424. Homéricas III
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El hombre, animal lujurioso Marco Denevi (Argentina)Al menor descuido de
Circe, los amantes se le transformaban en cerdos. (Falsificaciones, 1966)La
vue...
Hace 3 días.
Justino, vio como la espiral le subía desde el hueso calcáreo hasta el Atlas. No era la fuerza mística. Era la fuerza del cambio obligado.
Nunca sabremos si encontró la puerta de salida. Tal vez siga en espiral sin perder la vertical de su presente.
Cuando empieza la lluvia
tu gruta marina se calienta toda
como un estallido de vida.
Desde el acantilado de mi cuerpo
me quedo mudo y transparente.
Esta boca es mía y tuya
y del medio labio de la tarde.
Cada gota me recuerda
que todas las horas se llenaran
de mundo penetrante.
Si me abandono así será
porque espero el mañana
como un chorro caliente vitalicio.
Mis manos son pequeñas, l
lo sabes desde tu inmenso bosque,
por eso te exploro como ave canora.