martes, 12 de noviembre de 2024

Atento a la voz

 

Él, escucha rumores. El suelo se moja como esa voz familiar que lo deja colgado del sueño. Entre abre los ojos y entonces una voz como de llanto se le enreda en los oídos. No reconoció la voz pero si el llanto, ese  moqueo como respiración. Secreción incesante que perfora el suelo, la mente. No se puede despertar, intenta incorporarse y nada, firme como si tuviera raíces en el colchón. Una y otra vez, quiso levantarse. Aguantó la salida del sol. En silencio acechó un mes entero. 

Lo supongo

domingo, 10 de noviembre de 2024

Artimaña


La migración es fría cuando toco tu mano.

Derrumba las carnalidades de la noche. 

Sin encontrar casa; sigo a desconocidos.

Interrumpo el monólogo de bienvenida. 

El calor es artificial al descubrir mi esqueleto.

El mundo nos perdió.

Acabó nuestra fantasía.

Resiste.

¿Me sigues?

sábado, 9 de noviembre de 2024

Gotas en el techo


 

La lluvia nos dejó empapados. 

El refugio nos recordó las tormentas de New México. 

El tiempo como la lluvia es fría. 

Lo sabíamos. 

No vale la pena escuchar las quejas del vecino. 

El mundo será descartable en los próximos cien años.

No lo veremos.

Nos tranquilizamos.

viernes, 1 de noviembre de 2024

Noviembre 2024


Del cielo el helio llegó con alma de maderas. En su pecho, un cuarteto suma notas positivas y de la tierra para arriba el diptongo de los silencios de blanca se conmueve. La energía, como florecitas, perfuman el silencio sinfónico del contraste.

 

miércoles, 30 de octubre de 2024

Paseos por calles distintas


 Algunas horas andadas tienen el sudor de los viajantes y el olvido de los vecinos.

Los que contemplan las calles como rutas afines a sus noches de congoja, así era Conrado. Por años, ando libre, sin mutilaciones verbales. Ser en la calle parte de la mirada de una ciudad. 

Admito que hay candidez, pero el mundo sin calles no es mundo, aunque se extravíe.

Conrado no ha vuelto.

sábado, 26 de octubre de 2024

Nupcias bajo el humo

 


Casaron al golpe de la N con la nicotina de testigo y la natalidad como futuro. Nunca negaron sus orígenes, ni notaron su salud mermar. Nina y Nuria, siempre fueron responsables, bajo notario donaron sus pertenencias al naturalista que las trató.

Descansan unidas en el mismo lugar. Nunca aprendieron que el No es una N mayúscula.