miércoles, 7 de julio de 2021

Nonagésima lección


Cuando nos esperan a comer el espíritu sedentario se deja llevar por el nómada olor de los pucheros.


lunes, 5 de julio de 2021

La embaucadora

 

El paraíso no tenía polisones, por eso del otro lado del telón los pecados errabundos se violentaban en el cuerpo calloso del anciano. El anciano es el padre de mi maestra. Su única aportación era bajar el telón cuando el príncipe le daba el beso definitivo a la princesa dormida.

Se leía en el programa de mano: “la primavera de amor se olvidó a la sombra de los perales y en los cantos del Rey Salomón”. 

Escribo estas líneas en mi trabajo de clase: “Las zapatillas de cristal son un no querer de historias agraviadas; envilecidas por la rutina de sus finales. Así eran los momentos de las hadas. Las corbatas amarillas aparecían frente a la casa del ogro. Asomadas al balcón las brujas y sus mil hijas comían manzanas y bebían el té frío, ávidas de adolescentes para hechizar”. 

Quise explicar a mi profesora el porqué no me gustan lo cuentos de hadas. Una o dos veces tuve la tentación de leer los cuentos de ogros que comían princesas. Me gustaban las caras imaginarias que les construía. A pesar de eso sentía que ese mundo era mentira. Los monstruos verdaderos están cuando me quedo parado a oír las reprimendas de mi gente, con las manos metidas en los bolsos. De modo que sé lo que es vivir el infierno durante un mes. A la gente le molesta que le digas que sus espantos son ridículos. Por eso me gusta sentarme junto a la ventanilla, de trenes, de taxis, de salas, comedores y hospitales. Se puede mirar el sol como cambia con las cosas, como las vertiginosas imágenes pasan sin poder retenerlas. Se fija el movimiento. Uno se queda con la sacudida. Le digo a mi maestra que los muchachos como yo, las únicas hadas que conocen venden pollos en el mercado. La virgen de los vientos no tiene la culpa de llevarse en torbellino los vestidos de tul y sólo nos guste leer a Mafalda, de Quino. La maestra nos lleva al teatro. No prospera el intento. Nuestro paraíso no tiene entramados, sólo galerías de jinetes sin cabeza. El anciano padre de mi profesora me apena, por eso le he comprado sopa caliente y el diario de la tarde con la noticia del vestido encontrado de una princesa rusa muerta en la revolución. El anciano con lagrimas me dice que la piel de las hadas es agria. 

Maldito paraíso, es tan confuso como las mentiras piadosas. Mi profesora intenta consolarme. 

Embauca.


jueves, 1 de julio de 2021

Ángel de la barriga numérica


Una verbena de números primos lo vio nacer en una ecuación de cáscara de limón y de agua de Seltz. Siempre se moja los labios y despeja incógnitas de segundo grado. En los pupitres de los colegios les roba el almuerzo a los niños y se roba las canicas. Sin embargo, ese laberinto numérico le envenena la paciencia y quiere aprender a leer palabras que le digan de que se trata este teatro en el que vive.


lunes, 28 de junio de 2021

Euro dicción


Rodaron las monedas en sus bolsillos. El tintineo lo enloqueció. Los deseos de comprar hicieron de cristal sus días. Cercenaron su tranquilidad hasta el punto de dormir de pie a la salida de los almacenes de moda.

- ¿Me regala un euro para comer? Pedía en la vía de Santa Catarina.

Una existencia llenándose los bolsillos y la barriga. Así comenzó su vida de festín sin decoro.

Después, no hay que negarle condición, jugó a la especulación aquí y allá. Hizo fortuna. Sus seguidores buscan una esquina bursátil que no perturbe sus horas de ocio. 

La saturación del mercado ha convertido su vida en un callejón sin salida. Buscar otros mercados fue la solución. La última vez que lo vi, vestido con el uniforme del desengaño, estiraba la mano en la estación de trenes. Por cierto, se anuncia la apertura de un nuevo almacén en el centro Histórico.


sábado, 26 de junio de 2021

Dialogénesis

Entre ellos la desenvoltura de sus diálogos contrastan con la animalidad que los anima.

- Soy todo corazón, dijo el Elefante.

- Te falta hondura, le reclama el Ojón, especie extinta.

- Son ilustres sus barbaridades, concluye el Pezuñas (otra especie en peligro de extinción).

