lunes, 11 de julio de 2016

Vigésima segunda columna


Algunas columnas, como algunas palabras, sustentan y decoran. Otras quedan absortas, contemplando.

Fotografía: Convento de la Iglesia del Carmen, Lisboa, Portugal.

sábado, 9 de julio de 2016

Por un mezcalito


Le dicen inadaptado porque se ha comido cinco gusanos de maguey. Son interminables los reproches de los biólogos y cocineros, frágiles en su conocimiento del mundo. Todo comenzó por el afecto. Un coterráneo le ha regalado una bella botella de Mezcal, con cinco esbeltos gusanos en su interior. Fue sólo abrir la garrafa, que se trago de un sólo golpe esos bichos tan bien conservados a pesar de su mareo. Diego Blanco, que así se llama el troglodita, bueno, eso dice su vecina que lo devora con unos ojos lascivos más que de náusea. 
Desconsolado, Diego se refugió en su cuarto y no pudo evitar la transformación. Ahora vive donde viven las iguanas, las sierpes y los lagartijas. Con la lengua de fuera, nunca cierra los ojos y las plumas de ave le recuerdan que su estomago se  adaptó como molleja de las gallinas come gusanos. Duerme en los pedernales y las hierba borrachas que picoteaba le provocan un sueño lleno de burbujas y de sonidos como de cacerola oprimida. Sus amigos, conmovidos, todas las noches buscan lombrices frescas en los jardines, las meten una botella y Dieguito, boca arriba va bebiendo uno a uno esos néctares terrestres, él siente por todas partes ese ardor solidario y esa tristeza única de sentirse diferente.

jueves, 7 de julio de 2016

La Botticelli


Todavía se mira subiendo por la escueta ola su cuerpo sabio con el dulce resabio de las ternezas marinas. Bebedora tenaz, sus aflicciones fueron presas en su piel blanca. Su silueta recoge todas las insinuaciones de amor y de envidia. Decían que parecía una virgen de lenta noche o una lágrima de primavera. Su pertinaz mirada de ojos verdes evoca de profundis.
Hubo algunos argonautas que confundieron su talle con los viejos recortes de los vasos griegos. O esos ademanes de viajera, comentan, le daban ascendente egipcio. 
Leyendas o consejas en su conjuro, dicen que su vida fue eclipse de beata. Como los murciélagos, su cielo fue decorativo, como salido de una hendidura. Curvada siempre, con los labios llenos de botella fue perdiendo su hermosura en asueto de sí misma.
La última y lenta gota ya la recorre para que un rayo de luz, como un cetáceo, se beba su marina.

miércoles, 6 de julio de 2016

Vigésima primera columna


Estructuralmente hablando, algunas columnas tienen al blanco hueso como sustento y argamasa.


Fotografía: Capela dos osos (capilla de los huesos) Évora Portugal

martes, 5 de julio de 2016

Durero y su influencia


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Todo estaba cayado en la ciudad. Los pájaros como dormidos, se balanceaban en sus jaulas. Ellos creían que venían de las entrañas de sus padres. No sabían de la existencia de Alberto. Sólo miraban lo que estaba cerca. Cuando vieron el cuadro de Durero: Adán Y Eva, en en un aparador, se reconocieron. Fue entonces que se dieron cuenta que había un prodigio en todo esto. Se renombraron, ella Eva, el Adan. Sin darse cuenta comenzaron a repugnarse. Su despotismo fue tanto, que en su casa se decía que había culebras y comenzó a crecer una espiga de tristeza. Cuando ella, con el puñal señalaba el cuello, él, astuto, temiendo por su vida le dio a a comer un nanche. Ella se precipitó al infra mundo. A los tres días, ella llegó transformada. Con el sabor y frescura de una jícama abrazó a Adán como si fuera un fruto deseado. 

lunes, 4 de julio de 2016

Vigésima columna


Algunas columnas todavía sostienen el vacío de la gloria que imaginamos.

Fotografía: Teatro, Merida, España

viernes, 1 de julio de 2016

Julio


Que no haya enfado en el semblante augusto de los julios corazones. Estamos tan cerca de lo lejos que los huertos ya tienen el sabor de la saliva del verde o del invierno.
Los caminos se juntan con la voz, ya en fa, ya en en do.

miércoles, 29 de junio de 2016

Decimonovena columna


Algunas columnas fueron madera de escritura.

Fotografía: por las calles de Porto, Portugal.

lunes, 27 de junio de 2016

Cosas de enamorados


Lo suyo era combinar. Nunca pudo tener una expresión que imitase lo que veía. Roberto Durán, acumulaba imágenes para ponerlas en ese orden azaroso de los encuentros. Soy lo que pongo, decía, no busquen en mí esa lógica sentimental de los encantamientos.  Le gustaba la danza, creo que estuvo en una compañía de danza moderna, por eso su vida se movía como en un escenario cambiante. Su reacción primera, cuando lo obligaron a vender seguros de vida, fue poner en la oficina una enorme cabeza de borrego y esparcidas en el piso las pólizas que tenía que llenar. Su violencia era visual, porque Roberto era un buen tipo, con la manía de recoger objetos en lugar de comprarlos. También le gustaba pegar fotografías. Tenía cuadernos llenos de ellas.
Algunos de sus amigos lo molestaban al decirle que tenía un abstracto expresionismo. Fue tal su enojo que raspó, de su colección, un retrato de Guillermo de Kooning, nunca supimos el por qué, es más, pensamos que la fotografía pertenecía a un cantante de rock o algún bailarín de Alvin Ailey.
Roberto, sigue vendiendo seguros y acumulando objetos. Esta feliz porque conoció a una chava que le dice: Tu eres mi Rauschenberg.
Cosas de enamorados. 

domingo, 26 de junio de 2016

Decimoctava columna


Algunas columnas se convierten en un delicado tobillo de escritura cosmogónica. 

