viernes, 1 de noviembre de 2024

Noviembre 2024


Del cielo el helio llegó con alma de maderas. En su pecho, un cuarteto suma notas positivas y de la tierra para arriba el diptongo de los silencios de blanca se conmueve. La energía, como florecitas, perfuman el silencio sinfónico del contraste.

 

miércoles, 30 de octubre de 2024

Paseos por calles distintas


 Algunas horas andadas tienen el sudor de los viajantes y el olvido de los vecinos.

Los que contemplan las calles como rutas afines a sus noches de congoja, así era Conrado. Por años, ando libre, sin mutilaciones verbales. Ser en la calle parte de la mirada de una ciudad. 

Admito que hay candidez, pero el mundo sin calles no es mundo, aunque se extravíe.

Conrado no ha vuelto.

sábado, 26 de octubre de 2024

Nupcias bajo el humo

 


Casaron al golpe de la N con la nicotina de testigo y la natalidad como futuro. Nunca negaron sus orígenes, ni notaron su salud mermar. Nina y Nuria, siempre fueron responsables, bajo notario donaron sus pertenencias al naturalista que las trató.

Descansan unidas en el mismo lugar. Nunca aprendieron que el No es una N mayúscula.

sábado, 19 de octubre de 2024

La arcilla y la cerámica


La tierra y su arcilla de nuevo se modela en el plato. Seco y mojado se empalma para dar forma. El Sr.Pipeto se modeló bajo influencia del colibrí, cuando le dijo a Pachamama que sería fecundada. Antes que Cihuacóatl, la madre de Queztalcóatl, engendrara, el Sr. Pipeto fue concebido por un sueño primario. 

Durante cuatro días, por el mundo conocido, llovió a cántaros. El cachimbo, del Sr. Pipeto, estuvo encendido hasta que una voraz tos acabó con su existencia.

En su homenaje esta cerámica lo conmemora con gratitud.

jueves, 17 de octubre de 2024

miércoles, 16 de octubre de 2024

Gallito

 


El gallito dejó su maicillo con unas amigas y se fue a bailar a la granja de Tobias. Mintió su edad y bailó con gallota. La música siguió y siguió. La pista se llenó de gallinetas. Ella giraba con él, enroscándose sus plumas. Los rumores inclementes supusieron lo peor. 

Al día siguiente puso un gran huevo. Ella no dudó, pero no buscó a su pareja de baile. Sabía que el desayuno sería suyo. Su amanecer rojo le valió reconocimiento entre el gallinero. Ella, recibió en premio el nombre de Porfiria 

Gallito la buscó, sin suerte. Todas las mañanas se escucha el canto desesperado de gallito que ni nombre consiguió.