.

Fotografía: Ruas de Porto, Portugal.

sábado, 30 de marzo de 2019

Sexagésima primera lección



Algunas torres son tan punzantes que inyectan de gris la nube blanca.

Fotografía: Nuremberg, Alemania.

viernes, 29 de marzo de 2019



Esta es la historia tres amigas que salieron a escena un frágil día de marzo. La función se daba en plena calle. Una improvisado bambalinón daba el espacio teatral necesario. Poco a poco se fueron reuniendo los atónitos espectadores, que en círculos, comenzaron a llenar la plaza.
La primera salir fue la “Cucharona” con un bamboleo digno de la mejor sopa, danzó como preámbulo a la salida de la “Jarrona” que con grandes aretes iba de un lado al otro del escenario dando vueltas sobre su propio eje. De repente, entallada, apareció la “Copita” caminando a pasitos, como si la esbeltez le causara trabajo. Ante el mutismo de las tres actrices  y la creciente desesperación del respetable, llegaron tres hombres a vender en grandes canasta de mimbre taquitos de guisado, arroz con huevo y frijoles con chicharrón en salsa verde. Pronto se vieron grandes vasos de tepache pasar entre los manos de los contentos espectadores que de espaldas al escenario comenzaron a escenificar una verdadera 
comilona. 
Las actrices gesticulaban con sus caritas sonrientes satisfechas de atraer la atención para que sus maridos llenaran sus bolsillos con monedas y billetes que darían lo suficiente para modificar su vestuario y ponerse a la moda Gourmet.

miércoles, 27 de marzo de 2019

Trío partido en Do ma no tanto



Más allá del oído. En medio del foro dos chelos y un piano. Cerca de mi cuerpo crece el nosotros, el sonido que se talla y se percute. El tono es mayor, en un Do sin amarillos trinos, ni azules insípidos de blancas. Sólo las semicorcheas llegaban intensas como si tuvieran olor y pudiera escucharse, como si fueran de papaya o de plátano. En vano disimulamos no estar confusos, en el programa era un Johannes Brahms conocido, taciturno. No podíamos ignorar el cambio. Vibramos complacidos. Algo se expandía entre nosotros. Nos desvanecía. Convenimos dejarnos llevar. Los músicos, adúlteros, se veían sinceros, conmovidos. Llenos de teatro, de escena, vivimos en conciencia la hazaña de la improvisación. Al fin de cuentas, el alma en un teatro se conmueve de azar.  


martes, 26 de marzo de 2019

Sexagésima lección



Toda abertura tiene punzantes respuestas.

Fotografía: Alfândega, Porto, Portugal.

sábado, 23 de marzo de 2019

Remontar Quincuagésima novena lección



La distancia es gradual cuando se sube. La más cara presencia está en la sima y saciamos nuestro apetito de horóscopo. Aposentamos la trompeta del juicio. 
Pasmo y gloria de toda escalera.

Fotografía: Cadeia da Relaçao, (escadas) Porto, Portugal.

viernes, 22 de marzo de 2019

Noche neón



Luz de azul transparente y manos cálida hacían con el teclado florituras sonoras, esponjosas bombas melódicas nos llegaban como ese vino tinto siempre en escena. Éramos cuatro. “La Güera” Manatilla, esposa del “Trovo” Manuel mostraban su ritmo golpeando el suelo intensamente. Cuando entró en escena el contrabajo, Ana se meció el pelo como saludando la lujuria, fingimos no verla. Nuestras velocidades, distintas, dependientes del ánimo, nos unían. Deformados por los tragos  intensos entablamos un duelo con el fervor del saxofonista que soplaba como un sueño recurrente en una gama de medios tonos. Cuando entró el bandoneón una melancolía nos puso en el discurso contrario, el alma se nos encogió y un frío seco no corrió por el cuerpo. Como un perfume mutilado se escanció en la mesa un remordimiento intemperante.
Fue tan grande nuestro silencio que al terminar la música, estallamos eufóricos, como si nuestra garganta diera de nuevo ese primer grito de existencia que nos sale al paso de la noche.

miércoles, 20 de marzo de 2019

Enchufados



Era un hombre enchufado a sus sentimientos. Sólo quería, después de los cuarenta, elegir. Probablemente no era necesario vivir siempre en alta tensión. Al final del día le dolía el cuerpo. Hubiera sido tan fácil elevar la hipocresía y sacarle partida a sus arrugas. Ese aire afilado, ilusionaba, es cierto, pero su desaforada energía no justificaba esa insistencia de ser atendido. Ella tiene razón, tanto fragor energético le provocaba un corto circuito. Como él, también se sentía exhausta al final del día por motivos diferentes. Él por intenso y ella fundida por exceso. 
Sin embargo, cuando se besaban en los ojos se volvían a conectar. Aflojaban los brazos, se murmuraban y buscaban mantener una corriente alterna. 
Elegir, al final de cuentas tiene que ver con la frecuencia. 

martes, 19 de marzo de 2019

Encuadre



En la calle desierta la casa en ruinas, entra la luz gris casi blanca por las desvencijadas ventanas. Alguien llega y parte, ojos que se desprenden. Siempre es así, un espacio entre el bullicio y el abandono. Quién sabe si antes de mí, otro miró cómo el lugar del patriarca se fue volviendo espíritu, presencia inalterable y nula. La errancia tienen nicho, como la voz, enuncia y calla. Así es la distancia vista de cerca. Cada arribo es una despedida. Escueto es el momento. Ni un indiscreto verdor, sólo el gris como una ballena que sale a respirar. No se enturbia, no vacila ésta suspensa luz en las pupilas. La encarnación del futuro toma el barandal oxidado. La vieja tristeza charla con una franqueza que calma y enamora. Por esta calle vacía hay una noble lentitud, por eso todos los turistas vienen a tomar fotografías. Se juntan los universos por momentos. Por si acaso, eres bienvenido.

Fotografía: alguna ventana abandonada antes del boom inmobiliario. Porto Portugal.