Fotografía: Voladores de Papantla, Rancho las Golondrinas, Santa Fe, Nuevo México.

sábado, 25 de junio de 2016

Selfi colectivo


Decidió recortar el rostro en silencio para guardarse de su propia voz. A pesar suyo, cambió sus hábitos para negarse tres veces y cuidarse del aire de sus muertos y de los héroes que prometen flores en sus tumbas. De su semblante, han quedado las noticias de antiguos espejos y la huída de su primera nación: la del sabor sin noticias, los curvos minutos de espera y ese miliciano ardor del mañana. Sin saber que hacer, pasa largos ratos atento a los silbatos de los trenes y a los fósforos del aliento en el verano.
Es, admitámoslo, muy frecuente encontrarse con esas contraseñas amargas de la urbes, rostros igual al nuestro, tasajeados por el sol del desencanto y por esa civilidad perdida en las miradas. 
Permanece el pecho universal y el voluntario canto fúnebre. Admitámoslo.

jueves, 23 de junio de 2016

Decimoséptima columna


Algunas columnas deciden ser pilastras por rebeldía a ser corporativas.

Fotografía: Museu Militar de Lisboa, Portugal

martes, 21 de junio de 2016

Vitalidad


- Mamá, ¿porqué me pegas?
- Por tu bien.
- Y si me muero, ¿también es por mi bien?.
- No digas esas cosas.

lunes, 20 de junio de 2016

Decimosexta columna


Algunas columnas van modificando sus estilos, sólo para hacerle compañía a un rosetón que dejó pasar la luz primera del siglo XIII.

Fotografía: Sé Catedral, Oporto, Portugal

domingo, 19 de junio de 2016

El París de los jueves


La Señora Cozette, todos los jueves esperaba noticias de París. Hilvanaba sellos postales en las hojas de viaje de su cuaderno. Sin prisa, sus lentes se empañaban al recordar sus despedidas. Extraía un hatillo de alfazema que había puesto entre las páginas de sus revistas parisinas para aspirar el aroma ya imperceptible de la lavanda. Apretaba los puños para evitar romper ese rito de los jueves. Se alisaba su vestido para buscar la escoba y barrer una y otra vez la misma sala; cambiaba las carpetitas bordadas de la mesa y el trinchador, para volver a sentarse y para que nadie diga que la torre Eiffel es una obsesión pertubadora.
Por fortuna, sólo los jueves todo lo vivido tiene una ojera azul pesar y un responso.

viernes, 17 de junio de 2016

Eco estático


Atados a la entrada pegajosa,
en la madera la futura ceniza.
Tendré que contar, de todas las calles
una sola puerta encierra la entrada.

Olor de cuerpos untados al calor,
el oído y zumbido de las grietas.

Los rituales cotidianos:
una letanía de duelo 
un desfile de latidos
una plegaria de incendio.

La mano también es letra que se muere
en esa confesión de toda espera.
Se desnuda la calle al ver tu puerta
y un aliento naranja es lejanía.

Fotografía: alguna puerta en las ruas de Oporto, Portugal

jueves, 16 de junio de 2016

Decimoquinta columna


Algunas columnas, embriagadas, calientan la imagen hasta la distorsión. 

Fotografía: Palácio Atlântico, Oporto, Portugal 

miércoles, 15 de junio de 2016

Angelo Cravioto


De carácter naturalista y con ciertos hábitos todavía bizantinos, Angelo Cravioto, era la misma representación de la espiritualidad. Emotivo y con una frescura inusitada para su tiempo, llegó a la colonia hace mas de treinta años. Su influencia se dejó sentir de inmediato, se cuenta que su identificación con los problemas vitales lo hacía un humanista querido y admirado.
Nada más alejado que esa ambigüedad, sacra y profana de Caravaggio, sin embargo, Angelo Cravioto, le tenía apego a “El amor victorioso”. Le gustaba que las ciencias, las artes y el gobierno fueran pisoteadas por el simbolismo carnal de cupido.
Quién lo podría prever, estos últimos días su vida se ha convertido en un zafarrancho, como si un espíritu barroco lo dominase. El dramatismo hizo de Angelo Cravioto, un vivo ejemplo de la mudanza psicológica que provocan los claroscuros cotidianos.
Mi hermana, que lo ha acompañado todo este tiempo, confiesa, que por momentos, regresa ese semblante angelical que todos recordamos.

martes, 14 de junio de 2016

De cuerpo entero


La señora estaba recostada en una cama de aire. Su cuerpo, como en capítulos, sentía unirse rítmicamente a un sueño macizo. El sueño duró sin una sola queja. 
Cuando despertó se sentía entre ríos, como esas barcas que nunca quieren llegar al muelle. 
Como sabía que los hechos memorables no se repiten, y las flores del cementerio le son ajenas, la señora, apacible, espera un San José, para bailar en São João. 

domingo, 12 de junio de 2016

Decimocuarta columna


Algunas columnas se juntan para sostener la efímera sensación de gloria y virtud.

Fotografía: Arco de la Rua Augusta, Praça do Comercio, Lisboa Portugal.