Sus noches son triples. Trotan en silencio por horas y desconfían de los ladridos de los perros porque son seres consentidos de pijama rutinaria y doméstica.

El elefante es corrosivo porque es el más dotado y afirma: “en todas las épocas que recuerdo como la palma de mi trompa, he visto desgracia, les falta corazón. Yo sé lo que les digo”.

- Dudo de ti, eres simplista y bobalicón, carnal y tozudo, le dijo el ojón.

- Su realidad corporal los limita, afirma el Pezuñas. Les falta técnica discursiva. 

Un burro quiso entrar en el dialogo. Lo miraron. Se montaron en él y prefirieron la praxis a la gnosis.

Llévanos donde están los metales. Exigieron.


viernes, 25 de junio de 2021

jueves, 24 de junio de 2021

Sugerencias de Martita

 

Sugiero que corran las monedas por las calles de los recuerdos. “La vida, me decía Anselmo, es un viento sin sueño. Si buscas al hombre de tus fantasías, tienes que jugar a las desazones”. “Conviene matar a los poetas de frente”, decía mi madre, cuando no aguantó la serenata en el cementerio a causa de la gula. Ella soñó con los pies.

Sugiero que la boca que da besos se quede entre nosotros. Quitar a los dioses la corona de espinas y llenar de flores a los cuerdos. Que desaparezcan los cuadernos cuadriculados. Pasar de largo por los diseños de barcos, veleros y carabelas. 

Sugiero hacer un cursillo de patineta para bajar veloces por los empinados barrios. Hacen falta calzoncillos rojos para caminar con prisa. 

Por último, sugiero jugar por las ganas sin tener que ganar o perder. Tocar la mandolina y tomar un baño de temazcal bajo la lluvia deslenguada.

¡Ay! Martita, como te quiero.


miércoles, 23 de junio de 2021

Primos juegos



Del ladrillo húmedo salían vapores reticentes como si frenaran el paso. Al principio caminó a tientas. Respiró los insectos que revoloteaban. Como un dialogo trunco avanzó hacia la puerta. Tentaleó la cerradura. Sintió la punta de un cuchillo en la espalda. No te muevas escuchó, reconoció la voz de su primo. De bruces en el piso no veía el rostro, pero su voz tipluda era inconfundible. Vine por tu alma, me dijo. Entendí que la cena se enfriaría. Puso su rodilla en mi espalda. Te acuerdas de aquella tarde que te burlaste de mi pelo. Hoy te cortaré el cabello y la garganta. Serás mi cena.
Al fin primos sus rasgos similares no tienen fondo. Se reconocen. Se hacen llorar en sus juegos. No crecen. Cualquier día se matan bajo la excitación familiar. Sin misterio.

martes, 22 de junio de 2021

La tentación

                 
Despertó con la tentación en su cuerpo y un agridulce aliento le corrió a la medida de sus miserias. El pecado de la familia era ser ojeroso, un tentempié sin alborada con la piel blanda y blandengue. A su sangre fría se le añadía los dedos torpes y ese aliento amotinado en el resfriado. Vivía en los alrededores de la Biblioteca Garrett, del café Miguel de Molina y los “rissóis” de camarón. Quería a toda costa hacer migas con la crema de la intelectualidad. No se dio cuenta que las personas normales estaban en los burdeles y que los muchachos jugaban con sus teléfonos G5. La intelectualidad en los cafés era de otro tiempo. Ya no hay propinas que alcancen a llenar el vacío. Los treinta segundos de fama le atropellaban la razón, por eso cuando despertó el cuerpo tuvo la tentación de la fiebre del oro. Corrió a la estación para comprar un billete de tren con rumbo a Badajoz. Desafiaba los cielos de Portugal. Su corazón de viaje en busca del oro de la huida. Al fin Erasmus, tendría tres meses para fingir estudiar para el pasado mañana. No sabía que en todo exilio se pierde el apetito.

Al regresar a su casa de los alrededores de la Biblioteca Garrett, duerme todo el tiempo esperando que su cuerpo no tenga tentaciones agridulces que lo disloquen.

 


lunes, 21 de junio de 2021

El piso de Laura


La solitaria calle que le queda la lleva en su memoria. Las golondrinas y el musgo de las piedras tienen una letanía en su mirada. Su juventud primera, porque tiene varias, fue de dicha verdadera, sólida pero quimérica. La emoción se le sube a la cabeza como si estuviera en el quinto piso de su edificio, donde en homenaje a sus hermanas, cada piso tiene un nombre distinto.

