lunes, 5 de abril de 2021

Tía Sara

 


Mi tía Sara tuvo las tres caídas más perfectas que he visto. La primera fue al este de la frontera cuando se le cayó la barriga cargada de botellitas de perfume, pegadas al rededor de su cintura con papel engomado. Quiso corromper al oficial y si no fuera porque llegó el supervisor lo hubiera conseguido. La segunda, fue cuando en la playa de Coralino persiguió al hombre de sus sueños. Terminó dando serenata en el cementerio cuando sus sueños no contaban con el tráfico de drogas de su hombre. Después se perdió el respeto. Esa fue su tercera caída. Se abrió el escándalo y ya no tenía ni la ropa interior en buen estado.

Ahora que veo tanto corazón roto me acuerdo de la Tía Sara, cuando me decía al oído, que se moría de ganas de mecer la cuna con una copa de brandy. 

Quemé el dinero que me quedaba mientras recordaba a la tía al recoger el abrigo del guardarropa. No hubo una cuarta caída. En el puerto de Lisboa, con alevosía, le sellaron los pasos y sus vicios. Se pintó el pelo de rubio platino y camina en el Chiado, tomando un café pingado y una nata. 

De este lado, inquieto, se me quema el cielo y es inútil comparar mis caídas con las tuyas, Tia Sara. Tú tenías, oficio.


jueves, 1 de abril de 2021

Abril

 


Abril llega con flores en el pelo. Sale al patio, hablamos sobre los hechos, sobre los pechos de marzo que se olvidaron. Algunos días sueñan que llegarán y otros, felices, se apartan de la futilidad de su presencia.
Yo miro los brazos blancos de los días, les pongo nombres y en solitario, me consuelan.
Querido abril, todos te habitaremos.

martes, 30 de marzo de 2021

Nonagésima columna


Algunas columnas conmemoran la victoria bajo el mismo cielo tolerante.

Fotografía: Rotunda da Boavista, Porto, Portugal.

domingo, 28 de marzo de 2021

jueves, 25 de marzo de 2021

Sr. Flor

 


Empapada la camiseta de alma, el Sr. Flor, lloraba de amor. Improvisaba todo el día. Su cosmos era un reducto de maseta. Un solo tallo como cuerpo, esbelto, lento y fino. Inhala el moho lúbrico, orondo, chupa que chupa la mosca que gira como pantera por sus ojos. Es maniático, dramático como tallerista de cuento; un paradigma, un trozo lingüístico sin referente. Le gusta la música de fondo. Baila, mórbido, florece entre el pabilo y el pétalo. Ella lo vio, la enamorada. Una despótica Ofelia que quería normalidad, seguridad de hábitos. Era evidente que nacerían lombrices, rencor y desesperanza.

Pasarán muchos años para encontrar la cura. Quizás un día, debajo de la tierra el Sr. Flor será capaz de ser pasto de otro brebaje de amor. Una clara de huevo cósmico y tomar el pulso del mundo que hoy en vano rota en el injerto del desamor.

Exhausto.


lunes, 22 de marzo de 2021

Tránsfugo

 

Luces encendidas y la bandera del desertor se miraban oscilar en la esquina de la espera. Era el espejismo de ser tu mismo. Aquella mañana abrió la ventana. No tuvo reparo en escupir dos veces. Una razón oscura lo movía semejante al catecismo de los grandes públicos. Sin embargo, el azar era el mandamás de su vida. No, no, se decía, no seré el canta autor de mi reflejo. No deshojaré la margarita. No tengo entusiasmo. A penas tengo aliento para tomar el autobús a mi medida. Que diga: en trayecto.

Nunca le buscó bronca a la ciudad, aceptaba el ruido de las motonetas y los orines de los perros pertinaces escurriendo en las paredes. No le importaban las cosas como están. A gusto en su hoyo, con su tos y su vino. Sudaba como cualquier hijo de vecino. Sus andanzas son el truco para cerrar esta función. 

Incompatibilidad de indolencias.


viernes, 19 de marzo de 2021