Seguramente todo sigue igual, yo lo dejé de ver en el quinto grado de la escuela, no recuerdo su edad, pero desde ese tiempo, mayor que yo, tenía esa manía de edificio de departamentos.

En la guía no aparece la palabra de su calle, sólo el nombre de sus pisos. El piso dos, llamado Laura lo he visto deshabitado ayer que pasé y alcé la vista. Si alguien sabe el apellido de Laura, díganme que ya no aguanto la incertidumbre


miércoles, 16 de junio de 2021

Monstruo de azar

Un bípedo dramático con la baba en el hocico. Contráctil en su escamosa piel es una vertiente de sílfide y rémora de la crisálida. Un chucho de la noche que desde el antiguo Egipto succiona las arenas de los cerebros de los hombres. A las mujeres les chupa su infierno para que sus labios animen la vida de los siglos. Puede transformarse, despótico, en miles de conchitas marinas con vulvas rojas y caparazones verdes. Estuvo también en el paraíso, ese que tienen todos como edén. Lo corrieron, a lo bestia, como a los otros, sin contemplaciones. Resucitó entre los monstruos, se hizo lactante, diletante, deslumbrante.

Cuando comenzó a orinar sangre, sus creyentes, que son pocos y suburbanos, se preocuparon. Le prescribieron láudano. No se equivocaron. Hoy es amoroso, escrupuloso. Inconscientemente sigue persiguiendo a los centauros o a las maestras de historia. Tiene los colmillos más hermosos que se han visto en los bestiarios. Vive en un lugar perfecto, húmedo en verano y seco en invierno. Cuesta trabajo encontrarlo, por eso vale la pena. No lo encontrarás en lecturas infantiles; en algunos devocionarios hay referencias, y si tienes infusión de azahar es probable que se te aparezca y te arrebate la vida.
El monstruo de azar es voraz, un reflujo de duende y nahual, letal, por eso si has llegado hasta aquí, cuida de tu vientre que se preñará de miedo hasta que releas al azar este texto.
Monstrificate.

martes, 15 de junio de 2021

Calle a medio día

 

Se columpian al salir del sol y trazan con lápiz la nueva escalera. Al sol se divierten en el anonimato de sus pocos años con el vaivén de sus sombras y el borrón de los callejones sin salida se nota al alzar la vista.Al salir el sol, los suburbios se llenan de sonidos juglares y en los salones de estudio se queman las naves. Eran niños con sábanas de seda, que no tragan monedas en los recodos y han erradicado las coronas de espinas. Espinas que son monedas del pasado. Ellos quieren aconsejar a las tentaciones de los padres, aduanas con letreros que digan punto de encuentro.

Jugar y bailar con las pupilas sin esforzarse por una meta de juguete. Tener cosquillas en la mente para dar serenatas a las puertas de los conventos.

¿Ya no se acuerdan de saltar la cuerda? ¿Ni Jugar a las canicas? ¿Ni se lavan las manitas? ¿Ni pimpón es un muñeco?

El primero en olvidar lo hizo en si bemol. Y se agriaron los limoneros por que el relato se quedó anclado en su Babel.

¡Al abordaje! Los niños se columpian al salir el sol. La escalera desafía los cielos conocidos. El tatuaje gana los juicios sumarios. Porque en este barrio la morralla se columpia en el infante sol de medio día.


domingo, 13 de junio de 2021

La Márgara


Lejos de las tentaciones, el hombre de sus sueños pasó, sin ella darse cuenta con paso urgido. Ella se metía a la ducha para no mirarse el cuerpo. Para serenarse con agua tibia y frotarse con crema la piel dominada. “Ojeras de corazón” le llamaban en la oficina. Noches de decepciones, llenando formularios, estadísticas y números que amartelan. La Márgara se amotina, se arrebata y de reojo se mira en el túnel, ese que se queda desde la adolescencia y por años se piensa que del otro lado se encuentra el sentido del desahogo. Abomina el verbo fracasar y no acredita en la dieta de la luna. Algunas reinas no tienen orquesta y no piden perdón por decir la verdad y poner al santo de cabeza. Conocí a La Márgara en abril y me contó su vida. La de noches que pasé por su puerta. Menudo destino la indiferencia.

No estoy para consejos